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Demostración de cómo un argumento aparentemente insulso que puede contarse en una línea de texto se convierte en una película interesante, entretenida y con alma por obra y gracia de un atinado guión, una dirección efectiva y un buen grupo de actores, aunque mi debilidad son Matt Damon y Viola Davis, que saben conseguir siempre que sus personajes te atrapen. Y no va de otra cosa que de cómo Nike logró comercializar las zapatillas que usó Michael Jordan durante su carrera deportiva en la NBA, pero alquimia de todo lo ya dicho son casi dos horas que se ven en un suspiro gracias a una suerte de intríngulis empresarial bien condimentado con diálogos efervescentes, un ligero tono de comedia y muchos guiños a la época en imagen y banda sonora. Destacar como curiosidad que sale Michael Jordan pero nunca se le ve, que fue clave en el proyecto asesorando a Affleck y que al final, todo está empapado de su espíritu, de ese sentido de autoestima que permite derrotar al miedo al fracaso. Un título amable, apto para todos los públicos y muy agradable de ver, cine clásico, del que te hace amar esto del cine y querer ver más películas. Fue nominada a mejor comedia o musical en los Globos de Oro.