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Quien ha visto “El espíritu de la colmena” (1973), “El sur” (1983) o el documental “El sol del membrillo” (1992) sabe que Víctor Erice no es un director cualquiera, como tampoco lo son sus películas, dotadas de una especial sensibilidad y un calado emocional intenso, sirva también como aviso para quienes no disfrutan con este tipo de cine “de autor”. Treinta años después de su último largometraje Erice vuelve a dirigir, para el cinéfilo un acontecimiento en toda regla, y no defrauda, recupera su amor por el cine con un argumento que versa sobre un director en busca de un intérprete perdido, recupera su cadencia reposada que no es lenta sino pausada, recupera el gusto por conversaciones plagadas de sutilezas y reflexiona sobre el paso del tiempo, los grandes momentos de la vida, el amor, el olvido, el reencuentro, la memoria….El guión lo firma con Michel Gaztambide y rezuma espiritualidad, cierto tono etéreo que también imprime al montaje logrando una forma expresión a contracorriente del atropello audiovisual que es propio de los tiempos que corren. “Cerrar los ojos” es a la vez un homenaje al cine y a la vida, a un pasado que fue muy diferente del presente, una invitación a recordar, un acto de rebeldía narrativa y quizás el brillante cierre de una filmografía irrepetible. José Coronado ganó el Goya a mejor actor de reparto y la película fue además nominada a mejor película, director, actor principal, actriz de reparto, guión original, fotografía, montaje, dirección de producción, dirección artística y sonido.