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«El hombre y el monstruo» es el título con el que se estrenó en España «Dr. Jekyll y Mr. Hyde«, la célebre película de Rouben Mamoulian de 1931, una adaptación del famoso relato de Robert Louis Stevenson, publicado originalmente en 1886. La historia aborda la vida de un hombre dividido entre dos identidades opuestas: por un lado, el noble y elegante doctor Henry Jekyll, y por otro, el atroz criminal Edward Hyde. Este relato es un clásico de la literatura que explora los límites de la naturaleza humana y la lucha interna entre el bien y el mal, temas que aún resuenan hoy en día. En el ámbito de la psiquiatría, este fenómeno ha sido relacionado con lo que hoy conocemos como trastorno disociativo de la identidad.
Protagonizada por Fredric March, quien ganó el Oscar al mejor actor por su excepcional interpretación de Jekyll y Hyde, y con un reparto en el que destacan Miriam Hopkins, Rose Hobart, Holmes Herbert, Halliwell Hobbes, Edgar Norton y Tempe Pigott, la película narra cómo el doctor Henry Jekyll, obsesionado con la dualidad del alma humana, descubre una fórmula para separar la parte malvada de un ser humano. Deseoso de explorar esta teoría, Jekyll decide experimentar consigo mismo, poniendo a prueba su descubrimiento. El problema surge cuando se transforma en el despiadado Mr. Hyde, el lado oscuro de su personalidad que se deja llevar por la pasión desmedida, el exceso, la violencia y el crimen.
A lo largo de la historia del cine han habido numerosas adaptaciones cinematográficas, más o menos fieles, a «El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde» de Robert Louis Stevenson, pero esta es la mejor adaptación que se ha hecho de ella. Y eso que hablamos de una película de terror del año 1931, apenas tres años después del nacimiento del cine sonoro, que recurre a ingeniosos trucos de cámara, al uso de la cámara subjetiva, las superposiciones de planos o la escena partida, y a notables avances en el lenguaje cinematográfico para poder narrar su historia. El tiempo ha sido injusto con Rouben Mamoulian, un director extraordinario condenado a un injusto olvido.
A lo largo de la historia del cine, ha habido numerosas adaptaciones cinematográficas, algunas más fieles que otras, de «El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde«, el relato de Robert Louis Stevenson. Sin embargo, esta versión es, sin lugar a dudas, una de las mejores adaptaciones realizadas. Y esto es aún más notable si consideramos que se trata de una película de terror de 1931, estrenada apenas tres años después del surgimiento del cine sonoro, que recurre a ingeniosos trucos de cámara, al uso de la cámara subjetiva, las superposiciones de planos o la famosa «escena partida», donde la imagen se divide para mostrar las dos personalidades del protagonista, todos ellos notables avances en el lenguaje cinematográfico para poder narrar su historia. a. A pesar de su importancia y la calidad de su dirección, el tiempo ha sido injusto con Rouben Mamoulian, un director extraordinario cuya obra ha quedado, lamentablemente, en gran parte en el olvido.
La película se sitúa en una época anterior a la instauración del Código de Producción de Películas (más conocido como el código Hays), que estableció las primeras normativas de censura en el cine estadounidense. A pesar de la ausencia de estas restricciones, Mamoulian no renuncia a mostrar las contradicciones internas del personaje dual, el doctor Jekyll y el señor Hyde, quienes se debaten entre el amor casto y puro de su futura esposa Muriel, y el amor apasionado y prohibido de Ivy, una prostituta con la que establece una peligrosa relación. Este conflicto de pasiones y moralidades, que refleja la lucha entre el bien y el mal en la mente humana, culmina en un desenlace trágico que subraya el carácter fatalista de la historia.
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