Me empieza dar pena Paul Jenkins porque veo que no hay manera de que me consiga convencer al cien por cien con sus trabajos. Empezó bien en su etapa en «Hellblazer«, pero se le hizo larga, muy larga.

hellblazer_paul_jenkins_vol2Hellblazer: Paul Jenkins 2 (de 2)
Edición original: Hellblazer núms. 108 a 128 USA, Hellblazer/The Books of Magic núms. 1 y 2 USA, Vertigo: Winter’s Edge núm. 1 USA
Guión: Paul Jenkins
Dibujo: Charlie Adlard, Paul Pope, Sean Philips
Color: Matt Hollingsworth
Formato: Libro cartoné, 592 págs., color.
45€

El guionista británico Paul Jenkins cierra por todo lo alto su estancia como guionista regular de Hellblazer con un tomo en el que colaboran autores como Sean Phillips (Sleeper), Charlie Adlard (Los muertos vivientes) y Paul Pope (Battling Boy), que además contiene la serie limitada Hellblazer/Los Libros de la Magia.

Me sabe mal comentar esto, pero no puedo negar que la segunda entrega de la etapa de Paul Jenkins en Hellblazer me ha resultado algo decepcionante. Para empezar confesaré que me ha costado bastante encontrar las ganas de acabar el volumen. No porque esté mal dibujado o escrito, sino porque la propia historia que Jenkins nos ha planteado se vuelve tan compleja y enrevesada que en cierto momento mis neuronas dijeron basta. Me perdí, no disfruté el final de la historia de Paul Jenkins y creo que fue porque el propio Constantine se pierde en una trama que se prolongó durante demasiado, muchísimo, tiempo.

Aunque Jenkins continua la historia que nos ofrecía en la primera entrega vemos cómo se complica la trama al añadir a nuevos jugadores que parece que vayan a jugar un papel destacable, como ese nuevo rey Arturo, para luego desvanecerse en las sombras mientras el guionista lleva a Constantine de un lugar a otro, de un peligro a otro, sin asentar la historia principal de Hellblazer. Se desvía, se pierde, y eso hace que, como lector, yo pierda el interés y también me pierda.

Si a todo lo mencionado anteriormente le añadimos el final de su etapa… en fin, es una situación que me sorprende que el editor consintiera, sobre todo porque es una bomba contra la que el próximo guionista deberá lidiar. Eso sí, le aplaudo esa página en la que homenaje a Alan Moore.

En cuanto al dibujo, todo cae en manos de Sean Philips, uno de esos dibujantes que han nacido para la estética que tanto gustaba en el sello Vertigo. No es que sea mal dibujante, para nada, es un buen dibujante y un buen narrador, pero Hellblazer no parece ser su serie ideal. No aprovecha bien las posibilidades que le ofrece John Constantine, dibuja muy pocos fondos y cuando los dibuja son esbozos en su mayoría y, en definitiva, se le ve un poco más verde de lo que nos tiene acostumbrados. Además, algunas de sus expresiones faciales recuerdan más al arte pre-helénico (ojos almendrados enormes, boca y nariz distorsionada) que a lo que le hemos visto hacer después.

Sobre la edición de ECC no tengo pega alguna, la verdad es que estos tomos quedan de maravilla en la estantería y resultan una delicia para los fans de Constantine.

En definitiva, Paul Jenkins no acaba de cerrar bien su etapa, una verdadera lástima ya que se había inspirado en la de Ennis y Dillon, recuperando algunos personajes y situaciones, pero no consigue regalarnos la sorpresa que nos regalaron Ennis y Dillon, ni tampoco al John Constantine que ellos nos dieron a conocer. Por suerte ya estoy leyendo, y disfrutando, del Hellblazer de Mike Carey (un autor que sí que conoce al personaje y sabe sacarle muuuucho partido)..