Panini Cómics sigue trayendo lo más potente de DC Comics en la línea DC Must-Have y ahora le toca el turno a una de esas historias que arrasaron en ventas y estuvieron en boca de todo el fandom: «Superman: Por el mañana«, un relato tan extraño y demencial que a día de hoy sigue causando controversia.

Superman: Por el mañana Después de relanzar por completo al Hombre Murciélago en Batman: Susurro, Jim Lee presta el mismo servicio a Superman. Un evento cataclísmico ha golpeado la Tierra. Millones de personas han desaparecido sin dejar rastro y todo el planeta trata de recuperarse, incluido Superman, cuya mujer sigue desaparecida. Un año después, el Hombre de Acero sigue sin resolver el misterio. El Último Hijo de Krypton se enfrenta al desafío definitivo y descubre cuánto está dispuesto a sacrificar para salvar el futuro.

«Superman: Por el Mañana» es de esas lecturas que uno termina con cara de «¿qué demonios acabo de leer?«. Publicada originalmente entre 2004 y 2005, la historia de Brian Azzarello con dibujos de Jim Lee (entintados por Scott Williams y coloreados por Alex Sinclair) prometía ser un evento a la altura del estatus de icono que tiene el Hombre de Acero. Y ojo, sobre el papel pintaba bien: un Superman devastado por la desaparición repentina de un millón de personas en la Tierra, incluyendo a Lois Lane, que intenta entender qué pasó mientras lidia con la culpa de no haber podido salvarlos. Es un punto de partida poderoso, con mucho drama humano y espacio para reflexiones existenciales. Pero el resultado final… bueno, digamos que no es precisamente el «All-Star Superman» de Morrison y Quitely.

Lo primero que salta a la vista es el tono. Aquí no hay nada de optimismo ingenuo ni de héroe boy scout. «Por el Mañana» es oscuro, solemne y con un aire de sermón que te obliga a tomarte a Superman como una figura mesiánica. Azzarello se apoya mucho en las conversaciones entre el prota y un sacerdote, el Padre Leone, que funciona como confesor, contrapunto humano y casi como un espejo de las dudas de fe que arrastra el propio Superman. La idea no es mala: un dios entre hombres que necesita hablar con un hombre de fe para encontrar respuestas. Pero la ejecución se siente pesada, con diálogos que a ratos parecen más ejercicios de filosofía barata que verdaderos intercambios entre personajes. Es ese tipo de cómic en el que pasas páginas enteras con Superman soltando frases lapidarias y tú pensando: «vale, pero ¿y la historia?«.

Porque el problema es ese: la trama no acaba de arrancar. La primera mitad engancha porque ves a un Superman vulnerable, roto y obsesionado con desentrañar «La Desaparición«. Ahí hay un costado interesante: el superhéroe más poderoso del planeta sintiéndose impotente, cuestionando su papel como salvador, incluso dudando de si realmente la humanidad necesita ser salvada. Hasta ahí, bien. Pero a partir de la segunda mitad la cosa se desmadra. Entre explicaciones pseudo-científicas, giros raros sobre realidades alternativas y una Zona Fantasma que parece un batiburrillo de conceptos mal cosidos, uno acaba perdiendo el hilo. No es que la historia sea compleja: es que está contada de manera confusa, como si Brian Azzarello hubiera querido mezclar teología, ciencia ficción y un poco de existencialismo sin lograr que encaje.

En contraste, lo que sí brilla sin discusión es el arte de Jim Lee. El dibujante está en estado de gracia y convierte cada página en un espectáculo visual. Su Superman es imponente, casi escultórico, pero también logra transmitir fragilidad en las escenas íntimas con Leone. Las batallas, los escenarios devastados y las apariciones de otros héroes de la Liga de la Justicia lucen espectaculares, aunque a veces da la sensación de que están ahí solo para darle al dibujante la excusa de dibujar algo épico (ojo a los Huevos de Pascua, que hay varios). Después de todo, venía de «Batman: Hush» o Susurro para los amigos, donde se notaba que lo que importaba era ver a Batman enfrentarse a todos sus villanos, y aquí el patrón se repite un poco: no siempre hay coherencia narrativa, pero vaya si se disfruta la galería de imágenes. Eso sí, si eres detractor de Jim Lee, no te acerques ni a un kilómetro. Tiene todos sus tics.

Ahora bien, lo que en «Hush» era un desfile entretenido (los tenemos en DC Must-Have también), en «Por el Mañana» se convierte en una especie de peaje: tienes que tragarte páginas de filosofía enrevesada para llegar a los momentos en los que Lee se luce. Y claro, cuando la comparación inmediata es «Hush«, uno se queda con la sensación de que aquello, con todo y su falta de sustancia, al menos era divertido. Aquí la palabra sería más bien “extraño”. Empezando por lo del cura y su enfermedad terminal y en como deriva todo. Y luego los villanos y el mercenario omnipresente. Este tebeo se lee en un suspiro, sí, pero no cala, o al menos a mí me ha dejado frío.

Eso no significa que todo sea un desastre. Hay escenas que funcionan muy bien: los momentos de vulnerabilidad de Superman, las breves interacciones con otros héroes que cuestionan sus métodos, e incluso ese reencuentro con Lois que consigue emocionar después de tanta solemnidad. El guionista logra transmitir la soledad de un personaje que, por mucho que viva entre humanos, siempre será ajeno a ellos. Ese retrato de Superman como un dios incomprendido y aislado tiene fuerza, aunque se vea empañado por lo enredado del guion.

«Superman: Por el Mañana» nos viene en la bonita edición en cartoné de la línea DC Must-Have. Panini Cómics está acertando en traernos estas obras, auténticos puntos de entrada a estos personajes. Incluye un texto introductorio de Brian Azzarello. También hay otro de Xavi Sanz y todas las secciones habituales de esta línea, que ayudan a poner en contexto este cómic. La saga en doce partes apareció originalmente publicada en «Superman #204-215» y luego la hemos tenido en nuestro país en infinitas ediciones, tapa blanda, rústica y cartoné.

En definitiva, «Superman: Por el Mañana» es una obra ambiciosa que intenta llevar al Hombre de Acero a terrenos más adultos y filosóficos, pero que se queda atrapada en su propio peso. Tiene destellos brillantes, sobre todo en el apartado gráfico, y plantea ideas interesantes sobre el poder, la fe y la responsabilidad. El problema es que la historia nunca termina de encontrar el equilibrio entre lo íntimo y lo épico, y acaba siendo más un experimento fallido que un clásico imprescindible. Si lo que buscas es acción clara y heroísmo clásico, huye: este no es tu Superman. Pero si quieres ver a Jim Lee dibujando como un titán y no te importa lidiar con una trama que a veces parece escrita en clave hermética, puede que encuentres aquí una experiencia distinta. Polarizante, sin duda, pero al menos memorable. ¡Jim Lee rules!

Superman: Por el mañana
Autores: Alex Sinclair, Jim Lee, Scott Williams, Brian Azzarello
Fecha de publicación: Agosto de 2025
Edición original: Superman #204-215
ISBN: 9791370130749
Formato: 17x26cm. Cartoné. Color
Páginas: 320
Precio: 25,00 euros