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Aunque Curtis Hanson (1945-2016) se ganó su lugar en la historia del séptimo arte con el extraordinario ‘noir‘ “L.A. Confidential“, adaptación de la novela de James Ellroy, no hay que olvidar que el director ya nos había ofrecido antes algunas obras tan interesantes como el thriller psicológico “La mano que mece la cuna” y que nos iba a dejar como legado otras tan brillantes como “8 Millas“, “Jóvenes prodigiosos” o “Persiguiendo Mavericks“. Su filmografía es escasa, pero de muchos quilates.

Ponemos nuestra atención hoy en “Jóvenes prodigiosos” (“Wonder Boys“), basada en la novela homónima de Michael Chabon, que se centra en la figura de un escritor en decadencia, reconvertido en profesor de escritura creativa. Es Grady Tripp, un escritor en horas bajas que no publica nada desde hace años. Siete largos años desde que alcanzó el éxito y el prestigio con su última novela. Ahora, en plena madurez, se enfrenta al fin de semana más complicado de su vida: mientras su editor lo acosa para que le deje leer algún capítulo de su esperada nueva novela, que Grady no sabe cómo acabar, su mujer, cansada de su inestabilidad, decide abandonarle y concentrarse en la relación extramatrimonial que mantiene con su jefe y su amante, la rectora Sara Gaskell, le anuncia que se ha quedado embarazada. Una profunda crisis creativa y vital en toda regla. Además, durante ese mismo fin de semana, se celebra un importante festival literario de la universidad en el que participan la disciplinada Hannah Green y el prodigioso James Leer, su alumno favorito… y también un mentiroso compulsivo. Todo puede pasar en el Festival de las Palabras de la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh.

Protagonizada por Frances McDormand, Katie Holmes, Michael Douglas, Robert Downey Jr. y Tobey Maguire, todos ellos con magníficas interpretaciones, “Jóvenes prodigiosos” es una ácida crítica a la sociedad norteamericana actual, similar a las de “American Beauty“, “La hoguera de las vanidades” o “Magnolia“. Ganadora del Oscar y el Globo de Oro a la mejor canción original (Bob Dylan por “Things Have Changed“) y nominada a los Oscars en las categorías de Mejor guión adaptado y Mejor montaje, la película se construye sobre un montón de McGuffins (elementos que hace avance la trama, pero que no tienen ninguna relevancia en la trama): una chaqueta de Marilyn Monroe, un Ford Galaxy granate, un batín rosa de franela, un perro ciego muerto a balazos,… Muy aguda, como el bisturí de un cirujano, “Jóvenes prodigiosos” aprovecha el desgraciado fin de semana de Grady Tripp para ofrecernos una comedia negra digna de Billy Wilder, incluyendo la redención final del patético profesor universitario a pesar de todas sus miserias y un ‘happy end‘ quizás demasiado convencional.

Hay que reivindicar “Jóvenes prodigiosos“, pues sigue siendo una película excelente.

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