Comienzo la reseña diciendo que «Plastic Man de Jack Cole«,que ahora Panini Cómics nos ofrece dentro de la línea DC Finest, es una obra maestra. Así de claro, sin medias tintas. Una maldita obra maestra. Seguid leyendo para saber más.
La obra maestra que no sabías que te faltaba en tu biblioteca! En 1941, el caricaturista Jack Cole concibió a Plastic Man, capaz de estirar su cuerpo para darle las más insospechadas formas, descubrir sorprendentes misterios y vivir aventuras diferentes a todo lo que ofrecía el género superheroico. Plastic Man puede botar, estirarse y soltar chascarrillos, pero ¿podrá salvar la situación? Y, sobre todo, ¿querrá siquiera hacerlo? Este volumen presenta el origen y las aventuras fundacionales de uno de los justicieros más absurdos de todos los tiempos.
Hay personajes que nacen en un momento muy concreto de la historia del cómic y, sin embargo, parecen existir fuera del tiempo. Plastic Man es uno de ellos. «Plastic Man de Jack Cole» recupera algunas de las primeras aventuras del héroe elástico creado por Jack Cole a principios de los años cuarenta, cuando el medio todavía estaba inventándose a sí mismo sobre la marcha. Leído hoy, el cómic conserva una frescura sorprendente. Porque, más allá de la nostalgia o del valor histórico, lo que uno descubre aquí es a un autor con una imaginación desbordante y una manera de entender la narración gráfica que todavía hoy resulta sorprendentemente moderna.
La premisa del personaje es simple, casi pulp. Patrick ‘Eel’ O’Brian es un delincuente que, durante un atraco, cae en un tanque de productos químicos y adquiere la capacidad de estirarse y deformarse a voluntad. Tras ser abandonado por sus compañeros y salvado por un monje, decide redimirse utilizando sus nuevos poderes para combatir el crimen bajo la identidad de Plastic Man. Pero lo que podría haber sido un superhéroe más de la Edad de Oro pronto se transforma en algo muy distinto. Cole convierte a su protagonista en una especie de dibujo animado viviente: un héroe que puede transformarse en cualquier objeto, romper la lógica de la física y convertir cada pelea en un festival de slapstick. Donde otros autores veían un personaje de aventuras, él veía un laboratorio para experimentar con el lenguaje del cómic.
Y eso es así, desde la primera a la última página: energía desbordada y ocurrencias sin fin. Las figuras se estiran, las viñetas parecen doblarse y los gags visuales se encadenan con una naturalidad pasmosa. Hay momentos en los que Plastic Man literalmente se convierte en parte del decorado —una escalera, una rueda, una cuerda— y el propio diseño de la página se adapta al chiste. No es casualidad que muchos historiadores del cómic consideren a Cole uno de los grandes innovadores del medio. En estas historias ya se intuye una forma de narrar que anticipa el dinamismo de autores posteriores y que, en algunos momentos, recuerda más al cine cómico mudo que al cómic de superhéroes tradicional.
El tono también resulta llamativo. Aunque las primeras aventuras tienen todavía un pie en el género criminal —con mafiosos, contrabandistas y conspiraciones absurdas—, el humor va ganando terreno a medida que avanza la serie. La llegada del compañero del héroe, Woozy Winks, termina de inclinar la balanza hacia la comedia. Woozy es una especie de pícaro adorable: vago, egoísta y protegido por una suerte sobrenatural que le impide sufrir daño alguno. La relación entre ambos genera algunos de los mejores momentos del volumen, y funciona casi como un dúo clásico de comedia: el héroe ingenioso y el torpe que siempre mete la pata.
Otra de las cosas que sorprende al leer estas historias hoy es lo bien que se sostienen. Es cierto que estamos ante cómics de más de ochenta años, con tramas que a veces se resuelven a toda velocidad y villanos que parecen sacados de un episodio de dibujos animados. Pero precisamente ahí reside parte de su encanto. Hay un sentido del juego constante, una sensación de que cualquier idea —por absurda que sea— puede convertirse en una historia. Un científico loco que crea gigantes mecánicos, criminales que montan conspiraciones delirantes o villanos con poderes inexplicables: todo vale si sirve para que Cole despliegue su imaginación.
También conviene recordar que Plastic Man no fue solo un personaje popular, sino uno de los superhéroes más influyentes de su tiempo. Su mezcla de acción y humor dejó huella en generaciones posteriores de creadores, y su capacidad elástica se convirtió en un referente evidente para otros personajes del cómic. Pero lo que hace especial a Plastic Man no es solo su poder, sino la libertad creativa con la que Cole lo utilizó. Cada episodio parece planteado como un pequeño experimento narrativo.
Leído hoy, «Plastic Man de Jack Cole» funciona a varios niveles. Es un documento histórico que permite asomarse a los primeros años del cómic de superhéroes. Es también una clase magistral de narrativa gráfica, llena de soluciones visuales brillantes. Y, sobre todo, es un cómic tremendamente divertido. Puede que el género haya cambiado mucho desde entonces, pero el sentido del humor y la imaginación de Cole siguen funcionando igual de bien.
Nunca me cansaré de elogiar el formato DC Finest de Panini Cómics, en tapa blanda pero cuyo lomo permanece inmaculado tras tanta lectura y un papel más que adecuado para estas aventuras viejunas. Incluye «Police Comics 1-36» y «Plastic Man 1-2«, con las cubiertas en las que aparece el superhéroe y un texto del colaborador de la editorial.
Quizá la mayor sorpresa del volumen es que uno abre el libro esperando encontrarse con una reliquia y termina descubriendo algo mucho más vivo. Plastic Man puede ser un personaje de los años cuarenta, pero su espíritu —anárquico, juguetón y un poco loco— sigue pareciendo el de un cómic del futuro. Y eso, en un medio que a veces se toma demasiado en serio a sí mismo, es casi un superpoder. Obra maestra absoluta.
Plastic Man de Jack Cole
Autor: Jack Cole
Fecha de publicación: Diciembre de 2025
Edición original: Police Comics 1-36 y Plastic Man 1-2
ISBN: 9791370133825
Formato: 17x26cm. Rústica con solapas. Color
Páginas: 584
Precio: 49,95 euros











Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja