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A finales de los años cincuenta se puso de moda en el cine poner a la humanidad en peligro, y varias películas aterrorizaron a los espectadores haciendo crecer a las criaturas más pequeñas e inofensivas hasta convertirlas en monstruos gigantes y mortales: hormigas, arañas,… e incluso una sufrida ama de casa. En “El ataque de la mujer de 50 pies” Nancy Archer es una ama de casa dada a la bebida y con un marido mujeriego que se encuentra con una nave alienígena en mitad del desierto californiano durante una noche y se convierte en una gigante de cincuenta pies (que no son cincuenta extremidades, sinó la unidad de medida de longitud, en este caso equivalente a 15 metros de altura). Con su nuevo tamaño, la despechada Nancy se vengará de aquellos que le han hecho daño, empezando por su marido Harry, que estaba tramando deshacerse de su esposa junto a su amante Honey.

Dirigida por Nathan Juran, a partir de un guión de Mark Hanna, y protagonizada por Allison Hayes, William Hudson, Yvette Vickers, Roy Gordon, George Douglas, Ken Terrell, Otto Waldis, Eileene Stevens, Mike Ross y Frank Chase, “El ataque de la mujer de 50 pies” (“Attack of the 50 Foot Woman“) es hoy una película de culto, un clásico de la ciencia-ficción clásico apto para todos los públicos, con un mensaje claramente feminista, aunque la película se estrenó mucho antes de que hubiese feminismo. Puestos a decir de que este film es un título de culto, no hay que olvidar el icónico cartel del ilustrador Reynold Brown, uno de los más brillantes jamás creados.

Como otras películas de la época, de bajo presupuesto y modesta en cuanto a medios, “El ataque de la mujer de 50 pies” cuenta con unos rudimentarios pero ingeniosos efectos especiales que hoy seguramente nos parecen ridículos, pero en su época eran efectivos. La historia, por su parte, juega a explotar los miedos de una sociedad que vivía atenazada por la Guerra Fría y la amenaza de una inminente guerra nuclear, y las historias de Roswell y el Área 51. Y en este caso, el miedo de los maridos infieles que maltratan a sus esposas a una nueva sociedad en la que la mujer no es un objeto sumiso y obediente.

En el año 1995 la película contó con un olvidable remake realizado directamente para la televisión, con Daryl Hannah como protagonista.

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