Hace unos días la editorial Alamut tuvo a bien remitirme una copia de prensa de “El último deseo” de Andrezj Sapkowki. Cualquiera de vosotros sabrá de mi devoción por este personaje y saga, pero dado el regalo quise volver a releer el libro.

 

No se puede mostrar la imagen “https://www.via-news.es/images/stories/libros/ultimodeseo_alamut.jpg” porque contiene errores.El último deseo
Andrzej Sapkowski

Título original: Ostatnie zyczenie
Traducción: José María Faraldo
Ilustración de cubierta: Alejandro Colucci
Diseño de cubierta: Alejandro Terán
256 págs. 18,95 euros
Rústica con solapas
ISBN: 978-84-9889-003-7
7ª edición.

http://www.casadellibro.com/homeAfiliado?ca=2640o&isbn=9788498890037

Antes de entrar en detalles argumentales o técnicos hay que hablar de la gran diferencia entre esta edición y la de Bibliópolis: la portada. Es verdaderamente impresionante ver la ilustración que ha realizado Alejandro Coluci para adornar y ennoblecer la portada de El Último deseo. Sencillamente apabullante.

Dejando aparte la mejorada edición de Alamut habría que hablar, ahora sí, de Geralt de Rivia. Aunque, para ser sinceros, a estas alturas, ¿quién no lo conoce? Por si acaso vamos a hacer un breve resumen del personaje.

Geralt vive en un mundo de fantasía donde la magia y otras razas y monstruos conviven en mayor o menor medida con los humanos. Hace siglos las tierras en las que ahora viven los humanos eran hostiles a éstos, lo que llevó a la creación de una máquina de matar monstruos: los brujos. Gracias a terribles entrenamientos y a unas pócimas, los seres humanos que se prestaban a estos experimentos, si sobrevivían, adquirían una serie de habilidades superiores que les permitían enfrentarse, y aniquilar, a los monstruos. La misión de los brujos está clara: proteger a la humanidad pero, eso sí, por un precio.

Como vemos el autor nos presenta a un personaje que, a priori, puede parecer un auténtico héroe, si bien Sapkowski se cuida de demostrarnos, con un simple detalle, que no estamos ante fantasía juvenil. Geralt es un héroe, sí, pero cobra por sus servicios aunque, en ocasiones, casi mendiga un pago por ellos.

Como decíamos los brujos han sido creados para proteger a la humanidad, aunque ésta misma los odie por ser diferentes. Y si los brujos son diferentes Geralt aún lo es más. Es un brujo “realista”, un personaje que no se esconde tras códigos ni patrañas. Hace su trabajo, tiene unos principios y espera ser pagado por él… pero también busca el reconocimiento por su labor. Lo que vuelve a demostrarnos la madures de esta obra ya que, en la mayoría de ocasiones, Geralt es tratado o con odio o con atemorizado respeto. Su lucha por la aceptación y el reencuentro de su humanidad nos sirve de espejo para ver lo inhumano que, en la mayoría de ocasiones, son todos los personajes que se le cruzan en el camino. Así pues, la historia de Geralt no es la de un ser buscando su humanidad perdida, él es mucho más humano que la mayoría, sino que es la búsqueda de la aceptación de lo inhumano y cruel que hay en todos nosotros. Geralt, irónicamente, está condenado a proseguir una búsqueda insatisfactoria o a aceptarse a sí mismo, y al resto de la humanidad.

Dicho así parece que estemos más ante un libro de ensayo, todo lo contrario, la hábil narrativa de Andrezj Sapkowski que, en este primer volumen, entremezcla distintas épocas y personajes para construir una sólida e interesante línea argumental se descubre como uno de los libros de fantasía más interesantes de todos los tiempos. Ver cómo el escritor polaco sabe reinterpretar los cuentos de los hermanos Grimm, dotándolos de una sólida y cínica capa de realismo, a la vez que crea y, poco a poco, construye la personalidad de Geralt de Rivia hablan a las claras de lo virtuoso que es este artista de las letras. Y estás son tan sólo dos de las virtudes de El último deseo. Un libro que, gracias primero a Bibliópolis y ahora a Alamut, está disponible en castellano para uso, disfrute y relectura de cualquier buen aficionado a la literatura, sin entrar subgéneros.

El último deseo es una de las novelas más apasionantes y ricas que he leído, y releído, jamás.