Uno de los últimos tomos con los que ECC recopila la colección completa de «Hellblazer» en castellano. La breve etapa de Denise Mina no es de las más reivindicadas, pero tiene bastantes elementos a rescatar, como el dibujo de Leonardo Manco.

Hellblazer: Denise Mina

Edición original: Hellblazer núms. 216 a 228 USA
Fecha de edición: febrero de 2017
Guión: Denise Mina
Dibujo: Leonardo Manco, Cristiano Cucina
Tinta: Leonardo Manco
Color: Lee Loughridge
Formato: Libro rústica, 320 págs., color.

John Constantine tropieza en un bar de Londres con un desconocido que lo arrastra a los sórdidos callejones de Glasgow para impedir un apocalipsis cuyas raíces se hunden en la Edad Media. El cínico ocultista necesita la ayuda de sus amigos para detener el holocausto. Pero estos no van a recibir de buen grado, precisamente, su petición de auxilio.

En 2006, la novelista escocesa Denise Mina (Muerte en el exilio, Un último suspiro) se asoció con el dibujante argentino Leonardo Manco (Hellblazer: Mike Carey) y con el artista italiano Cristiano Cucina para firmar trece episodios memorables que trasladaban al carismático antihéroe a tierras escocesas en medio de un torbellino de caos, locura y muerte.

Tras la larga etapa de Mike Carey, de forma casi unánime aclamada por la crítica, la colección de Hellblazer superaba los 200 números y quedaba en manos durante un año de Denise Mina, en la primera ocasión en la que una mujer guionizaba la aventuras de un personaje que ya había superado el cénit de su popularidad y ya había sido objeto incluso de una adaptación cinematográfica, de la que esta etapa, por cierto, no puede estar más alejada.

Constantine vive a lo largo de los doce números que componen el volumen una aventura que le llevará de un bar en Londres a las calles de Glasgow, en Escocia, siguiendo los pasos de un culto cuyo origen se remonta a los monjes que llevaron originariamente el cristianismo a las islas británicas desde el monasterio de Oransay y que parecen estar usando la empatía como arma para la puesta en marcha de una conspiración que parte del llamado “Tercer Lugar” un espacio que no es ni Cielo ni Infierno. Se trata de dos arcos argumentales, que forman una única historia en dos partes: “La Empatía es el Enemigo” y “La Mano Derecha Roja”.

Los doce números están a cargo de Denise Mina al guión y Leonardo Manco a los lápices, con color de Lee Loughridge y portadas del propio Leonardo Manco, Greg Lauren y Lee Bermejo.

El volumen se completa con una historia independiente: “La Estación del Fanático”, también guionizado por Denise Mina, pero con dibujo a cargo del italiano Cristiano Cucina. En esta historia Constantine acompaña al protector de Londres en un momento de crisis, de ira y dolor en las horas que llevaron al ataque terrorista que la ciudad sufrió en 2005.

Denise Mina es una novelista de origen escocés que ha desarrollado su obra dentro del género negro y cuyas incursiones en otros medios, como el comic en este caso, o en el teatro, responden a una inquietud cultural heterogénea, muy propia de autores con una formación no reglada, autodidacta, si queremos. Dicen las crónicas del momento que Denise aceptó escribir para la colección Hellblazer por amor por el personaje, al que aporta esos ambiente noir, que no son ajenos al personaje: las atmósferas oscuras, los personajes con aristas y recodos oscuros y la crítica social desde un enfoque cínico (herencia del género negro americano).

El género negro está dentro del ADN de la colección y el guionista anterior ya había desarrollado sus historias bajo estos códigos. Esto, unido a la continuidad en el aspecto gráfico, hace que el paso de la anterior etapa a esta no sea abrupto.

En lo que al dibujo hace referencia, Leonardo Manco, que ya había trabajado durante varias decenas de números en la colección demuestra tenerle perfectamente cogido el tono al personaje, a los ambientes turbios y a las escenas basadas en espacios reales (cuenta, de hecho, Mina en alguna entrevista que parte de su trabajo además de escribir consistía en fotografíar los lugares de los que hablaba en su guión y enviárselos a Manco a Argentina, donde éste reside.

Manco brilla especialmente en el diseño de personajes, en los ambientes más reales, aunque quizá lo hace menos Cuando los escenarios y personajes giran más hacia el lado sobrenatural. Apoya la narración con eficacia y hace esta etapa muy accesible para los menos iniciados, más que los dibujantes de algunas etapas anteriores, con estilos más alegóricos, más adecuados para el terreno puramente fantástico, pero más complejo y difícil para el lector.

Mina volvería a coincidir con Manco en la adaptación de las novelas de la trilogía Millenium, en Girls with a Dragon Tatoo. En cierta forma no resultaría del todo descabellado ver a Lisbeth Salander compartir universo con Constantine y sus ambientes turbios y grises.

La edición de ECC de este volumen, dentro de la colección con la que ha publicado la obra completa del Hellblazer de su etapa “clásica”, por así decirlo, sigue teniendo la misma calidad. Es el décimotercer tomo de los diecisiete que componen la colección y, aunque tiene menos material extra (apenas un par de artículos) sigue siendo una edición de lujo de esas que uno luce en la estantería.

Lo cierto es que la etapa de Denise Mina no fue de las más apreciadas en su momento y, aunque la historia tiene momentos brillantes, especialmente en el primer arco argumental, la continuación tras el número que se dedica a los ataques terroristas de Londres, hace que la historia se resienta y que detalles interesantes que se apuntan, como la historia del “contingente de Oransay” o la figura de Steve Evans: poderoso arzobispo del culto y cerebro del complot del motor de empatía que vive una vida anodina como un burócrata indolente. El dibujo de Leonardo Manco y lo compacto del arco argumental hace que sea una lectura muy entretenida y que funcionaría incluso para un lector que conozca superficialmente al personaje y a quien seguramente este tomo le gustará más que otros más densos, más complejos o con más peso de la mitología de Contantine.

Queda en el terreno de las hipótesis cuánto más hubiese dado de si Denise Mina en una etapa más larga en la que desarrollar conceptos y quizá darle una vuelta desde una perspectiva femenina al personaje.