Tan sólo hemos tenido que esperar tres meses para poder leer la segunda entrega de “Wayward“, la serie creada por Jim Zub y Steven Cummings, ambientada en un Japón actual y de fantasía, y protagonizada por un grupo de adolescentes dotados de poderes que combaten a criaturas del folclore japonés.

Wayward #2. Lazos que unen       
Edición original: Wayward: Ties That Bind (#6-10) USA
Guión: Jim Zub
Dibujo: Steven Cummings
Color: Tamra Bonvillain
Formato: Libro rústica, 136 págs. a color.
17,95€

Wayward es un cómic de acción sobrenatural, fresco y original, que se desarrolla en Japón. Todo ha cambiado trás el traumático enfrentamiento entre Rori y sus enemigos sobrenaturales. ¿Quién es Ohara Emi y cómo encaja en el gran patrón de destino y poder que cambiará Japón para siempre?

Decía Charles Soule en la introducción de este segundo volumen de Wayward que mucha gente había intentado definir la serie como una Buffy en Japón y aunque es una premisa acertada yo más bien optaría por decir que es Buffy a la japonesa, es decir, toda la mitología es occidental, del país del Sol Naciente, y desde luego Zub y Cummings se esfuerzan horrores por recrear la sociedad de Japón. Y, como buen homenaje a Buffy, la protagonista, Rori Lane, también muere al final de alguna temporada.

Este segundo volumen de Wayward, que lleva por nombre Lazos que unen, nos presenta a Ohara, una nueva joven adolescente con poderes que apenas ha sabido de sus poderes y que ya es perseguida por un grupo de yokais, demonios con formas animales, hasta que es rescatada por Ayane y Nikaido, los amigos de los desaparecidos Rori Lane y Shirai, de quienes conoceremos su destino final tras lo visto al final del primer volumen. Poco más habría que adelantar de este segundo arco argumental, en aras de no arruinar la sorpresa.

Jim Zub es uno de los nuevos “chicos” de oro de Marvel Comics, forma parte de la nueva oleada de autores, de mayor o menor edad, con los que Marvel intenta cubrir las bajas de sus anteriores chicos de oro con Brian Michael Bendis como el mejor tratado y más añorado por la editorial. Es habitual, ya pasó lo mismo con Mark Millar y su marcha de la Casa de las Ideas, toca buscar nuevos talentos y los trabajos de Zub lo señalan como un escritor al que seguir muy de cerca. Gracias a Ediciones Dimensionales estamos pudiendo acceder a los trabajos de Zub para Image Cómics y, de momento, hay que saber reconocerles el ojo a la hora de contratar títulos tan interesantes como GlitterbombPathfinder o este Wayward que nos ocupa y del que toca hablar de su segunda entrega.

Zub no sólo está presentando unos personajes interesantes, los está dotando de unos villanos realmente atractivos y está elevando la apuesta en relación a lo visto en el anterior arco, ahora parece que los chicos de Rori no son tanto anomalías como enemigos a los que los yokais deben frenar a toda costa si quieren mantener el status quo y tras la muerte de Rori Ayane y Nikaidot tienen claro qué deben hacer: causar el mayor daño posible a los yokais, misión en la que también participará Ohara.

No sería justo hablar de Wayward y dejar a un lado el excelente trabajo de Steven Cummings al dibujo perfectamente secundado por el coloreado de Tamra Bonvillain. La mezcla es realmente atractiva y cuesta mucho no dejarse llevar al Japón que hemos podido ver en multitud de animes y que tan bien capturan Cummings y Bonvillain. Hay viñetas que, directamente, son para enmarcar, por la suave mezcla que se da entre realidad, fantasía y ficción.

En cuanto al volumen español hay que reconocer que en Ediciones Dimensionales saben lo que hacen, cada volumen que publican nos demuestra que tiene muy claro qué pretenden ofrecer: cómics diferentes, novedosos, muy bien editados y con la calidad como máxima.

En definitiva, si el primer volumen de Wayward, Teoría de cuerdas, ya dejaba buen sabor de boca esta segunda entrega no hace sino elevar la apuesta y demostrar que Zub tiene unos planes épicos para la serie.