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Hombres lobo contra vampiros. ¿Qué podía salir mal? En el año 2003 llegó a las pantallas de cine «Underworld«, una película dirigida por Len Wiseman y protagonizada por Kate Beckinsale que nos contaba que, durante siglos, los vampiros y los hombres lobo habían sido mortales enemigos y libraban una guerra interminable, y secreta a ojos de los humanos. La cosa funcionó bastante bien, hasta el punto que la propuesta se convirtió en una franquicia. Y, como suele ser habitual, la afortunada propuesta inicial se fue diluyendo con el paso de las películas en un imparable espiral descendiente. Nada nuevo bajo el Sol. O bajo la Luna, en este caso.

A medio camino entre las películas de Blade, el cazavampiros de Marvel Comics interpretado por Wesley Snipes, el «Van Helsing» de Stephen Sommers y la saga de «Matrix«, con su estilo gótico, la abundancia de cuero negro ajustado, gafas de sol y abrigos largos, «Underworld» es una entretenida película de acción protagonizada por las razas de la noche protagonizada por Kate Beckinsale, Scott Speedman, Michael Sheen, Shane Brolly, Bill Nighy y Sophia Myles, entre otros, que nos contaba como, en la guerra entre chupasangres y licántropos, enemigos mortales, los hombres lobo quieren secuestrar a un doctor humano, Michael Corvin, para desarrollar un híbrido invencible que combine los poderes de ambas criaturas, pero carente de cualquiera de sus puntos débiles. Este hecho decantaría la balanza a favor de los hombres lobo en la guerra que llevan siglos librando. La vampira Selene, una cazadora de licántropos del clan de los Death Dealers, evitará el rapto, entablando una peculiar relación con el joven descendiente de Alexander Corvinus al tiempo que se enfrenta a todo tipo de peligros, traiciones y engaños.

Como la película funcionó sorprendentemente bien en las taquillas de todo el mundo, recaudando más de 95 millones de dólares cuándo su presupuesto era de 22, a «Underworld» le siguió «Underworld: Evolución» (2006) y poco después la precuela «Underworld: La rebelión de los licántropos» (2009), ya sin Kate Beckinsale en el reparto, que retrocede en el tiempo y cuenta el origen del conflicto entre los aristocráticos y sofisticados vampiros y los salvajes licántropos. Luego llegó «Underworld: El Despertar» (2012), de nuevo con Kate Beckinsale como la vampira Selene, y «Underworld: Guerras de sangre» (2016), quinta y, de momento, última entrega de la franquicia. La actriz protagonista afirmó hace algunos años, tras el estreno de la quinta película (y su cuarta participación en la saga), que su relación con el universo «Underworld» había llegado a su fin.

No podemos dejar de mencionar que la editorial White Wolf Publishing presentó una demanda contra la película alegando que la idea sobre la que se sostenía el film era demasiado similar a los juegos de rol de «Vampiro: La Mascarada» y «Hombre Lobo: El Apocalipsis«, cosa que es evidente y no admite mucho debate, pero el asunto terminó en un acuerdo confidencial entre las partes.

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