Que mejor que volver después de las vacaciones recomendando un pedazo de película que seguro que a muchos se os habrá “escapado” que se estrenó en el 2007 y ganó el Oso de Oro en el Festival de Berlín de forma merecida bajo mi punto de vista. Quien haya visto “Ciudad de Dios” y le gustara no se la puede perder.

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País: Brasil.
Año: 2007.
Duración: 115 min.
Género: Drama, thriller, policía.
Elenco: Wagner Moura (capitán Nascimento), André Ramiro (André Matias), Caio Junqueira (Neto), Milhem Cortaz (capitán Fábio), Fernanda Machado (Maria), Maria Ribeiro (Rosane), Paulo Vilela (Edu), Fernanda de Freitas (Roberta), André Mauro (Rodrigues), Fábio Lago (Baiano).
Guión: José Padilha, Rodrigo Pimentel y Bráulio Mantovani.
Producción: Marcos Prado y José Padilha.
Música: Pedro Bromfman.
Fotografía: Lula Carvalho.
Montaje: Daniel Rezende.
Diseño de producción: Tulé Peake.
Vestuario: Cláudia Kopke.
Estreno en Brasil: 12 Octubre 2007.

 

 

 

 

 

Seguro que os ha pasado alguna vez que os recomiendan una película u oís que se habla bien de ella o que ha ganado algún premio y la vais dejando pasar porque no termina de engancharos para verla. A menudo sucede cuando no aparecen en ella actores famosos o cuando intuyes que el galardón alcanzado no asegura realmente que vayas a ver la película que quieres y el momento va pasando hasta que un día, quién sabe por qué razón, te decides y te das de cabezazos por no haberla visto antes. Esto mismo me ha pasado durante dos años con “Tropa de élite”, película del brasileño José Padilha que ganó en 2007 el oso de oro en el Festival de Berlín.

Lo que pretendo escribiendo sobre ella es que aquel que me lea tenga ganas de verla, pero soy consciente que pertenece a un tipo de cine que es minoritario o, al menos, que no es comercializado, que no es fácilmente accesible y gustará más o menos en función de muchas cosas que nada tienen que ver con que sea buena o mala…..Lo sé, acabo de desgranar unos cuantos suspenses y algunas dudas. Vayamos al grano.

“Tropa de élite” cuenta la historia del Capitán del BOPE, Nascimento, que se enfrenta a su última misión (la protección del Papa Juan Pablo II en su visita a Río de Janeiro) con el objetivo de buscarse un sustituto realmente a la altura. El BOPE son las siglas del Batallón de Operaciones Especiales de la Policía Militar de Río de Janeiro y es un grupo de élite que actúa sin miramientos en uno de los lugares más peligrosos del planeta: las favelas. La película recorre sus últimos días en el cuerpo y el proceso por el que elige a su sucesor entre dos aspirantes: Neto y Matías.

Se trata de una película dura, sin concesiones, de tono realista (ya sabéis, en estos días eso significa cámara “nerviosa”, muchas veces con una ambientación pseudodocumental), semi-ficción en la que no se eluden las escenas intensas, muchas veces violentas y dramáticas, que a menudo te dejan sin aliento. El cine de los 2000’s está plagado de este tipo de películas en las que el impacto de las imágenes y de lo que vemos en ellas asegura un visionado convulso y que deja huella. El ejemplo más claro y reciente es el óscar a mejor película “En tierra hostil”, pero en concreto esta película es, por temática y planteamiento prima hermana de la excelente “Ciudad de Dios” aunque enfocada desde el punto de vista opuesto, la policía.

Uno de los aspectos que más me han gustado es la magnífica forma en que desgrana una realidad compleja, la de una policía corrupta y una sociedad en la que hacer lo correcto es lo más complicado. En ese sentido me parece que el guión es modélico y el comportamiento de cada personaje y sus consecuencias están perfectamente descritos en la trama. La identificación que logras con los tres protagonistas, Nascimento, Neto y Matías es completo y por ello la película se sobredimensiona desde un punto de vista emotivo y sufres con ellos su situación al máximo, el callejón sin salida en el que se encuentran atrapados ya no sólo ellos sino todo el resto de tipos que van apareciendo en pantalla (magníficos todos los actores y la descripción de todos y cada uno de los personajes, Fabio, María, Baiano, etc).

La película provocó en su día importante polémica lo cual me parece precisamente algo muy positivo. Es el mismo efecto que también produjo otra película magnífica que era “Gomorra” que le valió a su novelista una persecución por parte de los grupos camorristas retratados. Cuando una película produce ese tipo de “picores” es que ha dado en el clavo y uno intuye viendo “Tropa de élite” que lo consigue, más si se leen los foros que circulan por internet hablando sobre ella y asegurando que Río de Janeiro y el submundo de las favelas provocan la inquietud, desasosiego y estrés que se palpa en la película.

Por supuesto estamos ante una película que en absoluto deja indiferente porque te convulsiona literalmente. Hay un tema de fondo para el debate y es si éticamente el comportamiento del BOPE es aceptable ¿Debe combatirse a los asesinos y traficantes al mismo nivel que ellos se manejan o cabe la posibilidad de actuar de otro modo? La película te susurra la respuesta, aunque no es ni agradable ni esperanzadora y levanta una polvareda de puntos de vista enfrentados. Hay quienes han tildado a esta película de neo-fascista, radical y una apología de la tortura. No quiero entrar en ello, es algo que emana de la película pero no me parece lo más importante, lo realmente significativo pienso que es el hecho de que lo mostrado exista y que haya personas que afirmen que responde a una realidad concreta. Es escalofriante que la realidad supere de esta manera a la ficción y que nuestras pesadillas tomen forma en ciertos lugares. Ni aún en el siglo XXI el ser humano está civilizado aún y existen muchísimas problemáticas latentes por solucionar. Eso es lo que me parece más importante porque a través de un relato tenso y adrenalítico nos explican a la perfección una realidad compleja de la que debemos ser conscientes.

Lo que uno se pregunta estos días es ¿Va a celebrarse en Río de Janeiro unos Juegos Olímpicos? Por nada del mundo me gustaría estar en el pellejo de los cuerpos de seguridad brasileiros.