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La mayoría de películas sobre y con fantasmas se inscriben en el género del terror, pero es un hecho que muchas otras se han atrevido con otros entornos. Aunque tradicionalmente los espectros, los fantasmas y, en resumen, los espíritus atrapados en nuestro mundo buscando una salida hacia el más allá, han formado parte de las historias de miedo, el cine ha encontrado otros usos menos aterradores para ellos, como el romance (“Ghost“), la comedia (“Los fantasmas atacan al jefe” o “Bitelchús“), el cine fantástico (“Campo de sueños“), el cine infantil (“Casper“) y la comedia romántica (“El fantasma y la señora Muir“).

El fantasma y la señora Muir” (“The ghost and mrs. Muir“) es una película poética y deliciosa de Joseph L. Mankiewicz, protagonizada por Gene Tierney y Rex Harrison, basada en el libro homónimo de R.A. Dick. que nos presentaba a la señora Lucy Muir, una joven viuda de Londres que, agobiada por las deudas tras la muerte de su marido, decide mudarse a Gull Cottage, una casita en un pintoresco pueblo costero inglés en la que nadie ha querido vivir desde hace años. Según los rumores que corren por la zona la casa está embrujada y el espíritu del atractivo y arisco capitán Daniel Gregg, antiguo dueño de la casa, vaga por el lugar importunando a todos los que osan alterar su descanso. Inmune a las advertencias, Lucy se plantea descubrir por sí misma si esos rumores son ciertos, junto a su pequeña hija Anna y su sirvienta. Decidida a sacar adelante a su nueva vida, pronto tendrá que enfrentarse a la dura realidad: el fantasma existe. Hasta que, inevitablemente, entre el fantasma y ella surge el amor, un amor que desafiará todas las leyes de la lógica y del mundo en el que viven.

Hoy en día los fantasmas de las películas de terror siguen asustando y haciendo la vida imposible a los inquilinos de las casas encantadas, pero no era el caso del fantasma de la señora Muir de Joseph L. Mankiewicz, tal y como ya nos contó Zangol hace más de una década: “es una historia profundamente lírica a medio camino entre el melodrama y el fantástico, con algunas pinceladas de comedia“. La música fue compuesta por Bernard Herrmann, y la fotografía de Charles Lang Jr. fue nominada al Oscar. Al sobrio, racional y muy culto Mankiewicz, hijo de una familia de emigrantes, aún tardaría dos años en llegarle el merecido reconocimiento, con “Carta a tres esposas” (1949) y los dos Oscar que se llevó (mejor director y guión). Seguirían “Eva al desnudo”, “Julio César”, “La Condesa Descalza”, “Ellos y ellas” o “Cleopatra”, entre otras  muchas obras maestras. Un genio.

El éxito de la película daría pie a una serie televisiva de cincuenta episodios de media hora de duración que se emitió entre los años 1968 y 1970, con Edward Mulhare como el fantasma y Hope Lange como la señora Muir.

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