Cualquier buen seguidor del Doctor Who me reconocerá que, sin duda, uno de los enemigos más interesantes, terroríficos , intrigantes e inmortales son los Ángeles Llorosos.

El Décimo Doctor y su nueva compañera Gabriella González se embarcan en un terrorífico viaje en la historia cuando el vórtex temporal les lleva hasta las trincheras, en pleno bombardeo, de la Primera Guerra Mundial. Pero no solo han de preocuparse del barro o de las bombas… ¡los temibles ángeles llororos están aquí para darse un festín con el futuro de los soldados de ambos bandos!

Seguramente todas las apariciones de los Ángeles Llorosos en la serie de televisión se consideren míticas, por lo que era un poco arriesgado atreverse ambientar un arco del décimo Doctor en el mundo del cómic dónde perdemos detalles tan importantes como una inquietante banda sonora de fondo o el juego de plano secuencia en la persecución. Aún con todo este tomo de «Los Ángeles llorosos de Mons» tenía una pinta especial. Puede que se eche de menos a Elena Casagrande (siempre se le echará de menos en cualquier título, aunque no lo dibujase anteriormente) pero el estilo de Daniel Indro y Eleonora Carlini le sienta muy bien a una historia qué juega a denunciar el trato que los humanos se dispensan entre ellos en un momento crucial cómo fue la lucha de trincheras en la Primera Guerra Mundial, un campo de batalla convertido en una carnicería donde la única victoria era unos centímetros más de tierra destruida por las bombas y los gases químicos que se utilizaron en esta contienda. Un escenario dantesco en mitad del cual aterrizan el buen Doctor y Gaby González que, una vez más, simplemente yerran el tiro gracias a la Tardis y esa obsesión tan suya de transportar al Doctor a dónde se supone que debe estar.
La batalla de Mons es un hecho histórico real de la Primera Guerra Mundial, concretamente de sus inicios y del primer enfrentamiento entre británicos y alemanes, con los británicos en clara desventaja superados dos a uno por los alemanes. La batalla acabaría en derrota para los aliados, aunque el desempeño de las tropas británicas fue excelente, logrando infringir entre dos y tres veces más bajas al enemigo que las propias. Por desgracia, aún así, la desventaja británica era excesiva lo que se tradujo en una retirada a los pocos días. En ese momento, y sumando las derrotas de los franceses a manos de los alemanes, es cuando la opinión pública británica comprendió que no sería tan fácil derrotar a Alemania, y es cuándo comenzó la leyenda de los Ángeles de Mons inspirada en un relato que decía qué tropas del ejército británico de antaño, fantasmas, concretamente, arqueros, se habían sumado al esfuerzo bélico británico.
El guionista Robin Morrison toma esa leyenda como punto de partida y, obviamente, la aprovecha para introducir el giro de que los Ángeles de Mons en realidad fuesen los Ángeles Llorosos del Doctor Who. Así, al poco de llegar a Mons, el Doctor y Gaby se encuentran con que la localidad belga está desierta de tropas alemanas, y el avance británico se hace con el territorio enemigo sin ningún tipo de resistencia… pero pronto comenzarán los ataques de los Ángeles Llorosos. Aquí conviene explicar que Morrison se esfuerza en que comprendamos exactamente lo que sucede con aquellos a los que los Ángeles atacan, posibilitando después algún que otro momento épico.
Toda la historia se desarrolla en apenas cinco intensos y vibrantes números, dejando una especie de epilogo en Nueva York que no tiene que ver con los Ángeles Llorosos pero sí con el regreso de Gabriella González a la ciudad y con su familia.
Vamos a decirlo con claridad: el trabajo de Morrison es excepcional. Ha conseguido narrar una nueva aventura de los Ángeles Llorosos a la misma altura casi que las de las serie de televisión. Su trabajo en esta serie está siendo buenísimo y me tiene impaciente esperando a siguientes entregas. En resumidas cuentas, sabe perfectamente cómo escribir el Doctor Who.
Graficamente contamos primero con Daniel Indro que nos ofrece un trabajo realista crudo, con planos que podrían salir directamente de la televisión. Quizás no tiene un estilo preciosista ni plástico, pero si uno muy adecuado para una historia cómo está. Además no solo se curra el trabajo en primer plano sino que nos ofrece siempre unos fondos que permiten dotar de mayor vida de interés a la acción. Por otra parte también tenemos a Eleonora Carlini qué se encarga de la historia final, con un trazo más limpio y excelentes resultados.
Una vez más déjadme hablar de la edición de Fandogamia Editorial, pues parece mentira que una editorial tan pequeña cómo está no solo editen con calidad impecable, sino que además se esfuercen por mantener precios que directamente son un chollo para lo que se estilan en el resto de editoriales. Sin reducir el tamaño, aprovechando lo económico que resulta la rústica de calidad, incluyendo portadas extra y un pequeño artículo de las biografías de los autores que participan, y todo ello por el precio de 12 euros,… Señores, ¡¿dígame quién da más por menos!?
En definitiva, estoy disfrutando como un loco con las aventuras del Doctor Who y deseando que Fandogamia se anime cuanto antes a publicar los siguientes volúmenes, ya sean del décimo Doctor o de los sucesivos. Yo estaré ahí para disfrutar de todos y cada uno de ellos.

Doctor Who: Los Ángeles Llorosos de Mons.
Autores: Robbie Morrison, Daniel Indro y Eleonora Carlini
Linea: Infinite
Formato: 26x17cm. Paperback americano. Color
Páginas: 128
Precio: 12,00 euros