Alcanzamos el cuarto volumen de la recopilación de “La caída del Caballero Oscuro“con el regreso de un herido Bruce Wayne a Gotham donde descubrirá hasta dónde ha llegado Azrael en su papel como nuevo Batman.

Batman: La caída del Caballero Oscuro 4
Edición original: Shadow of the Bat núms. 26-30 USA, Detective núms. 674-677 USA, Batman núms. 508-510 USA, Robin núm. 7 USA, Batman: Legends of the Dark Knight núms. 62-63 USA, Catwoman núm. 12 USA
Guión: Chuck Dixon, Alan Grant, Varios autores
Dibujo: Graham Nolan, Bret Blevins, Tom Grummett,Ron Wagner, otros
Tinta: Kevin Nowlan, varios artistas
Color: Adrienne Roy, Lovern Kindzierski, Varios artistas
Formato: Libro Cartoné, 480 págs. A color.
Precio: 40,5€

El nuevo Batman ya se ha enfrentado a buena parte de los enemigos de su predecesor, pero ahora debe resolver un caso que tal vez le quede grande: rescatar a una posible víctima de Matadero. Y mientras los métodos de Jean- Paul Valley se acercan peligrosamente al punto de no retorno, Bruce Wayne regresa a Gotham City para afrontar un legado cuestionado incluso por el comisario Gordon.

Con los métodos expeditivos del nuevo Batman, es irremediable que el crimen baje en Gotham City. Pero a los defensores de la ley, entre ellos los héroes de la calle, no les parece bien esta situación. Bruce Wayne aguarda su momento para afrontar uno de los momentos más importantes de su vida: recuperar su nombre. Una saga apasionante contada en Batman, La caída del Caballero oscuro volumen 4 de ECC.

Estamos en 1994, y la ambiciosa epopeya narrada en varias colecciones relacionadas con Batman afronta su giro final. Lo que de un tiempo a esta parte se ha vuelto habitual (y miramos a Marvel de reojo), que es reunir a la plantilla en su totalidad en un retiro “espiritual” para pergeñar una historia que afecte a una variedad de títulos, el editor Denny O´Neil ya lo hizo a principios de los 90. Allí había editores, guionistas, dibujantes y otros miembros del staff de DC. La idea no era moco de pavo. Había que coordinar un buen puñado de bat-títulos y crear una aventura uniforme, que no tuviese fisuras. El guionista Alan Grant cuenta algún detalle revelador sobre estas reuniones. Leído en la actualidad, la cosa les salió bordada, ya que no es fácil crear esa tensión creciente de manera gradual en las revistas implicadas. Y hablamos de títulos tan dispares como Batman, Shadow of the bat, Detective comics, Legends of the dark Knight, Catwoman y Robin, que son las cabeceras que se cohesionan en el presente volumen.

Batman/Bruce Wayne sufrió en sus carnes el duro golpe asestado por bane, que le rompió la espalda. El manto de Batman fue tomado por Jean-Paul Valley, Azrael, personaje creado para la ocasión en la miniserie Batman: sword of Azrael por Denny O´Neil y Joe Quesada (que vimos en el volumen 1). El chaval es el último de los asesinos de la Orden de San Dumas. Batman lo toma bajo su protección y lo entrena, y sin apenas tiempo debe usar el traje del caballero oscuro para enfrentar al crimen, ya que Bruce debe guardar convalecencia. El nuevo Bat-man crea un terrorífico nuevo traje que más bien parece una armadura. Su carácter es frío y violento y poco a poco su mente irá desvariando, adentrándose en la locura. Así lo encontramos en este volumen 4, presa de todo tipo de alucinaciones y capaz de asesinar para lograr sus objetivos.

 Desde que Valley tomó el relevo de Bruce, los cómics implicados han tenido el subtítulo de The Crusade que continúa en este tomo, un total de seis números en los que se enfrenta a Lady Clayface y al propio villano de barro, además de a una pareja obsesionada con las armas. Su inclinación a la extrema violencia procura que el mismo comisario Gordon reniegue de él. Una página para enmarcar es aquella en la que el comisario, cabreado, intenta destruir la bat-señal. Como buenos cómics noventeros, no faltan las pandillas callejeras para enfrentarse al cruzado. Su periplo en solitario alcanzará el número 7 USA de Robin, bien llamado Punto de inflexión, ya con Bruce pululando por ahí.

El siguiente arco, repleto de acción, lleva el revelador título de KnightsEnd (el fin de los caballeros), una saga en 10 partes que narra las carreras paralelas, pero bien diferentes de los dos implicados. Bruce recuperando su vitalidad perdida, y Valley volviéndose más loco. La cruel Shiva propondrá a Bruce una serie de pruebas de dificultad creciente. Puro “pulp” de artes marciales. Robin y Nightwing siguen los pasos del Batman loco. Tras una serie de números, algunos con doble ración de páginas, sin apenas respiro, el climax llegará en Batman: Legends of the Dark Knight 63, con un final que huelga contar por ya conocido.

Aparte de ser una larga saga muy entretenida, el mérito de los autores es mayúsculo, ya que tanto guionistas como dibujantes mantienen un tono uniforme del que cuesta encontrar diferencias. Los artistas elegidos son todos muy competentes, Graham Nolan, Mike Manley, Ron Wagner, Tom Grummett, Jim Balent y Barry kitson, siendo mi favorito Bret Blevins. Todos tienen un estilo de dibujo similar, o me lo parece. Y su manera de narrar es adecuada, sin estridencias. Los guionistas reclutados son también pesos pesados en la industria y en DC comics: Alan Grant, Doug Moench, Chuck Dixon, Jo Duffy y Dennis O´Neil. Todos hacen un trabajo concienzudo y pionero en cuanto a hacer desaparecer a un héroe durante largo tiempo, sin saber si el fan va a aceptarlo de buen grado. En la actualidad una fórmula copiada hasta la extenuación.

El tomo se completa con las portadas de cada número, muchas de ellas de Kelley Jones, bocetos y alguna portada alternativa.

Supongo que los lectores de la época sufrirían al tener que comprar tal variedad de títulos para seguir la historia. Por fortuna, nosotros lo tenemos fácil con esta milimetrada recopilación de una de las etapas más originales e interesantes de Batman, en una edición de lujo.