Las películas de Walt Disney Pictures siempre prometen un final feliz. ¿Feliz? Según como se mire. Si a la dulce Blancanieves le preguntas si su final feliz fue el beso del príncipe que la despertó del sueño de la manzana envenenada te dirá que sí, pero si le haces la misma pregunta a la malvada Maléfica seguramente tendrá una opinión muy, muy diferente…

En “Tiana y el sapo”, la dulce Tiana y el príncipe Naveen rompen el hechizo del Dr. Facilier y se casan. En “Enredados”, Rapunzel se libera del yugo de la malvada madre Gothel, reencuentra a sus padres y se casa con Flynn Rider. En “Dumbo” las cosas también terminan bien. En “La Sirenita”, Ariel se convierte en humana para vivir su amor junto al príncipe Eric pese a las abyectas intenciones de Úrsula. En “La Cenicienta” los planes de la Madrastra fracasan y el Príncipe encuentra a su amor. En “Frozen”, más de lo mismo… Pero, ¿y en un universo diferente donde Hitler hubiese ganado la Segunda Guerra Mundial, donde las caravelas de Colón hubiesen naufragado enmedio del océano Atlántico, o la República hubiese vencido la Guerra Civil Española, donde el hombre no hubiese llegado a la Luna, o los villanos de Disney hubiesen triunfado? El ilustrador norteamericano Justin McTwisp nos ofrece su versión de los hechos.

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