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Hay maneras muy distintas de medir el éxito de una persona, pero haber salido en un capítulo de Los Simpson y que Hollywood te haya dedicado un biopic quizás son dos señales evidentes que la persona en cuestión ha alcanzado el éxito. O que su vida merece un reconocimiento y es un modelo del que tomar ejemplo, cosa que viene a ser lo mismo.

Una de las personas que puede presumir de ambos hitos es Dian Fossey, que es una primatóloga menos conocida de lo que debería ser, pues su labor en la protección de los gorilas de las montañas Virunga la convirtieron en un icono. La zoóloga norteamericana dedicó su vida a estudiar a estos animales y protegerlos de la caza indiscriminada y Hollywood reflejó su trabajo, su obra, en «Gorilas en la niebla«. Fossey fue asesinada en su cabaña en 1985, seguramente a manos de los cazadores furtivos de gorilas contra lo que tanto luchó, y el último texto que dejó escrito decía: «Cuando te das cuenta del valor de la vida, uno se preocupa menos por discutir sobre el pasado, y se concentra más en la conservación para el futuro«. Dian Fossey fue enterrada en el cementerio que ella misma creó para los gorilas, junto a su querido primate Digit que había sido asesinado años antes por los furtivos.

Dirigida por Michael Apted y protagonizada por Sigourney Weaver, Bryan Brown, Julie Harris y Iain Glen, «Gorilas en la niebla» («Gorillas in the mist: The Story of Dian Fossey«) es una película del año 1988 en la que nos contó como la investigadora Dian Fossey se dedicaba a estudiar sobre el terreno el comportamiento de las familias de gorilas. Con ellos conseguía establecer una comunicación afectiva muy estrecha, que se veía trágicamente interrumpida por la caza ilegal de estas especies en vías de extinción.

La mayor parte del mérito de la película recae sobre los hombros de la actriz Sigourney Weaver, que fue nominada a un Oscar por su excelente y arriesgado trabajo, tanto físico como emocional, pero es inevitable que el espectador se emocione ante los poderosos gorilas de las montañas, criaturas nobles con las que compartimos tanto, pero indefensas ante los cazadores furtivos que los diezmaron. El estudio que Dian Fossey llevó a cabo en el hábitat natural de los gorilas y que plasmó en su libro «Gorillas in the mist» contribuyeron a cambiar por completo la percepción que el mundo tenía de estos grandes simios, a los que consideraba seres peligrosos y violentos.

Los gorilas de montaña siguen siendo, hoy, una especie en peligro de extinción.

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