Cima del relato fantástico de corte medieval, adaptación de las novelas de George R. R. Martin, es una de las series más caras, laureadas y seguidas de la historia de la televisión, el producto de mayor éxito de HBO, productora que atesora grandes obras maestras pero ninguna tan popular como ésta. Sólo la pega de que las dos últimas temporadas modifica su ritmo narrativo al desligarse del referente literario (aún no escrito) en una conclusión apasionante pero que pierde la minuciosidad previa, que la convertía en algo único. No obstante hipnótica de inicio a fin.

“Juego de Tronos” (David Benioff y D.B. Weiss, 2011-2019)

*****
8 temporadas, 73 episodios
Guiones: David Benioff, D.B. Weiss, Bryan Cogman, Jane Espenson, George R.R. Martin, Gursimran Sandhu, Dave Hill, Vanessa Taylor, Ethan J. Antonucci (Novelas: George R.R. Martin).
Música: Ramin Djawadi
Reparto: Lena Headey, Peter Dinklage, Maisie Williams, Emilia Clarke, Kit Harington, Nikolaj Coster-Waldau, Sophie Turner, Michelle Fairley, Sean Bean, Charles Dance, Jack Gleeson, Rory McCann, Isaac Hempstead Wright, Mark Addy, Alfie Allen, Iain Glen, Aidan Gillen, Conleth Hill, Richard Madden, Stephen Dillane, Carice van Houten, Natalie Dormer, John Bradley, Nathalie Emmanuel, Jerome Flynn, Gwendoline Christie, Jason Momoa, Dean-Charles Chapman, Jonathan Pryce, Liam Cunningham, Michael McElhatton, Diana Rigg, Finn Jones, Ian McElhinney, Jacob Anderson, Oona Chaplin, Bella Ramsey, Natalia Tena, Kristian Nairn, Rose Leslie, Pedro Pascal, Max von Sydow
Género: Fantástico, drama, Medieval, Aventuras
Producción: HBO y George R. R. Martin

RESEÑA EVITANDO SPOILERS

 

“Juego de Tronos” (David Benioff y D.B. Weiss, 2011-2019)

Hemos llegado al final y cuando llegas al final de una novela, una película, una serie, si te deja un vacío es que te ha conquistado. “Juegos de tronos” acabó ayer y en mi caso lo tengo claro, lo ha hecho porque siento que he perdido algo que apreciaba, una historia absorbente, personajes memorables, infinidad de horas de fascinación, tensión, emoción, perplejidad, que ahora forman parte de uno de mis mejores recuerdos de una serie de televisión….Han sido ocho años y otras tantas temporadas, 73 episodios y muchas horas completamente absorto frente a la pantalla así como semanas y meses de ansiosa espera. “Juego de tronos” ha sido parte de nuestras vidas durante casi una década. Sólo por el impacto que ha conseguido la serie en tantísima gente, al margen de que guste más o menos, merece un lugar de privilegio en el Olimpo televisivo porque ni es fácil ni es habitual.

En mi caso y en el de otros muchos la magia arrancó con las novelas en las que se basa, que George R. R. Martin comenzó a publicar en 1996 y que hicieron su aparición en España por primera vez en 2002 gracias a la edición de Gigamesh. Debó agradecer mucho a una recomendación (gracias Vic) con la que yo me enganché (nunca es tarde) en el verano 2010. Lo comento porque cualquiera que las haya leído sabrá cuan especiales son y al que no lo haya hecho le animo a leerlas porque enriquecen la experiencia de la serie de una forma que no puede ni imaginar.

Me parece importante aludir a las novelas no sólo porque todo forma parte de un enorme fenómeno mediático, cultural y social, sino porque la experiencia televisiva y la literatura se retroalimentado y complementado influyéndose una a la otra como pocas veces ha ocurrido. Resulta insólito el hecho de que la historia que nos cuenta “Juego de tronos” arrancó del material literario que escribió George R. R. Martin y ha acabado en forma de serie con dos novelas aún por escribirse, por lo que si al principio fue la literatura la que influyó a la televisión, al final se va a producir el fenómeno contrario, cosa que también es peculiar y digna de estudio.

“Juego de Tronos” (David Benioff y D.B. Weiss, 2011-2019)

Sobre el fenómeno social mucho que analizar (aunque será mejor hacerlo cuando pase el tiempo y con más perspectiva), en estos momentos la repercusión del final nos rodea por doquier, incluso nos abruma. A unas horas de la conclusión es imposible aislarse de conversaciones, debates y opiniones de todo pelaje, mucho más teniendo en cuenta que en las redes sociales la serie causa furor y que todo el mundo tiene una opinión y necesita expresarla. Es imposible ser ciudadano de este mundo y aislarse de los impactos porque están en los periódicos, en las radios, en las televisiones y por supuesto en internet y los móviles. Ha habido durante semanas auténtico pavor al “spoiler”, cosa que ha provocado que muchos hayamos visto los capítulos cuanto antes, una forma de consumo que tiene sus propias exigencias. Me imagino que los índices de audiencia y descarga han debido ser nunca registrados porque además se trata de un fenómeno global que se ha distribuido a escala mundial. En este sentido “Juego de tronos” no inaugura prácticas de consumo audiovisual distintas, pero consolida algunas que son relativamente recientes. Asusta el enorme negocio que supone, el dinero que genera, la expectación que levanta, demuestra el impacto de la televisión en  nuestras vidas y la rentabilidad de las nuevas plataformas (muchos se estarán frotando las manos). Puede incluso que el éxito popular de ésta y otras series haya cambiado la televisión para siempre. Antes no se hacían emitían productos de tanta calidad.

Se rumorea que los creadores de la serie, David Benioff y D. B. Weiss (firmantes del último capítulo), estaban sobrepasados por lo que habían logrado con las primeras temporadas y decidieron cerrar la serie pronto, con 8 temporadas, sin esperar más tiempo. Seguro que hay algo de cierto en ello, aunque no lo será menos el hecho de que mantener un reparto y una coherencia cronológica (los personajes que habían empezado siendo niños ni siquiera lo son ya) para una historia a la que le faltan dos novelas por salir a la luz al ritmo que escribe su autor es una misión imposible para una productora ¿Qué hubieran necesitado? ¿Cinco, seis, siete temporadas más para dar tiempo a Martin? Si lo pensamos era insostenible.

El proyecto, pese a todo, siempre se planteó con una enorme ambición, no en vano ha sido llevado a las pantallas por la que era hasta hace nada la productora televisiva con mayor pedigrí, HBO, (hasta que Netflix y próximamente Amazon y Disney han comenzado a discutirle su liderazgo) sin reparar en gastos.  Es una de las series más caras de la historia de la televisión, se han usado hasta cuatro unidades de filmación trabajando a la vez en distintos lugares y los resultados son visibles en cada capítulo no sólo por la ambientación (localizaciones, decorados, vestuario), sino también por los efectos visuales y el despliegue técnico, todo monumental, esmeradísimo.

“Juego de Tronos” (David Benioff y D.B. Weiss, 2011-2019)

Comento todo esto porque antes de analizar si gusta más o menos hay que ser conscientes del trabajo que hay detrás y del mastodóntico esfuerzo que debe suponer coordinar todo. No podemos ser tan ingratos como para soltar un simple “no me ha gustado” sin más, rotundo y sin matices que he oído y leído a muchos insultando todo el empeño puesto para hacernos partícipes de algo que nunca se había hecho en la televisión (más que capítulos son setenta y tres pequeñas películas). Esto máxime cuando la empresa tiene el enorme mérito y valentía de asumir el riesgo inicial que supone arrancar sólo con una parte de material ya escrito y la otra parte bullendo aún en la cabeza de su creador, un George R. R. Martin que colaboró estrechamente, pero que no estaba dispuesto a acelerar su modus operandi en la escritura de sus novelas (a razón de una cada cuatro o cinco años). Vale, no te ha gustado, para gustos los colores, pero hay que matizar en este caso, seguro que te han gustado muchas cosas y muchas son objetivamente una maravilla.

Al final el desajuste entre los episodios que provienen del material ya escrito y el del tramo final de la serie (que corresponde al material que Martin describió a los guionistas), ha sido evidente. Podemos hablar casi de dos tramos bien diferenciados: seis temporadas en las que los acontecimientos iban fluyendo con detenimiento, tomándose su tiempo, explorando con minuciosidad personajes y situaciones, recreándose en los detalles de las tramas con escenas muy estudiadas (algunas muy complejas por los choques de intereses entre personajes) y dos últimas temporadas en las que de pronto y por exigencias del guión todo se ha precipitado, yendo al grano, acelerando el tempo de los acontecimientos, recurriendo como recurso redundante a la elipsis, dejando cosas sin explicar que se aluden o se insinúan sin que se vean en pantalla,  y que el espectador debe completar….El resultado ha sido una experiencia siempre apasionante, pero irregular e insatisfactoria a veces por ello. No es que la historia esté mal (que pueda gustar más o menos es otra cosa, algo muy personal, ahí no me meto), lo que sucede es que no ha sido narrada de la misma forma.

“Juego de Tronos” (David Benioff y D.B. Weiss, 2011-2019)

La serie es por tanto grandiosa en su concepción pero imperfecta en su acabado y esa es su condición porque se concibió así. Particularmente y por ello no esperaba algo completamente redondo (que casi ninguna serie lo es a excepción quizás de “Breaking bad”, “Los Soprano” y “The wire”), así que en mi caso no me ha decepcionado, más bien al contrario. Entendiendo sus imperfecciones y el cambio de narrativa entre el principio y el final aplaudo su capacidad para transportarnos al mundo de fantasía que propone, el efecto hipnótico de un relato plagado de grandes personajes, su impacto audiovisual y su colección de grandiosas escenas, la tensión y el suspense que genera con cada trama, sus giros inesperados y su capacidad para sorprender, su poder adictivo, la emoción que provoca y a la postre la reflexión a la que invita y el profundo poso melancólico que al menos a mí me ha dejado.

Con lo que no estoy de acuerdo es con que sea incoherente. Me parece que la historia cierra adecuadamente bien todas las tramas  y encima sin perder la capacidad de sorpresa, que es algo que me parece aún más difícil. Cómo son los personajes ha ido quedando claro a lo largo de todo la serie y lo que sucede me parece que entra dentro de la lógica en todos ellos. ¿Que a tí no te gusta? ¿Que se cuenta de forma precipitada? De acuerdo, pero eso ya es subjetivo y personal y cada uno puede opinar lo que quiera, faltaría más.

Te guste más o menos su conclusión vuelvo a lo dicho hace un párrafo, te invito a reflexionar sobre lo que te ha proporcionado a lo largo de estos años y sobre lo que te deja. Reconozco que esperaba incluso más emoción en el último capítulo, pero a cambio el cuerpo se me quedó en zozobra. La que produce saber que la serie ha acabado, la que provoca la emoción contenida en la mirada de los personajes, la que provoca el dilema al que se enfrentan y como se resuelve, la que genera las despedidas…..en muchos momentos me recordó al final de “El señor de los anillos”, saga a la que tanto debe George R. R. Martin, por mucho que haya reformulado el género fantástico. “Juego de tronos” te proporciona muchas emociones, hay cabida para todo, comedia, drama, lírica, épica y te deja al final con un profundo poso de melancolía, con una sensación agridulce. Su final provoca sensaciones encontradas, hay dolor pero hay esperanza, hay pérdida pero la vida sigue y quizás deba ser así porque te invita a pensar en lo que has visto y a reflexionar sobre los mensajes que deja caer el argumento.

“Juego de Tronos” (David Benioff y D.B. Weiss, 2011-2019)

Si ríos de tinta han corrido ya sobre la serie, van a correr muchos más, en los últimos capítulos hay referencias muy interesantes de corte político e incluso existencial que darán lugar a muchos debates.  Espero con ansias las novelas que faltan. Pienso que George R. R. Martin puede redondear todo mucho mejor porque el texto escrito lo permite, con su minuciosidad habitual, haciendo de la narración coral una virtud, recreándose en detalles que ahora no hemos podido ver, explicando cosas que hayan podido quedar poco claras. En realidad él es el genio detrás de este gran éxito. La adaptación televisiva a mi juicio ha sido sobresaliente, pero sus novelas son las que se llevan la matrícula de honor y aún nos quedan dos para seguir disfrutando de su universo.

En cualquier caso estamos ante una gallina que da huevos de oro, la historia no acaba aquí. HBO baraja cinco posibles historias y tres spin offs avanzan con posibilidades según ha revelado el propio George R. Martin. El más avanzado es el de la historia de los Caminantes blancos, una precuela con supervisión también de Martin, que está muy avanzada, se llamará “La larga noche” y contará con Naomi Watts y Josh Whitehouse. Se habla mucho de otros dos y no hay que olvidar que recientemente (noviembre de 2018) Martin publicó la historia de la casa Targaryen bajo el título de “Fuego y sangre”…..Continuará

“Juego de Tronos” (David Benioff y D.B. Weiss, 2011-2019)
NOTA: desde la productora han avisado que es importante ver el documental “La última guardia” que está previsto se estrene el 27 de Mayo en HBO. Seguramente darán pistas sobre lo que está por venir.