Planeta DeAgostini está aprovechando su situación, sin Marvel ni DC, para ofrecernos un vistazo a lo mejor que el cómic USA, fuera de las Dos Grandes, puede ofrecernos. “Halcyon” es un cómic que bebe, a grandes tragos, de “Watchmen y del “Escuadron Supremo de Mark Gruenwald“, y lo hace bien, aunque se hubiese agradecido una mayor extensión.

 

"Halcyon" (M.  Guggenheim, T. Butters y R. Bodenheim, Planeta DeAgostini)Halcyon
Edición original: Halcyon # 1-5 USA
Guión: Marc Guggenheim, Tara Butters
Dibujo: Ryan Bodenheim
Color: Mark Englert
Formato: Libro rústica, 128 págs. a color.
12,95€

¿Qué ocurre cuando la interminable batalla por la verdad y la justicia, termina? En un mundo sin crimen ni violencia y una raza humana que parece haber superado las tendencias agresivas, los superhéroes de Halcyon parece que han completado su misión. Pero un miembro de el superequipo no está conforme con el nuevo estado…

Marc Guggenheim y Ryan Bodenheim unen sus talentos para desarrollar esta idea, con reminiscencias del Watchmen de Alan Moore.

Al comienzo del cómic tenemos un texto de Marc Guggenheim en el que el propio guionista reconocer que la inspiración para esta obra les vino, a él y a su esposa, Tara Butters, mientras veían la película Watchmen, a partir de ahí surgió la idea de qué sucedía con los héroes tras el final de la película, ¿qué hacen los superhéroes cuando se quedan sin trabajo?. Esa es la premisa en torno a la que gira este cómic y, sinceramente, creo que Image debería haber concedido 2 ó 3 grapas más a los autores para que pudiesen explayarse un poco más en las repercusiones del estar “desempleados”, para avanzar más en las relaciones entre los personajes y su razón de ser, etc. Como ejemplo diré que todo el peso de la obra, que recae sobre Sabre (un clon de Batman un poco más violento) y sobre Zenith (clon femenina de Superman), tiene un efecto más dramático aún por la relación que une a ambos y que no está tan bien desarrollada como le gustaría al lector, lo mismo sucede con la mayoría, bueno, todos, de los personajes. Con más espacio para crecer Halcyon hubiese sido un cómic aún más redondo.

Y, ojo, no estoy diciendo que no merezca la pena, porque la merece, el guión de Marc Guggenheim y Butters es lo suficientemente interesante como para que pasemos por alto que el trabajo de Ryan Bodenheim a los lápices tiene altibajos muy fuertes (Triumph parece, por físico y en algunos momentos, un hombre muy musculado que se ha implantado pechos) y que combina páginas muy buenas con otras irregulares. La historia es interesante, mucho, pero se le podía haber sacado mucho más partido y, la verdad, con ese pedazo de final se debería continuar. Por cierto que la duda del final, sobre qué bando tomar, es un tema muy interesante, aunque como lector me posicione totalmente con Sabre.

Hablaba al comienzo del artículo de que las influencias del cómic son, claramente, deudoras de Watchmen, algo reconocido por los propios autores y que, además, homenajean en el propio cómic al nombrar a Gibbons y Moore, pero no es menos cierto que Mark Gruenwald ya hizo algo muy parecido en su maxiserie de el Escuadron Supremo que, desafortunadamente, parece que no conocen los autores de Halcyon, una verdadera lástima porque les hubiese permitido dotar de mayor interés a este cómic viendo lo bien que se manejó Gruenwald. Sobre las influencias de Watchmen, en fin, mucho se ha escrito ya sobre este cómic, y mucho mejor de lo que sería capaz de escribir yo, así que lo dejamos en que es un buen punto de partida para esta historia, pero que no se ha ido más allá, no se han exprimido las posibilidades planteadas en Halcyon, hay mucho potencial inexplorado y, al igual que sucede en Watchmen, un final efectista acaba con la historia dejando a los lectores con ganas, muchas, de saber qué más va a suceder.

Así que, ¿merece la pena leer Halcyon? Pues indudablemente sí, pero te vas a quedar con la sensación de que había historia para más, de que si no se continua la historia se está desaprovechando unos personajes, y una trama, muy interesantes. Eso sí, como promesa de futuro (Marc Guggenheim ha creado un sello en Image para publicar cómics escritos por gente del mundo del cine y la televisión) es una carta de presentación excelente. He disfrutado mucho con la historia y el cuerpo me pide una segunda lectura, he dado vueltas a la trama y al dilema ético que se plantea y lamento que no haya más material, ¿se le puede pedir más a una miniserie de cinco números?