Hace apenas unas horas desde que he terminado de leer El jinete de la onda del shock“, la Obra Maestra de John Brunner que Ediciones Gigamesh editó hace unas semanas y que debería ocupar un lugar preferente en las estanterías de cualquier amante de la literatura. No sólo de los amantes de la ciencia-ficción, sino de cualquiera. Pedazo de libro.

 

EL JINETE DE LA ONDA DEL SHOCK
Autor: John Brunner
Colección: Gigamesh Ficción núm. 47
Género: Ciencia Ficción
Páginas: 336
Precio: 20.00 euros

En un futuro en el que la datarred está monitorizada y los ciudadanos no tienen derecho a la intimidad, rebelarse está al alcende muy pocos. Nick Haflinger, fugitivo del centro de adiestramiento gubernamental de Tarnover, programador experto y mago de la impostura, ha conseguido evadir al sistema durante años. Hasta que comete un error… y se enfrenta a un interrogatorio neurológico que amenaza con desvelar todos sus secretos.

Impresionante, no cabe otro calificativo ante un libro que es capaz de permanecer tan fresco como El jinete de la onda del shock, escrito en 1975, y que nos ofrece una vívida mirada a nuestro presente y a nuestro más inmediato futuro, eso sí con un toque de amargo pesimismo que, con el correr del tiempo, ha demostrado estar en lo correcto. Estamos ante una de las grandes Obras Maestras de la ciencia-ficción que llevaba años agotada en España y que, por fin, podemos disfrutar en una maravillosa edición.

Mucho se podría hablar sobre en cuanto se equivocó y en cuánto acertó Brunner, luego dejaré unas palabras sobre el tema, pero lo cierto es que lo que nadie le puede negar a este libro es su amenidad y es que en ningún momento resulta árido o aburrido (como me sucede con la mayoría de la ci-fi hard), al revés, comencé a leerlo a las 20 horas y a las 04:30 me obligué a dejarlo en la mesilla de la noche a tan sólo 50 páginas del final. Y es que no podía dejar de leer (nada más levantarme he recuperado el libro y lo he finiquitado en menos de una hora) y, especialmente, de darle vueltas a la cabeza sobre lo que había leído, no ya por la trama en sí (daría para hacer una película actual con ritmo al estilo Minority Report aunque con mucho más fondo), sino por el futuro tan interesante que plantea, el escenario de unos Estados Unidos de rodillas por culpa de un terremoto que destruyó la costa Oeste, por la sociedad y la nueva “guerra fría” que plantea, por ser uno de los pilares en los que se basó el cyberpunk, por tantos y tantos motivos que sólo puedo felicitar a Gigamesh por la decisión de publicarlo. Es una edición de justicia.

Pero hablemos de las profecías de John Brunner, olvidaos de Nostradamus, Rappel, Silvio o cualquier otro adivino de tres al cuarto, lo que John Brunner hizo con El jinete de la onda del shock se merece sin duda la etiqueta de “profecía” al más puro estilo Julio Verne, es escalofriante ver cómo muchas de sus predicciones se han cumplido, o están cerca de cumplirse, no estamos ante un adivino, sino ante un genio de la literatura que supo predecir el futuro a partir del pasado y del presente sin equivocarse demasiado en sus teorías sobre el desarrollo tecnológico, social y cultural. De hecho es curioso que se acuse a la ci-fi de no saber predecir el futuro (no sabía que tenía que hacerlo) cuando autores como Julio Verne o John Brunner han sabido dar en el clavo con tanta certeza. En el caso de El jinete de la onda del shock el acierto es tan brutal que la lista se podría comer esta reseña; la deshumanización de la sociedad, el enriquecimiento y elitismo de

las clases altas, la corrupción de la política, la crisis de valores, la sociedad anestesiada por drogas de prescripción médica, los ataques de ansiedad, la datarred (internet,  básicamente), los gusanos informáticos… Hay que tener mucho morro para acusar a la ci-fi de no predecir el futuro, aún cuando no tiene porqué hacerlo. Sobre todo porque lo que de verdad entiendo que debe hacer la ci-fi es ambientarse en escenarios futuros como reflejo de nuestra realidad o no, pero estoy divagando…

Si regresamos al argumento del libro en sí veremos cómo John Brunner, además de “pitoniso”, era un gran escritor que nos ofrece un libro visual (de verdad, ¿por qué no se hizo una película? ¡el libro lo pide a gritos!) con una estructura en la que se intercalan mensajes y anuncios a modo de transiciones (para que os hagáis una idea viene a ser como ya lo que ya hiciera Paul Verhoeven en Starship Troopers, la película, o Frank Miller en El Regreso del Caballero Oscuro) para separar los capítulos del libro y los diversos flashbacks y flashforwards y dejarnos deseando saltar al siguiente instante para conocer la suerte que tendrá nuestro protagonista: Nick Haflinger al que afecta especialmente su encuentro con Kate y que, finalmente, le llevará a madurar, dejar de huir e intentar plantar cara a un sistema que ha trucado los dados y que está controlado por una clase política corrupta. Y también el cyberpunk, porque Brunner sienta las bases de lo que más adelante será este subgénero de la ci-fi y que veremos en libros como Neuromante.

Se habla mucho de corrupción política en El Jinete de la Onda del Shock que, además, nos recordará  poderosamente a lo que llevamos viviendo en los últimos años. Y, repito, todo ello envuelto en una adictiva y amena historia que se deja leer con facilidad, en serio, ¿quién da más?

Hablando ya de la edición de Gigamesh, que cuenta con una nueva traducción de Natalia Cervera (existía otra de Domingo Santos de la edición de Ultramar), y que está francamente bien. En un principio no me gustaba la portada pero finalmente me ha convencido y enamorado, al igual que el libro.

En definitiva, estamos ante un “clásico actual”, un título que está más al día que nunca y que consigue que la diversión continúe tras su lectura, además de hacernos pensar, reflexionar y, con suerte, madurar un poquito más. El Jinete de la Onda del Shock es una demostración palpable de todo lo bueno que puede ofrecer la ciencia-ficción, predictiva o no.