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Maestro de maestros, Michael Moorcock es uno de los más destacados representantes del género de la literatura fantástica del siglo XX, cuya obra ha obtenido los premios más prestigiosos del género. Creador de la emblemática saga del Campeón Eterno, la influencia del escritor británico en el género en general, y su relevancia como punta de lanza del movimiento New Wave en particular (una nueva ola formada por autores que dieron un nuevo impulso al género y regeneraron la fantasía occidental más clásica y tradicional), es enorme. También como editor de la ya mítica revista “New Worlds” que revolucionó la fantasía y la ciencia-ficción durante los años sesenta. No hay nadie que pueda discutir el papel del escritor inglés en la literatura fantástica, ni su influencia en la mayoría de escritores que triunfan hoy en día en el género, desde George R.R. Martin hasta Joe Abercrombie.

El Bastón Rúnico“, también conocido como “Las Crónicas de Dorian Hawkmoon“, es una saga de cuatro novelas protagonizada por el joven duque Dorian Hawkmoon, una de las encarnaciones del Campeón Eterno (además de Elric de Melniboné, Erekosë, Ulrich Von Bek, Earl Aubec, Karl Grogauer, Jerry Cornellius o Corum Jhaelen Irsei), un héroe condenado en un multiverso de realidades. La obra está formada por “La joya en la frente” (“The jewel in the skull” de 1967), “El amuleto del dios loco” (“The mad god’s amulet” de 1968), “La espada del amanecer” (“The sword of the dawn” de 1968) y “El bastón rúnico” (“The runestaff” de 1969), situadas en el Milenio Trágico, una época oscura y bárbar posterior a una tremenda catástrofe que ha acabado con siglos de progreso tecnológico, y en ellas se nos cuenta la lucha de Dorian Hawkmoon, el último duque de Koln, y el conde Brass de la Camarga contra el todopoderoso imperio de Granbretan, que bajo el mando del malvado emperador Huón gobierna el mundo con puño de hierro, a sangre y fuego. El conflicto desencadenado forma parte del eterno enfrentamiento entre las fuerzas del Caos y del Orden, y Hawkmoon se verá obligado en múltiples ocasiones a emprender misiones que lo llevan a lugares y tiempos muy alejados de donde tiene puesto el corazón, puesto que es esclavo de un destino ineludible, obligado a tomar parte la eterna batalla a su pesar, como todas las encarnaciones del Campeón Eterno.

La joya en la frente, el Amuleto del dios Loco, la Espada del Amanecer, y el propio Bastón Rúnico son algunos de los objetos a los que llegará Dorian Hawkmoon en su peregrinaje, piezas de un juego de dimensiones cósmicas y se mueven por el capricho de poderes que están más allá del alcance de los mortales y sus anhelos personales.

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