El arranque de una nueva etapa en la vida de Selina Kyle siempre genera cierta expectación, más aún cuando se le promete al lector una historia cargada de acción, traiciones y misterio internacional. «All In: Catwoman #1«, editado en España por Panini Cómics y que recopila los números 69 al 71 de la serie estadounidense, se presenta como una puerta de entrada para nuevos lectores y, al mismo tiempo, como una evolución en la trayectoria de la famosa ladrona de Gotham. Sin embargo, tras leer este primer tomo, la sensación es agridulce: hay ingredientes interesantes, una estética visual que destaca, pero también una narrativa que no termina de dejar huella.

All In: Catwoman #1¿Quién ha puesto precio a la cabeza de Selina Kyle? la respuesta no está en Gotham. Debe volver sobre sus pasos hasta el siniestro sindicato internacional en el que, años atrás, emergió como la mayor ladrona del mundo. ¿Logrará averiguar quien la quiere muerta y por qué? Un nuevo comienzo sobre identidades, viejos conocidos, alianzas rotas y acción trepidante…

La premisa es clara y eficaz: Selina Kyle ha sido víctima de un intento de asesinato y no sabe quién está detrás ni por qué. Lo que al principio parece un nuevo enredo en los bajos fondos de Gotham pronto se transforma en una historia de alcance global, con Kyle obligada a abandonar su ciudad para enfrentarse a fantasmas de su pasado. A través de una serie de paradas en Europa —de Berlín a Estocolmo—, la protagonista debe desenterrar una identidad que creía haber dejado atrás, mientras intenta sobrevivir a una caza humana en toda regla.

Visualmente, el cómic brilla con luz propia. Fabiana Mascolo, encargada del arte, logra una ambientación oscura y elegante que encaja muy bien con el tono noir que siempre ha acompañado a Catwoman. La lluvia persistente, los callejones estrechos y las escenas de acción en tejados nocturnos crean una atmósfera envolvente, potenciada por la paleta de colores de Patricio Delpeche, que aporta dramatismo sin caer en la saturación. La dibujante italiana permanece en su puesto durante el arco titulado: «No se aceptan apuestas«. En el tercer número del tomo nos llega un nuevo arco: «Las reglas del país«, dibujado por Mariana Ignazzi, la cual realiza un trabajo soberbio de estilo similar a la anterior, nuevamente con Patricio Delpeche en los colores para mantener la unidad.

El problema principal de este volumen es que, pese a todo su empaque visual, la historia no acaba de emocionar. La guionista Torunn Grønbekk —conocida por su trabajo en títulos como «Red Sonja» o «Matanza«— entrega una trama funcional, pero predecible. No hay giros sorprendentes ni diálogos memorables, y aunque la estructura de thriller internacional tiene potencial, la ejecución se queda a medio camino. Selina se mueve por el mundo con eficacia, pero su viaje carece de peso emocional. Hay persecuciones, peleas con asesinos profesionales y reuniones tensas con viejos aliados —ahora convertidos en enemigos—, pero todo se siente un tanto superficial, quizás debido a la censura o, mejor dicho, limitación de un cómic de superhéroes para todos los públicos.

Un punto débil recurrente es la caracterización de Selina. Su actitud fría y distante puede entenderse como un mecanismo de defensa, pero también dificulta la conexión con el lector. En más de una escena, parece que la protagonista simplemente atraviesa la historia sin implicarse demasiado, lo que genera cierta desconexión. La intención puede ser retratarla como alguien en control total de la situación, pero el resultado es que, en los momentos de mayor tensión, cuesta preocuparse por lo que le ocurra.

Esto se agrava en el número 71, cuando Selina protagoniza una escena especialmente brutal enfrentándose a dos asesinos. Aunque la acción está bien coreografiada, el guion no termina de explorar las implicaciones de ese momento. Se nos dice que estamos viendo a una Selina más despiadada, más dispuesta a cruzar líneas, pero no se nos deja entrar lo suficiente en su mente como para que ese cambio se sienta significativo. La narración interior ofrece algunos destellos interesantes, pero no profundiza lo suficiente como para sostener el conflicto interno que la historia parece querer sugerir. Con Selina recorriendo la ciudad sueca de Estocolmo, las cosas se ponen algo más interesantes. La heroína se mete en la boca del lobo, lo que nos deja un continuará de libro y nos anima a comprar el siguiente número.

La edición que nos trae Panini Cómics de «All In: Catwoman #1″, en formato tapa blanda económico, es un punto a su favor. De cadencia trimestral, este primer tomo viene con oferta en el precio. Incluye algunas portadas variantes y el texto DC Connect escrito por Lidia Castillo. La contraportada es una llamada a la nostalgia.

En definitiva, «All In: Catwoman #1» es una lectura entretenida, visualmente cuidada y con algunos buenos momentos de acción. Funciona como punto de partida para quienes nunca se han acercado al personaje, y quienes disfruten de las tramas de espionaje con sabor a novela negra probablemente encontrarán aquí suficiente para seguir leyendo. Sin embargo, para lectores más veteranos o exigentes, este primer volumen deja una sensación algo tibia. La promesa de un gran thriller internacional se queda a medio gas, y aunque el estilo está muy pulido, la sustancia aún no termina de cuajar. Habrá que esperar a los próximos capítulos para saber si esta nueva etapa consigue finalmente rasgar la superficie y mostrarnos a una Catwoman con más alma que fachada.

All In Catwoman #1
Autores: Marianna Ignazzi, Fabiana Mascolo, Torunn Grønbekk
Fecha de publicación: Junio de 2025
Edición original: Catwoman 69-71
ISSN: 977308138600400001
Formato: 17X26cm. Comic-Book con lomo. Color
Páginas: 72
Precio: 6,50 euros