Los años noventa no fueron una buena década para Marvel Comics, por un montón de motivos distintos que tampoco vamos a detallar aquí. Pero, aunque no profundicemos en las causas, para muchos aficionados y lectores de aquella época, el monumental crossover «Onslaught» fue el ejemplo más claro de la crisis de la Casa de las Ideas. Pero ¿realmente fue para tanto? Visto desde la perspectiva que ofrece el paso del tiempo y la distancia, tampoco puede decirse que careciese de las dosis necesarias de épica, acción, espectacularidad y de los montones de splash pages que uno esperaba encontrar en un evento de estas características. El sacrificio masivo de los héroes más grandes de la Tierra, con el que se cierra el tomo y que derivó en el refrescante «Heroes Reborn«, bien merece una revisión generosa y una relectura con una mayor amplitud de miras, más abierta y contextualizada.

¡Onslaught está aquí! Llega el segundo y último volumen de uno de los más monumentales eventos de la Marvel de los años noventa, capaz de alterar radicalmente el paisaje del Universo Marvel y marcar un antes y un después. Una criatura de increíble poder y misteriosos orígenes se muestra capaz de arrasar todo a su paso… no sólo a La Patrulla-X y Los Vengadores, sino también al resto del Universo Marvel. Los 4 Fantásticos, Hulk, Spiderman, El Castigador… nadie escapa a su influencia. A medida que los héroes descubren la verdadera naturaleza del mal al que se enfrentan, tendrán que decidir cuánto están dispuestos a sacrificar para salvar el mundo.

Fue en las páginas del primer tomo, titulado «Onslaught: Alfa«, que descubrimos cómo, en un momento de debilidad, tras haber pasado toda su vida trabajando para obtener un futuro en el que humanos y mutantes pudieran coexistir en paz, Charles Xavier, el líder de la Patrulla-X, el telépata más poderoso del planeta, tomó una terrible decisión que perjudicó más a su propia causa que ninguno de los numerosos villanos y enemigos que se habían enfrentado a los mutantes: utilizó sus poderes telepáticos para apagar la mente de Magneto, dejándolo catatónico. El Profesor X cedió al miedo, al odio y a la intolerancia contra los que había luchado toda su vida y, de ese error irreparable, nació una criatura malévola de energía psiónica pura que tenía, como único objetivo, castigar a la humanidad y hacer pagar a todos los habitantes del planeta por sus pecados. Su nombre, Onslaught.

Panini Cómics y SD Distribuciones son también los responsables del segundo tomo de este crossover monumental, titulado «Onslaught: Omega«. Tomo no, ¡tomazo! Más de seiscientas páginas, tapa dura con sobrecubierta en formato ómnibus, recopilando más de una docena de series distintas (X-Man, X-Force, X-Men, The Uncanny X-Men, Cable, Incredible Hulk, Iron Man, Avengers, Punisher, Thor, Wolverine y Fantastic Four) con un montón de extras que harán las delicias del aficionado más exigente. Y con un elenco de escritores y artistas que, aunque hablemos de los años más flojos de la editorial, no puede decirse que no reluzca: Mark Waid, Andy y Adam Kubert, Scott Lobdell, Joe Madureira, Terry Kavanagh, Steve Skroce, Jeph Loeb, Anthony Castrillo, Ian Churchill, Peter David, Angel Medina, Joe Bennett, Mike Deodato J., John Ostrander, Tom Lyle, o Bill Messner-Loebs, entre otros. Algunos de ellos fueron los encargados de levantar Marvel Comics desde los cimientos… pero en ese momento eran esclavos de la moda, con esas posturas inverosímiles, ángulos imposibles y anatomías exageradas. Una identidad visual inconfundible de los años noventa pero que hoy se ve bastante mal. Un estilo de otra época.

Al abrir el tomo de «Onslaught: Omega» se supone que los lectores ya conocemos la identidad de la criatura de increíble poder que se ha mostrado capaz de arrasar todo a su paso. El todopoderoso monstruo creado a partir de las zonas más oscuras de la mente del Profesor X se mostrará, página tras páginas, imparable, implacable e imbatible. Prácticamente todos los héroes del Universo Marvel se irán uniendo contra él y todos ellos, uno tras otro, irán cayendo a sus pies derrotados. Algunos de ellos intentarán hacer la guerra por su cuenta, o intentar salvar a los inocentes ciudadanos de la catástrofe, de los Centinelas o los villanos al servicio de Onslaught. Pero será el secuestro de Franklin Richards lo que llevará a los Vengadores, la Patrulla-X y los Cuatro Fantásticos a lanzar un ataque frontal contra la aberración mutante, y la colosal batalla final no solo dejará secuelas imborrables en los héroes, y en la ciudad de Nueva York, sino que alterará para siempre la continuidad de Marvel Comics.

Sí, la relevancia de este tomo va más allá de lo que nos cuentan en sus páginas. Por ese motivo, «Onslaught: Omega» no puede ni debe considerarse un evento más en la larga tradición de crossovers de la editorial sino un punto y aparte, un cambio de rumbo necesario para salir del agujero en el que se había metido. Es evidente que «Onslaught» es un evento ligado al universo mutante, con el resto de las franquicias de la editorial se ven afectadas por las ondas de choque. De hecho, para Los Vengadores o Los Cuatro Fantásticos significó un momento que reverbera en el tiempo pues, para derrotar al villano, se sacrifican lanzándose directamente contra la energía pura de Onslaught. La muerte (aparente) de estos icónicos héroes permitiría el posterior relanzamiento de sus colecciones bajo el sello «Heroes Reborn«, pero eso es otra historia.

El tomo de «Onslaught: Omega» recopila 24 grapas («X-Man #18-19«, «X-Force #57-58«, «X-Men #55-57» y «Annual ’96«, «The Uncanny X-Men #336-337«, «Cable #35-36«, «Incredible Hulk #445«, «Iron Man #332«, «Avengers #402«, «Punisher #11«, «Thor #502«, «Wolverine #105«, «Fantastic Four #416«, «Onslaught: Marvel Universe One-Shot» y «Onslaught Epilogue«) que incluyen también los efectos colaterales que afectan a secundarios con colección propia, como El Castigador o Hulk, o la aparición de personajes con un papel destacado en los acontecimientos como Apocalipsis, Nathan Grey X-Man, Cable, Mister Siniestro o Uatu, el Vigilante, entre muchos otros.

En resumen, con todos sus excesos visuales, sus inevitables altibajos narrativos y la subordinación a las reglas de los grandes eventos editoriales de los cómics de superhéroes, «Onslaught» sigue siendo una obra mucho más interesante de lo que su reputación suele dar a entender y de lo que los lectores de antaño quizás recordamos. Más allá del espectáculo y de las consecuencias que tuvo para el Universo Marvel, este crossover monumental se sostiene sobre una idea sorprendentemente interesante: convertir el sueño de convivencia de Charles Xavier en el origen de su peor pesadilla. La propuesta central del evento continúa siendo una de las ideas más estimulantes surgida de aquella década controvertida de Marvel Comics. Un planteamiento de enorme fuerza simbólica que, por sí solo, justifica la ambición y la escala de la historia. Quizá «Onslaught» no sea la obra maestra que pretendían construir, pero tampoco merece ser recordada únicamente como un símbolo de los excesos de una época. Vista con la distancia que proporciona el tiempo, sigue siendo un capítulo fundamental para comprender la evolución de la editorial y uno de los eventos mutantes más relevantes de su generación. Releer «Onslaught: Omega» casi treinta años después es casi terapéutico, porque ayuda a separar la obra de la leyenda negra que se ha construido a su alrededor.

Onslaught: Omega
Autores: Mark Waid, Andy y Adam Kubert, Scott Lobdell, Joe Madureira, Terry Kavanagh, Steve Skroce, Jeph Loeb, Anthony Castrillo, Ian Churchill, Peter David, Angel Medina, Joe Bennett, Mike Deodato J., John Ostrander, Tom Lyle, Bill Messner-Loebs
Fecha de publicación: Abril de 2026
Edición original: X-Man 18 y 19, X-Force 57 y 58, X-Men 55-57 y Annual ’96, The Uncanny X-Men 336 y 337, Cable 35 y 36, The Incredible Hulk 445, Iron Man 332, The Avengers 402, Punisher 11, Thor 502, Wolverine 105, Fantastic Four 416, Onslaught: Marvel Universe One-Shot y Onslaught Epilogueht
ISBN: ‎978-8410497931
Formato: 17x26cm. Tapa dura con sobrecubierta. Color.
Páginas: 632
Precio: 60,00 euros