Dolmen Editorial acaba de publicar un nuevo volumen de “Casacas Azules” que recoge las historias publicadas a principios de los años noventa y que vuelve a estar firmado por Raoul Cauvin y Willy Lambil, una pareja de artistas de lujo.

"Casacas Azules: 1990-1992" (Raoul Cauvin y Willy Lambil, Dolmen Editorial)Casacas azules (1990-1992)
Edición original: Les tuniques Bleues BEL
Fecha de edición: noviembre de 2018
Guión: Raoul Cauvin
Dibujo: Willy Lambil
Color: A color
Formato: Libro cartoné, 160 págs. color.
29,95€

Siempre al pie del cañón, los Casacas Azules -y con ellos, sus geniales autores Lambil y Cauvin- nos presentan para nuestro placer un nuevo trío de aventuras inéditas! En Drummer Boy, un jovencísimo recluta alistado en el ejército nordista llamado Pucky jugará un inesperado papel en el campo de batalla. Un sosias de Blutch será el punto de partida de una agitada revuelta en un manicomio en Los azules se hacen los locos. Y en Grumbler e hijos, un encuentro de Blutch y el sargento Chesterfield con una comunidad de mormones estará a punto de cambiar para siempre la vida del segundo. Los extras incluyen un completo artículo sobre la presencia de los menores de edad en la Guerra de Secesión.

Celebro cada entrega de Casacas Azules con la alegría de saber que Raoul Cauvin y Willy Lambil trabajaron extremadamente duro para ofrecernos irónicas reflexiones sobre la guerra. Es cierto que Cauvin y Lambil nos muestran algunos de los horrores de una guerra pero no lo es menos que también procuran no espantar ni asustar al lector, inducirle a reflexionar sin reproducir dramáticamente los efectos de la guerra en sus participantes. Es decir, logran hacer un cómic didáctico, que incita a pensar y además nos lo hacen tragar con una gran cantidad de sonrisas. Si eso no es arte…

En esta nueva entrega de Casacas Azules se publican, como acostumbra, tres tomos de BD, a saber: Drummer Boy, la historia de un niño que se alista en el ejército de la Unión y al que Bultch intenta librar de los horrores de la guerra aunque el niño oculta algo, Los azules se hacen los locos, la historia de cómo Blutch acaba en uno de los muchos manicomios que la guerra civil contribuyó a llenar y Grumbler e hijos, un vistazo a las comunidades mormonas durante la guerra y también a cómo afectó al pueblo en general.

Estas tres historias, siguiendo las tónicas de Casacas Azules son aventuras divertidas en las que Cauvin y Lambil vuelcan su vertiente humorística para camuflar el mensaje anitbelicista que les caracteriza. No es necesario profundizar demasiado para ver el mensaje de cada una de ellas aunque los artículos finales incluidos en este volumen sirvan para ampliar el conocimiento que ha sustentado cada historia.

Personalmente considero que lo que hace Raoul Cauvin es una maravilla, no puedo quitarme de la cabeza la sensación de que el gran Ibañez se inspiró en Cascacas Azules a la hora de crear a los dos detectives de la TIA y es que no es sólo el dibujo de línea clara de Willy Lambil el que muestra indicios sino también los propios protagonistas. Eso sí, en Cascacas Azules el mensaje “cala” profundamente gracias a la mezcla de ficción, realidad y humor.

En cuanto al trabajo de Willy Lambil podemos decir que se aprovecha al máximo de las virtudes de la línea clara para que sus personajes sean tremendamente expresivos a la vez que refleja con crudeza la realidad de la guerra y sus consecuencias.

La edición de Dolmen es impecable, no sólo por reunir tres álbumes en un único volumen y a precio inferior a lo que costarían por separado sino que además amplía la información gracias a artículos relacionados con las historias en cuestión.

En definitiva, Casacas Azules es una de esas maravillas con las que la BD francobelga nos sorprende y demuestra que, en una sociedad culturalmente avanzada, los tebeos no sólo están aceptados como vehículo didáctico, sino que gozan de gran éxito.