A nadie medianamente informado, la haya visto o no, se le escapa que “Origen” es la película del momento y sin duda va ser uno de los títulos de referencia de este año 2010.

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Título original: Inception.
Guión: Christopher Nolan.
País: Reino Unido.
Duración: 150 min.
Género: Acción, ciencia-ficción, thriller.
Interpretación: Leonardo DiCaprio (Cobb), Ken Watanabe (Saito), Joseph Gordon-Levitt (Arthur), Marion Cotillard (Mal), Ellen Page (Ariadne), Tom Hardy (Eames), Cillian Murphy (Robert Fischer), Tom Berenger (Browning), Michael Caine (Miles), Lukas Haas (Nash), Pete Postlethwaite (Maurice), Dileep Rao (Yusuf).
Producción: Christopher Nolan y Emma Thomas.
Música: Hans Zimmer.
Fotografía: Wally Pfister.
Montaje: Lee Smith.
Diseño de producción: Guy Hendrix Dyas.
Vestuario: Jeffrey Kurland.
Distribuidora: Warner Bros. Pictures International España.
Estreno en Reino Unido: 16 Julio 2010.
Estreno en España: 6 Agosto 2010.

“Un tremendamente excitante thriller de ciencia ficción que es tan inquietante como parece. Este es un entretenimiento popular con una pegada tan intensa y desconcertante que te tendrá preocupado sobre si será seguro cerrar los ojos por la noche” (Kenneth Turan: Los Angeles Times)

“En un verano lleno de remakes, precuelas y secuelas, llega ‘Inception’, fácilmente la película con la idea más original en años (…) En ocasiones, la originalidad tiene un coste mental: al final, te encontrarás completamente exhausto” (Kirk Honeycutt: The Hollywood Reporter)

“Con ‘Inception’, el director y guionista Christopher Nolan no sólo afianza su estatus como el director más innovador de Hollywood, sino que ha creado un género audaz: el thriller noir surrealista” (Claudia Puig: USA Today)

“Si las películas son sueños compartidos, entonces Christopher Nolan es, seguramente, uno de los soñadores más creativos de Hollywood, tal y como prueba su brillantísima ‘Inception’” (Justin Chang: Variety)

“Es completamente original, cortada por un nuevo patrón, y con todo está estructurada sobre las bases del cine de acción, por lo que sientes que tiene (aún si cabe) más sentido del que de por sí tiene” (Roger Ebert: Chicago Sun-Times)

“Un alucinante espectáculo cuasi definitivo (…) Una suma de brillantez que propone un mucho y exige un mínimo al espectador (…)” (Fausto Fernández: Fotogramas)

Se esté más o menos de acuerdo con todo ello, yo lo estoy en gran parte, está claro que “Origen” no es una película más, su visionado impacta y sólo por ello ya merece la pena. No estoy de acuerdo en que sea el “Matrix” de la década, pero sí es cierto que Christopher Nolan, su director, abre nuevas vías expresivas y argumentales con ella y que, seguramente, va a influir a otros títulos venideros.

Después de “Memento”, “Insmonia”, “Batman begins”, “El truco final” y “El caballero oscuro” Nolan se había situado en un privilegiado lugar en el olimpo de los mejores directores del momento. Todas sus películas se contaban por éxitos de crítica y público, así que su siguiente proyecto y más después de los dos óscars y ocho nominaciones que cosechó “El caballero oscuro”, se esperaba con ansia y expectación y lo mejor es que, pese a ello, no sólo no ha defraudado sino que se ha superado a sí mismo, lo cual no es fácil porque, no lo olvidemos, “Origen” es una película de acción y evasión, con todo lo que ello conlleva, con el estigma que sufren estas películas de ser productos de segunda fila (el entretenimiento siempre ha sido arte de segunda o ni siquiera se ha considerado como tal). Christopher Nolan está demostrando que se puede hacer un blockbaster y que también sea cine de calidad, posea un guión brillante y en conjunto sea una obra muy trabajada y merecedora de todos los aplausos. Esto tampoco es nuevo, lo han hecho muchos otros antes como John McTiernan, Steven Spielberg, Peter Jackson, James Cameron y un largo etcétera de directores pero cada gran película del cine de acción ha de celebrarse como un gran hito porque a fin de cuentas el cine es arte y espectáculo y películas como “Origen” concilian ambos.

Hay dos características esenciales que creo que diferencian esta película del resto: la primera es que es una experiencia única, jamás vivida con antelación y la segunda es que deja una profunda huella porque terminas de verla exhausto, impresionando, con las imágenes y el argumento fluyendo en tu cerebro como un torrente de agua que se te escapa de las manos. El símil que se me ocurre es a nivel físico el final de la montaña rusa, cuando sales de la atracción y el cuerpo te ha dado un vuelco, pero es que además el argumento también te exige un esfuerzo a nivel mental para encajar las piezas, con lo cual te quedas noqueado, preguntándote si tu interpretación final es correcta (cada cual tendrá la suya, el final es abierto adrede) y con ganas de volverla a ver para comprobar si todo cuadra……curioso, reflexionad sobre ello, se parece a “Perdidos”, exige un espectador implicado y participe, te invita a construir tu propia teoría y a defenderla, pero para ello tienes la sensación de que necesitas más visionados ¡¡¡Han inventado una nueva televisión y un nuevo cine, aquel que te obliga a volver a ver la serie o la película en cuestión para enriquecer tu experiencia y fortalecer tus impresiones, para disfrutar los pequeños detalles, infinitos, que van desfilando por delante de ti y que en primera instancia pueden no apreciarse.

Creo que por todo ello la concepción de la película es brillante y que el guión (por cierto, también de Nolan) es una obra catedralicia llena de recovecos y concebida a modo de muñecas rusas, que es algo que siempre resulta complejo e impacta, mucho más si se juega con los sueños y la realidad como en este caso. No sé a quién leí u oí (creo que Oti Rodríguez Marchante) que este guión hace que el de “Memento” sea un juego de niños y es cierto.

No me apetece hablar mucho del argumento, creo que lo mejor es ver la película y disfrutarla con los menos datos posibles pero sí adelantar que Leonardo de Caprio (Cobb) es un agente que trabaja introduciéndose en los sueños de los demás para descubrir sus más profundos secretos; pero esta tarea no es fácil, a menudo hay que usar trampas para que el asaltado no descubra el juego y despierte y eso complica las operaciones en la historia que se nos cuenta y nos complica nuestro papel como espectadores porque debemos identificar realidades y sueños y ya adelanto, no es fácil, la película entera es un enorme juego que nos obliga a estar en vilo y a prestar atención hasta al más mínimo detalle (se llame “tótem” o se llame montaje).

El debate está servido una vez vista la película, hay pistas que llevan a unas conclusiones sobre lo que se ve y que no todo el mundo va a interpretar del mismo modo, pero esa es la principal baza de esta película, que te obliga a participar y a tomar partido. Normalmente el espectador se siente halagado cuando le hacen participe del argumento a través de un final abierto porque significa que el director no te toma por tonto. Todas las interpretaciones valen, cada cual puede tener la suya y ser válida aunque seguramente Christopher Nolan ha construido la película con una personal que puede convertirse en el objetivo de los espectadores más ambiciosos (para ellos un consejo: fijaros en las conversaciones entre Leonardo di Caprio y Michael Caine (Miles), fijaros en la importancia de los pequeños detalles y fijaros en las expresiones de los personajes al final de la película.

Uno de los aspectos que me parecen más interesantes en “Origen” es como los recursos fílmicos contribuyen más que nunca a sobredimensionar la película. El montaje en esta ocasión (una maravilla por cierto) es crucial porque es el lenguaje del cine pero en esta película forma parte también del lenguaje de los sueños. Reflexionad sobre esto: ¿Por qué es difícil identificar la realidad de los sueños en “Origen”? Respondo: lo es porque el montaje de la película hace que no sepamos si estamos en un sueño o en la realidad hasta que no vemos algo inverosímil y eso se usa como un recurso argumental. A parte el hecho mismo de jugar con lo onírico permite que todo lo que sale en pantalla sea posible y coherente, lo que da rienda suelta a un despliegue de efectos visuales y sonoros sencillamente apabullante (¡¡¡¡Por Dios, id a ver esta película al cine, no será igual en la televisión de vuestras casas!!!!) Una vez más Hans Zimmer nos deja KO con una banda sonora que junto al sonido y las imágenes nos clava literalmente en la butaca como si de verdad estuviéramos bajando por la montaña rusa a toda velocidad. Es tal el espectáculo audiovisual en el tramo final sobretodo que uno casi necesita coger aire tras cada escena (al final el recurso de la furgoneta cayendo a cámara lenta, ya la veréis, casi viene bien y todo para tomarse un respiro).

Y, por supuesto, para los que quieran verle más pies al gato está siempre de fondo aquello de que la vida es sueño (a Calderón de la Barca le hubiera encantado esta película) o que el cine es sueño o ya puestos que la vida es cine y al contrario. Para quien quiera irse de madre intelectualmente la película da muchísimo juego, tiene fondo y trasfondo, te ahoga en sus vericuetos y si te hundes en ellos no te saca de allí ni “la patada”. ¡¡¡Qué grande la chorrada de “la patada”!!!! La noche que vi “Origen” soñé con ella y desperté con una, no con una patada literal, sino con una como las de la película…..creo que no se puede decir nada mejor sobre el impacto que tuvo en mí.

Por supuesto recomiendo la película a todo el mundo, es una experiencia única y merece la pena verla, disfrutarla y tener una opinión propia. Garantizo que puede gustar más o menos pero es difícil que deje indiferente y eso aún en el rarísimo y extrañísimo caso de que los actores no convenzan, me extrañaría, están todos a gran altura aunque por supuesto me quedo con Leonardo Di Caprio, siempre efectivo, siempre interesante, siempre atrapando nuestro interés y eso que me da la sensación de que está infravalorado aún con el pedazo de filmografía que se está haciendo el amigo.

Veremos qué premios cosecha “Origen”, auguro unos cuantos. ¡¡¡Qué grande Christopher Nolan!!!!!