El cómic «El protocolo«, editado por Desfiladero Ediciones, se presenta como una lectura ágil y con bastante mala leche, una propuesta de ciencia ficción con mucha personalidad dentro del panorama actual. Con un tono desenfadado que mezcla humor y aventura espacial, la obra apuesta por un relato clásico en su planteamiento, pero con suficientes giros y matices como para resultar fresca. Además, sirve como carta de presentación de una nueva colección de Desfiladero Ediciones, Panorama, lo que ya da pistas de su vocación por explorar nuevas voces y propuestas.
La Tierra sufre un colapso en toda regla. Ante este cataclismo se hace obligado buscar nuevos lugares donde perpetuar la especie humana. El cosmonauta Daniels llega a un planeta con una atmósfera propicia, dispuesto a hacer una exploración. Le acompaña la androide orgánica Sally. Pero el planeta está habitado por unos primates que también tienen toda una isyuntiva que resolver. Por si no hubiese suficientes complicaciones, a la misión se suman otros humanos con aviesas intenciones. Relato de ciencia ficción que conjuga humor y space-opera con un potente blanco y negro de Ernesto Priego, fogueado en la revista El Jueves y dibujante del álbum Jorge Semprún. El hombre que arriesgó, sobre un guion Pepe Gálvez. Se abre con El protocolo una nueva colección en Desfiladero dedicada a nuevas obras dentro del panorama comiquero actual.
La historia de «El protocolo» arranca con un punto de partida contundente: la Tierra ha colapsado y la humanidad se ve obligada a buscar nuevos mundos donde sobrevivir perpetuando la raza. En ese contexto conocemos al cosmonauta Daniels, que aterriza en un planeta aparentemente habitable acompañado por la androide orgánica Sally. Lo que podría parecer una misión de reconocimiento se complica, porque ese nuevo mundo no está desierto. Está habitado por una especie de primates que, lejos de ser simples secundarios, tienen sus propios dilemas y conflictos. Y por si el escenario no fuese ya lo bastante inestable, la llegada de otros humanos a lo Weylan Yutani, con intenciones poco claras añade una capa extra de tensión.
El guion juega con muchos de los elementos clásicos de la ciencia ficción —exploración, contacto entre especies, supervivencia— pero lo hace desde un enfoque ligero, con momentos de humor que rebajan la solemnidad sin restarle interés. No es una historia que busque grandes discursos filosóficos, aunque sí deja caer algunas reflexiones sobre la condición humana, especialmente en contraste con esos otros habitantes del planeta. Hay una mirada irónica que funciona bien y que evita que la narración caiga en lo previsible.
En lo visual, el trabajo de Ernesto Priego es uno de los grandes atractivos del cómic. Aquí ya lo conocimos en la novela gráfica «Jorge Semprún, el hombre que arriesgó«, con guion de Pepe Gálvez y que recomiendo totalmente. Su blanco y negro tiene mucha fuerza, con un trazo expresivo que encaja perfectamente con el tono de la historia. Se nota su experiencia en publicaciones como «El Jueves», especialmente en la capacidad para equilibrar lo caricaturesco con lo narrativo. El resultado es un apartado gráfico que no solo acompaña, sino que eleva la propuesta, dotándola de personalidad propia.
La narración avanza con buen ritmo, sin perderse en explicaciones excesivas por los pelos, aunque a veces estas se alargan innecesariamente. Eso hace que la lectura sea dinámica y bastante agradecida, aunque también deja la sensación de que el universo planteado podría haberse explorado un poco más. En ese sentido, el tamaño del cómic juega en su contra: sí, hubiese preferido un tamaño tipo álbum para apreciar el trabajo del artista. Aun así, precisamente por su formato contenido, resulta muy manejable y fácil de disfrutar de una sentada.
Los personajes cumplen bien su función dentro del conjunto. Daniels y Sally forman un dúo interesante, con ese contraste entre lo humano y lo artificial que siempre da juego, mientras que los habitantes del planeta aportan un contrapunto que enriquece la historia. No hay un desarrollo especialmente profundo, pero sí el suficiente para sostener el relato y mantener el interés, con giros suficientes para que no resulte previsible. ¡Nadie iba a pensar que al protagonista le sustituirían cierta parte! En cuanto a Atticus, nada más verlo, sabemos que derroteros tomará.
En definitiva, «El protocolo» es una obra que combina con acierto aventura espacial y humor, apoyada en un apartado gráfico muy sólido. Puede que se quede algo breve para todo lo que propone, pero funciona como una lectura entretenida y con carácter, además de abrir una puerta interesante dentro de la nueva colección Panorama en la que se enmarca. Una pequeña incursión en la ciencia ficción que deja con ganas de más.
El protocolo
Autor: Ernesto Priego
ISBN: 978-84-129440-2-0
Formato: 17x22cm. Tapa blanda
Páginas: 104
Precio: 16,90 euros











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