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Terry Gilliam fue uno de los seis miembros de Monty Python, aquel inolvidable grupo de humoristas británicos reconocidos por su repertorio de humor absurdo, ingenioso y delirante. Sin embargo, sus caminos se separaron hace ya mucho tiempo y el inquieto norteamericano optó por el séptimo arte. Hay que reconocer que la filmografía de Terry Gilliam es tan inclasificable como fascinante, digna de un genio, de un creador que no se está nunca quieto. La mayoría de sus trabajos son, como poco, de calidad notable: «Las aventuras del barón Munchausen», «Brazil«, «El rey pescador», «12 monos», «Miedo y asco en Las Vegas» o «Los héroes del tiempo» son solo algunos ejemplos de su particular universo creativo, caracterizado por una imaginación desbordante y una estética única. Y pasados los ochenta años el venerable Gilliam sigue trabajando sin ninguna intención de jubilarse: «The Carnival at the End of Days«, su última película, tiene previsto su estreno en 2026.

Inspirada en el cortometraje experimental «La Jetée» (Chris Marker, 1962) y convertida en guion de largometraje por el matrimonio formado por David y Janet Peoples (los guionistas de «Blade Runner» y «Sin perdón«), «12 monos» («Twelve Monkeys«) está protagonizada por Bruce Willis, Brad Pitt, Madeleine Stowe, Christopher Plummer, David Morse y Jon Seda. Nos cuenta la historia de James Cole, un preso de un futuro cercano devastado por un virus mortal, que se ofrece voluntario para ser enviado al pasado con el objetivo de recabar información sobre las causas de la enfermedad, supuestamente provocada por una organización terrorista conocida como el «Ejército de los Doce Monos». Durante sus viajes en el tiempo, Cole coincidirá en un psiquiátrico con Jeffrey Goines, un paciente obsesionado con los derechos de los animales, a quien identificará como el posible responsable de la epidemia que llevará a la humanidad al borde de la extinción.

Tuvo cierto éxito de crítica y público a mediados de los años noventa, pues recaudó unos 170 millones de dólares en todo el mundo con un presupuesto inferior a los 30 millones. No obstante, ha sido con el tiempo que la película ha adquirido su estatus de culto, ya sea por el diseño de producción (el inconfundible estilo de Gilliam), la estética retrofuturista, las evidentes referencias a la clásica «Vértigo» de Hitchcock, la interpretación de Brad Pitt (nominado al Óscar y ganador del Globo de Oro), la Suite Punta del Este de Astor Piazzolla, o la estructura no lineal que nos lleva adelante y atrás con Cole deambulando por momentos equivocados del tiempo… Sí, hay muchísimas películas sobre viajes en el tiempo, un subgénero de la ciencia ficción donde suelen contarse tramas complejas con paradojas temporales insostenibles según las leyes de la física, pero siempre hay espacio para un giro más. Y «12 monos» es una de las más brillantes pues tiene la capacidad de inquietar, confundir y emocionar al espectador a través de un relato caótico y frenético que, aunque tiene el sello de ciencia-ficción que suele echar atrás a algunos espectadores, esconde una profunda reflexión sobre el destino, la memoria y, también, la locura.

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