Alexander Summers, conocido como Kaos, es el hermano pequeño de Scott Summers y en los cómics de Marvel siempre ha tenido bastante mala suerte. Ha sido uno de esos miembros de ida y vuelta de la Patrulla-X, siempre a la sombra de su hermano, recibido siempre con frialdad por los lectores, que nadie tiene en su lista de favoritos, y más recordado por sus numerosos fracasos y las relaciones amorosas complicadas (con Polaris, con la Reina Duende,…) que por sus aventuras épicas. Tuvo que llegar Lobezno para conseguir una pequeña dosis de protagonismo.
Dos amigos. Dos mutantes. ¡Dos miembros de La Patrulla-X! Kaos posee la habilidad de disparar devastadoras descargas de plasma. Lobezno es un guerrero salvaje con una capacidad única de sanar, un esqueleto irrompible de Adamántium y afiladas garras del mismo metal. Después de que ambos sean emboscados en México por terroristas rusos, se verán atrapados en una red de traición e intriga internacional. ¿Podrán frustrar un plan para poner de rodillas al mundo occidental?
Publicado originalment en el año 1988, dentro del sello Epic en forma de miniserie de cuatro números, «Kaos y Lobezno: Fusión» («Havok & Wolverine: Meltdown«) es uno de esos clásicos de Marvel Comics que esperaban, pacientemente, una reedición en condiciones para ser redescubierta por aquellos lectores que tuvieron la ocasión de disfrutar de ella hace treinta años y descubierta por las nuevas generaciones de lectores de cómics de superhéroes.
«Kaos y Lobezno: Fusión» es un cómic que nació a rebufo de la catástrofe de Chernóbil. Fue a la 1:24 de la mañana del 26 de abril de 1986 cuando se produjo el peor accidente nuclear de la historia, tras la explosión del cuarto reactor de la central nuclear Vladimir Ilich Lenin de Chernóbil, en la antigua URSS y la actual Ucrania, junto a la frontera con Bielorrusia. Fallecieron 28 personas por el accidente y más de 100 resultaron heridas, y miles desarrollaron cáncer tras haberse expuesto a la radiación del incidente. Un incidente que, rodeado de secretos y silencios, fue un momento decisivo tanto en la Guerra Fría como en la historia de la energía nuclear. La URSS evacuó más de trescientas mil personas y estableció una zona de exclusión de 30 kilómetros alrededor de la maltrecha central. Hoy, casi cuarenta años después, los científicos estiman que la zona que rodea la antigua central no será habitable hasta dentro de miles de años. Las consecuencias del accidente, tanto el impacto en la salud de quienes vivieron el accidente como en las generaciones posteriores, siguen siendo un tema de debate y estudio.
«Kaos y Lobezno: Fusión» empieza, justamente, con ese malogrado incidente de Chernóbil. Una introducción de catorce páginas que explica, de forma pedagógica, las causas del accidente: durante un mantenimiento rutinario del cuarto reactor los trabajadores planearon utilizar el tiempo inactivo para probar si el reactor podía enfriarse si la central se quedaba sin suministro eléctrico. Sin embargo, durante la prueba los trabajadores incumplieron los protocolos de seguridad y aumentó súbitamente la potencia centro de la central. A pesar de los intentos de apagar el reactor, otro aumento de potencia provocó una reacción en cadena de explosiones en su interior. Finalmente, el núcleo de reactor quedó expuesto y expulsó material radiactivo a la atmósfera. Los guionistas Walter y Louise Simonson apenas necesitan una docena de páginas para narrar al lector la imprudencia y estulticia de los trabajadores de la central, aunque sugieren la participación de una mano en las sombras, moviendo las piezas de una partida de ajedrez.
La historia de «Kaos y Lobezno: Fusión«, tal y como explican Walter y Louise Simonson en el epílogo, no solo pertenece a los guionistas de legendarias etapas de «El Poderoso Thor» o «Los Nuevos Mutantes» sinó también a los dos dibujantes, Kent Williams y Jon J. Muth. Son los responsables del impresionante dibujo, pero también los que propusieron dar forma a una aventura que involucrara al mutante canadiense de las garras y los huesos de adamantium y el ninguneado hermano menor de Scott Summers.
Es evidente que lo primero que llama la atención de «Kaos y Lobezno: Fusión» es el dibujo de Kent Williams y Jon J. Muth. Un estilo gráfico pictórico, parecido al trabajo de Bill Sienkiewicz y Dave McKean. Como aquellos, un dibujo demasiado vanguardistas para la conservadora industria del cómic de los años ochenta y de difícil encaje en las series regulares mensuales que solamente encontraría acomodo en miniseries como «Elektra Asesina» o «Arkham Asylum«. Composiciones nada convencionales, rompiendo la retícula cuadriculada de la página, buscando la expresividad optando por la abstracción, la experimentación y el exceso formal, Kent Williams y Jon J. Muth ofrecen en «Kaos y Lobezno: Fusión» un tour-de-force a cuatro manos, repartido salomónicamente (Muth se encarga de Kaos y Williams de Lobezno) que no deja a nadie indiferente. Las reacciones, polarizadas y sin término medio: o estás dentro o estás fuera.
La historia, la verdad, es lo de menos pues está al servicio del lucimiento de los dos artistas. Tras la introducción, acompañaremos a Kaos y Lobezno hasta México, donde serán asaltados por un misterioso grupo de atacantes y se separarán. A Lobezno le harán creer que Kaos ha muerto, aunque pronto descubrirá que en su tumba no hay nadie enterrado, y lo mismo sucederá con Alex Summers. Tras el plan se encuentra la femme fatale de la función, Scarlett, que sigue las órdenes de los villanos de la función, dos soviéticos renegados, el general Meltdown y el doctor Neutrón, con el objetivo de acabar con la política aperturista de Mikhail Gorbachev. Los dos héroes se verán enredados en una intrincada telaraña de traiciones e intriga internacional que les llevará desde México hasta la India, y desde la India hasta Polonia y la URSS.
El tomo, publicado por Panini Cómics en septiembre de 2019 y reeditado de nuevo ahora, en junio de 2024, incluye un montón de extras de aquellos que un comprador espera encontrar en cualquier tomo: artículos, por supuesto, para poner en contexto a la obra y a los autores (un prólogo de José Viruete, un texto de Peter Sanderson y un epílogo de Walter y Louise Simonson), una parodia de Fred Hembeck, y varios bocetos, páginas y portadas de los dibujantes.
«Kaos y Lobezno: Fusión» no ha envejecido nada mal, puesto que el arte de Kent Williams y Jon J. Muth es atemporal. La historia, por contra, tenía mucho sentido en 1988, apenas dos años después de la catástrofe de Chernóbil y con la caída del Muro de Berlín a la vuelta de la esquina, pero el lector actual la vivirá como el eco de un tiempo pasado. El mundo se ha olvidado de Chernóbil, de la ciudad fantasma de Prípiat, y en el epicentro del peor desastre de la historia en una central nuclear solamente reina el silencio. Para los lectores más jóvenes de «Kaos y Lobezno: Fusión«, aquellos que no habían nacido cuando explotó el reactor de Chernóbil, quizás la aventura que proponen los guionistas Walter y Louise Simonson no significa nada más que una excusa para poner en marcha la acción y justificar los planes del general Meltdown y el doctor Neutrón pero para algunos de nosotros es Historia, con h mayúscula.
Kaos y Lobezno: Fusión
Autores: Kent Williams, Jon J. Muth, Walter y Louise Simonson
Fecha de publicación: Junio de 2024
Edición original: «Havok & Wolverine: Meltdown #1-4»
ISBN: 9788413342092
Formato: 17x26cm. Cartoné. Color
Páginas: 224
Precio: 23,00 euros











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