Sobrevivió a una guerra civil, a un incendio, a un conflicto con una inmobiliaria, pero tras casi noventa años de existencia la librería Catalonia ubicada en el centro de la ciudad de Barcelona cierra sus puertas. La crisis, por supuesto, pero también un cambio de modelo.

Lo que podría ser una noticia de índole local, como es el cierre de un establecimiento emblemático del centro de la ciudad, adquiere un nuevo matiz cuando uno profundiza en los motivos. 
Y es que la librería Catalonia de la Ronda de Sant Pere de la ciudad de Barcelona cerrará definitivamente sus puertas en Febrero de este 2013 y dejará su lugar para que en el mismo local se instale un restaurante de la franquicia de comida rápida McDonald’s. La tienda ha vivido muchas historias desde su fundación en 1924, por Josep López Llausàs, Manuel Borrás de Quadras y Josep Maria Cruzet, incluyendo un cambio de nombre por la dictadura, un grave incendio en 1979 que la destruyó casi por completo o un cambio de imagen en el 2003 que mantuvo la tienda cerrada durante varios meses. Instalada inicialmente en el número 17 de Plaça Catalunya, en 1931 se trasladó definitivamente a su ubicación actual, en el número 3 de la Ronda de Sant Pere.
Las causas del cierre, además de la crisis económica que sirve de excusa para justificar todos los problemas de la sociedad actual, los responsables del establecimiento señalan que la caída en las ventas, que ronda el 40%, no es solamente coyuntural sino también un cambio de modelo. «La actual crisis, más acentuada en el sector del libro, ha generado una bajada de ventas en los últimos cuatro años, que en nuestras circunstancias y condiciones ha hecho imposible la continuidad de la librería«, explicaba el director de la tienda, Miquel Colomer.
En Barcelona el panorama empieza a dar miedo: numerosas librerías, todas con varias décadas de vida a sus espaldas, no pudieron resistir la crisis y la caída de ventas. El auge de las macrolibrerías, el descenso del poder adquisitivo de los consumidores y la confirmación del libro digital como firme alternativa al libro tradicional son los argumentos que explican lo que está sucediendo con el cierre de establecimientos históricos. Y no es un problema que se limita a la capital catalana, sino que en Madrid, Valencia o Bilbao están sufriendo los mismos estragos, y en lugares donde el precio de los libros se fija de forma libre, como en Gran Bretaña, en los últimos años han cerrado la mitad de las librerías del país.
«Ahora y en el futuro, con todas las nuevas formas que toma la difusión cultural, hay y habrá personas, asociaciones, colectivos y empresas que hacen y harán posible la pervivencia de la literatura y en general de la cultura escrita. Desgraciadamente, en este futuro, la librería Catalònia no podrá estar presente«, concluye la carta abierta de Miquel Colomer.