The Walking Dead” se ha convertido en su versión televisiva tan importante como lo han sido sus cómics, el impacto ha sido fortísimo y La Sexta vivió uno de sus mejores audiencias con la emisión de los seis primeros capítulos.

 

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Título original: The Walking Dead
Duración: 45 minutos capítulo
País: EEUU
Directores: Frank Darabont, Michelle MacLaren, Gwyneth Horder-Payton, Johan Renck, Ernest Dickerson, Guy Ferland
Guiones: Frank Darabont, Chic Eglee, Jack LoGuidice, Robert Kirkman, Glen Mazzara, Adam Fierro (Cómic: Robert Kirkman, Tony Moore, Charlie Adlard)
Música: Bear McCreary
Fotografía: David Boyd
Reparto: Andrew Lincoln, Jon Bernthal, Jeffrey DeMunn, Sarah Wayne Callies, Laurie Holden, Chandler Riggs, IronE Singleton, Steven Yeun, Michael Rooker, Emma Bell, Norman Reedus, Adrian Kali Turner, Linds Edwards, Keith Allen Hayes, Jim Colemanare, Maddie Lomax, Noah Emmerich, Juan Pareja

Hace unas semanas la Sexta consiguió importantes cifras de audiencia gracias a una serie norteamericana que ha sido considerada entre las mejores del 2010, “The Walking dead” (“Los muertos vivientes” en español, aunque me resisto a usar la traducción) y los seis episodios de su primera temporada se han despachado en tres semanas con importantes shares y una buena acogida generalizada.

La serie es adaptación de una serie de cómics escritos por Robert Kirkman y dibujados por Tony Moore y Charlie Adlar que se han ido publicando de forma mensual en EEUU desde el año 2003 (en España Planeta de Agostini desde 2005) y que hasta la fecha alcanzan unos 80 números, aunque no se ha cerrado. En lo que a mí respecta la primera noción que tuve proviene de Vic en Vianews y a partir de ese momento surgió el interés, que se concretó con la lectura del primer ejemplar, que me dejó completamente atónito por lo asfixiante tanto del argumento (que en ningún momento elude lo truculento e impactante) como de la ambientación, con un blanco y negro espectacularmente expresivo.

El éxito de cualquier cómic o novela enseguida llama la atención de los productores tanto de cine como de televisión, así que no es raro que la adaptación televisiva cobrara vida en tan poco tiempo. El canal de televisión AMC se hizo con los derechos en el 2009 y Frank Darabont (director de “Cadena perpetua”, “La milla verde”, “The majestic” y “La niebla”) se echó el proyecto a la espalda actuando como productor ejecutivo además de coguionizar los tres primeros capítulos a partir de los cómics y también dirigirlos (por cierto, adelanto que me parecieron los mejores, después el interés decae un poquito).

El argumento se centra en el policía Rick Grimes, que tras ser herido en un tiroteo y entrar en coma despierta en un hospital rodeado de desolación en un mundo plagado de muertos vivientes, por lo que deberá buscar compañía para sobrevivir en un país desolado.

La clave temática que maneja Kirkman en los cómics es la “desolación” y el impacto emocional y aunque parte de George A. Romero y de multitud de referencias previas entre las que podríamos recordar películas antiguas y otras más recientes muy destacadas como “Amanecer de los muertos” o “28 días después”; lo cierto es que lo que le interesa al guionista es retratar un mundo en caos, explorar los sentimientos y emociones de los supervivientes y ahondar en una experiencia de pura supervivencia en la que lo traumático cobra especial protagonismo. Así pues la base de la serie no es exactamente el terror (que también), ni el suspense (muy importante en los primeros episodios), ni la acción, sino el drama, muchas veces con un tono marcadamente existencialista. En los primeros seis episodios esto queda claro cuando, tras un comienzo plagado de sustos, de sangre y de tensión (qué magnífico todo el episodio relacionado con la entrada de Rick en Atlanta), la acción cambia de escenario y en una zona más protegida, los personajes empiezan a “sufrir” las consecuencias personales de la situación.

La gran aportación de “The walking dead” al género de los zombies puede ser esa, que el formato de serie episódica permite oscilar entre momentos de máxima intensidad, en los que la acción se acelera con otros en los que se explora la desolación de los personajes y el tiempo parece detenerse para trasmitir al espectador la soledad y el desamparo que los invade. El creador del cómic lo ha comentado en alguna entrevista, no le interesaba componer una serie sobre zombies al uso, con héroes supervivientes que terminan encontrando una respuesta y una solución al caos, sino personas zarandeadas por una situación que les supera y a la que no encuentran pies ni cabeza…en función de esa intención la serie puede tomar un rumbo que muchos espectadores no esperan, ya veremos.

De momento, Frank Darabont, un tipo muy inteligente como productor y hábil para dar al público lo que quiere (véanse todas y cada una de sus películas), ha sabido aprovechar la temática de los cómics dándole una factura televisiva apropiada con una mezcla muy calculada de tensión, intriga, drama y terror y de ahí el éxito inicial de la misma. El tono cuasi expresionista del blanco y negro del cómic se transforma en la serie en algo muy diferente, pero mantiene el impacto visual gracias a una fotografía luminosa que sorprendentemente huye de las sombras que suelen caracterizar a casi todas las películas de zombies para que veamos sus carnes purulentas y esos cuerpos deshechos y putrefactos con mucha mayor claridad (con eso se gana en impacto y lo que vemos es tan trágico como terrorífico). En “The walking dead” los caminantes no aparecen de las sombras de improviso tras una secuencia con una música que nos ha mantenido en vilo, pero es mucho peor porque no puedes anticipar ninguna aparición y de pronto cualquier escena plácida puede convertirse a continuación en un reguero de sangre con un zombie despedazando a su víctima. Por eso funcionan tan bien escenas como la de la niña en la estación de servicio del comienzo de la serie.

Para mi gusto la conclusión tras los seis primeros episodios es que nos encontramos ante una de las series que pueden tener más impacto en los próximos años por lo bien hecha y cuidada que está. La segunda temporada está ya anunciada para octubre de 2011 en Estados Unidos y a poco bien que funcione es de esperar que se mantenga por varias temporadas, pero si que pienso que los productores corren serio riesgo de cansar a parte del público si apuestan sólo por el tono existencialista que domina los últimos episodios de la primera temporada que muchos han considerado “lentos” y algo desprovistos de zombies, que a fin de cuentas son la amenaza que a todos nos mantiene pegados a la pantalla…..veremos, en los cómics hay de todo un poco.

De momento la serie promete y baste para demostrarlo recordar algunos momentos tan impactantes como la escena del tanque o la del tipo que queda encadenado en una terraza a la que sube un grupo de zombies….me parecen dos de las mejores escenas de tensión que hemos visto en la televisión en los últimos años, incluyendo “Perdidos”.

Por cierto, el soundtrack de inicio y los créditos son espectaculares, en la línea de otras series que también han logrado pequeñas obras maestras en sus intros como “Dexter” o “True blood”.