«Catwoman» regresa de la mano de Panini Cómics con el tercer tomo de este All In que, al menos sobre el papel, prometía consolidar el giro noir y criminal de la serie. Un volumen con tres números llenos de saltos temporales y personajes secundarios a cascoporro, y que debería servir para que todo ese entramado empiece a tener sentido. El problema es que, lejos de aclarar el panorama, este tomo acaba confirmando la sensación de deriva creativa que arrastra la colección desde hace ya demasiado tiempo.
¡El acto final de la aventura internacional de Catwoman! Descubre el acontecimiento que firmó la sentencia de muerte para Evie Hall y sus compatriotas y que originó a Catwoman. Mientras su vida pende de un hilo, Selina recuerda los últimos días de su anterior vida lejos de Gotham. La lista de sospechosos merma… y el juego del ratón y el gato con los Belov toca a su fin.
Para situarnos, esta etapa arrancó con Selina Kyle huyendo de Gotham y de su propia sombra, arrastrada a una trama internacional que recuperaba episodios de su pasado bajo el alias de Evie Hall. Atracos en Europa, viejos contactos, romances pretéritos y una amenaza difusa que parecía acecharla desde las bambalinas. La idea no era mala: ampliar el mundo de Catwoman más allá de Batman y del callejón de siempre. El problema ha sido la ejecución, cada vez más dispersa y menos conectada con lo que estaba ocurriendo número a número.
Los primeros episodios de este arco se empeñaron en introducir nombres, lugares y tiempos distintos sin dar al lector un ancla clara. Selina pasaba de un país a otro y de un recuerdo a una situación presente sin apenas transición, obligándonos a hacer un esfuerzo constante por recomponer el puzle. Había destellos interesantes, sobre todo en la evocación de ese pasado como ladrona de guante blanco y en ciertas dinámicas de grupo, pero siempre daba la sensación de que faltaba algo esencial: una voz clara para Selina y un conflicto que realmente importase.
Este tercer tomo, que recoge números clave como el controvertido «Catwoman #75«, insiste en esa dinámica. En lugar de avanzar la situación límite en la que se encontraba Selina, se opta por seguir rellenando huecos del pasado con largas secuencias que, en teoría, deberían aportar contexto emocional. El resultado es frustrante. No porque mirar atrás sea mala idea, sino porque ese contexto llega tarde y mal, y apenas dialoga con lo que supuestamente está en juego en el presente. La sensación es la de estar leyendo piezas sueltas de historias distintas, cosidas con hilo muy fino.
El número 75 es especialmente representativo de los problemas del tomo. Se nos presenta un atraco del pasado con un equipo que incluye personajes que apenas recordábamos o directamente no sabíamos quiénes eran. Se salta de una localización a otra y de una época a otra con una ligereza que roza lo caótico. Todo está ahí: diálogos, intriga, traiciones latentes… pero nada termina de cuajar en un relato con peso. Es como si la serie estuviera más interesada en enumerar elementos que en contar una historia coherente.
Los números 76 y 77 intentan reconducir la situación con un tono más intimista y cierto esfuerzo por simplificar la trama. Hay momentos en los que parece que por fin vamos a entender qué le pasa a Selina y por qué debería importarnos. Se insinúa una carga emocional ligada a lo que dejó atrás y a las personas que formaron parte de su vida, y durante unas pocas páginas la serie respira. Pero incluso ahí, el guion se queda corto a la hora de conectar esa introspección con la Catwoman que conocemos: astuta, peligrosa, casi mítica.
En el apartado gráfico, Patricio Delpeche sigue siendo, con diferencia, lo mejor del tomo. Su trabajo con el color, las sombras y las composiciones es magnífico, y hay páginas que funcionan casi como pequeñas piezas de cine negro. El problema es que ese despliegue visual acaba sosteniendo un relato que no está a la altura. Danilo Beyruth dibuja el tercer número del tomo (Delpeche sigue en el color) y el arte da un bajón considerable.
«All In Catwoman #3» contiene unas bonitas portadas alternativas como material extra, además de un artículo de Lidia Castillo que recorre la trayectoria del personaje desde 1987 hasta 2003. El DC Connect resumen del año cierra este número.
En conjunto, «All In Catwoman #3« es un tomo decepcionante. No porque carezca de ideas, sino porque no sabe qué hacer con ellas. Selina Kyle queda diluida entre recuerdos, secundarios y tramas que no terminan de importar. Resulta especialmente triste ver cómo una serie que fue referente en otras épocas se convierte en un ejercicio de estilo sin alma. Ojalá este sea el punto más bajo antes de un verdadero cambio de rumbo, porque Catwoman merece mucho más que esto que tenemos aquí.
All In Catwoman #3
Autores: Danilo Beyruth, Patricio Delpeche, Torunn Grønbekk
Fecha de publicación: Diciembre de 2025
ISBN: 977308138600400003
Edición original: Catwoman 75-77
Formato: 17x26cm. Comic-Book con lomo. Color
Páginas: 80
Precio: 8,95 euros











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