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Clásico de los clásicos de la ciencia-ficción, cosa que no excluye que sea también un clásico del séptimo arte, “El planeta de los simios” de Franklin J. Schaffner es una de aquellas películas que, aunque impecable en muchos aspectos, ha pasado a la historia por su final sorprendente. Uno de esos finales que hace estallar en mil pedazos el cerebro del espectador y le obliga a replantearse todo lo que había visto hasta ese momento.

A partir de un guión de Michael Wilson y Rod Serling (creador de “The Twilight Zone“), que adapta la novela “La Planète des singes” del escritor francés Pierre Boulle, dirigida por Franklin J. Schaffner y protagonizada por Charlton Heston, James Whitmore, Kim Hunter, Linda Harrison, Maurice Evans y Roddy McDowall, “El planeta de los simios” (“Planet of the Apes“), primera película de la prolífica franquicia que cuenta ya con una decena de films, nos contaba como el astronauta George Taylor se estrella en un lejano planeta sin nombre gobernado por simios inteligentes, quienes han esclavidado a una primitiva raza de seres humanos que han sido reducidos a la condición de animales. El astronauta conseguirá hacerse amigo de dos científicos simios, Zira y Cornelius, pero el malvado doctor Zaius le hará la vida imposible.

Esta fábula disfrazada de película futurista, aunque es realmente una historia post-apocalíptica (cosa que no se descubre hasta el final), presentaba un desenlace cerrado, pero tuvo diversas secuelas. Y precuelas. Y reboots. Algunas de ellos, como por ejemplo la propuesta de Tim Burton, no supieron aprovechar las posibilidades de una de las películas de ciencia-ficción más sugestivas y estimulantes de la década de los sesenta, pero otras supieron encontrar su camino.

La película obliga al espectador a reflexionar sobre nuestra propia humanidad puesto que, aunque los protagonistas sean simios, se está hablando de temas como las clases sociales, el poder, la esclavitud,… por lo que los monos del “El planeta de los simios” no dejan de ser nada más que un espejo de nosotros mismos. Ese era, de hecho, el mensaje de la novela de Pierre Boulle, que pasó dos años encerrado en un campo de concentración. Era la segunda adaptación cinematográfica de una de sus obras. La primera fue “El puente sobre el río Kwai“, que ganó siete premios Oscar.

A estas alturas suponemos que no provocaremos ningua crisis hablando de esa Estatua de la Libertad semienterrada en la arena de la playa ante la que Charlon Heston grita desesperado y nos maldice a todos por haber destruido la Tierra, una imagen sensacional que convirtió “El planeta de los simios” es un clásico del género. Gran parte del mérito hay que darselo al maquillaje de John Chambers, un trabajo tan brillante que la fue galardonado por ello con un Oscar Honorífico antes incluso de que la categoría de Mejor Maquillaje fuese incluida en los Premios de la Academia.

He vuelto, estoy en mi casa otra vez. Durante todo este tiempo no me he dado cuenta de que estaba en ella. ¡Por fin lo conseguí! ¡Maniáticos, lo habéis destruido! ¡Yo os maldigo a todos, maldigo las guerras, os maldigo!“. Cada día que pasa esta emblemática frase parece más probable.

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Where to watch El planeta de los simios