Aunque la nueva versión de BattleStar Galactica convenció al público mayoritario para los fans que nacimos antes de los 80 es la original la que nos marcó (por mucho que flipásemos con la versión de 2003) y es ésta, la original, a la que Dynamite homenajea en este Steampunk BattleStar Galactica 1880 con guiones de Tony Lee y dibujo de Aneke.


Steampunk Battlestar Galactica 1880

Guión: Tony Lee
Dibujo: Aneke
Diseño de personajes de Sergio Dávila
Título original: Steampunk Battlestar Galactica 1880 1 a 4 EEUU
112 páginas, 168×257 mm. / Color. Encuadernación en rústica.
ISBN: 978-84-16428-02-1
PVP: 13,00 €

BattleStar Galactica, una de las space operas más importantes de la historia de la televisión, ya tiene su adaptación al cómic… ¡y se trata de una versión totalmente innovadora de este universo!

Las fuerzas unidas del guionista Tony Lee y la ilustradora Aneke toman los diseños de personaje de Sergio Dávila y convierten el universo de la Estrella de Combate que se enfrenta a los malvados cylones en una fantasía steampunk repleta de robots a vapor, piratas del espacio y combates a muerte.

BattleStar Galactica, la original, era una serie de TV que comenzó a emitirse en 1978, para regresar con una segunda temporada (horrible) en 1980 y continuar su andadura a través de los libros que escribió Richard Hatch (actor que daba vida a Apolo y principal responsable de mantener viva la serie, así como del reinicio que supuso la nueva serie de 2003 en la que aparecía como Tom Zarek). Fui uno de los afortunados chavales que la disfrutó en aquellos tiempos y que, gracias a ello, pudo soñar con un nuevo universo repleto de naves espaciales, donde las batallas estaban a la orden del día. Puede que Star Wars fuese nuestro gran amor, pero BattleStar Galáctica (o Galáctica, Estrella de Combate, como la conocimos en España) se ganó un pedazo de nuestro corazón.

Corazón que rebosó cuando en 2003 llegó la nueva Galáctica, esa Galáctica reinventada que se aprovechó de los FX de la época, que se tiñó de un tono mucho más belicista, con más acción, violencia, tensión, drama… podría seguir, pero aprovecharé para dejaros un enlace al artículo de Zangol sobre las cuatro temporadas de BattleStar Galáctica.

El caso es que, a pesar de esta reinvención de Galáctica, de que se intentase crear un spin-off a través de la serie Caprica, de las 2 películas, de los webisodios y de los cómics y los libros, los fans siempre tenemos ganas de más. Aunque por desgracia Sci-Fi aún nos tiene esperando, así que nos alegramos de saber que Dynamite Entertainment había optado por publicar cómics que expandiesen el universo de la creación de Glen A. Larson a través del noveno arte.

Pero en Dynamite no se quedaron tan sólo en lo fácil, optaron por adaptar la serie “reimaginada”, la de 2003, y también apostaron por reimaginar la serie clásica, trabajo para el que contaron con Marc Guggenheim… y, ¿por qué no? por inventar una versión steampunk de BattleStar Galactica, el cómic del que vamos a hablar a continuación.

Al finalizar la miniserie Battlestar Galactica: Starbuck al guionista (y escritor y dramaturgo y novelista y…) le ofrecieron la posibilidad de reimaginar BattleStar Galactica, la serie original, a través del prisma del steampunk y, bueno, qué decir tiene, Tony se enamoró de la idea desde el principio y a los pocos minutos de recibir la oferta por email contestó a los editores de Dynamite con un sí rotundo y anunciando que ya tenía algunas ideas para el guión. Básicamente estamos ante una historia deudora del Imperio Británico (así que preparaos para leer muchos “conde”, “lady”, “duque”, etc) y de la historia original, un universo donde la humanidad acaba de derrotar a los “oviones”, creadores originales de los cylon pero que aquí son creados por el Conde Baltar, y que enseguida tuvo que enfrentarse a la sed de poder de Baltar a quien expulsaron del Consejo y de las Doce Colonias. Pero Baltar ha regresado, armado con un ejército de cylons y naves con los que ataca y destruye Caprica, diezma las fuerzas de la Humanidad y se ofrece para gobernar las once colonias restantes. Ante él tan sólo permanece la eternave Galáctica y su comandante, el archiduque Adama… bueno, y Apolo, y Starcuck y Atena.

Sobre la historia tan sólo os diré que conviene refrescarse un poco la memoria sobre por dónde transcurrían las cosas en la serie clásica, eso os ayudará a captar los guiños, homenajes y versiones de personajes como Adama, Apolo, Atena, Baltar, Starbuck, Boxey, Daggit, Sheba, Casiopea, Tigh, Boomer, Jolly, Lucifer… un juego muy entretenido. La gran pega de la historia es que Tony Lee no cuenta con demasiado espacio, cuatro números, que le obligan a condensar la trama, a crear espacios que el lector debe rellenar (como cierta batalla épica y colosal de la que sólo se hace referencia en los bocadillos de texto, por mucho que su resolución sea crucial para la historia) y a intentar que podamos seguir la trama a pesar de que, seguramente, el doble de páginas hubiese hecho mucho por mejorarla.

En cuanto al arte de Steampunk Battlestar Galactica 1880 hay que avisar de algo que no me ha convencido, por un lado tenemos a Sergio Dávila, que se ha encargado de diseñar a los personajes, por otro tenemos a Aneke, que ha tenido que dibujar los 4 números basándose en los diseños de personajes hechos por Sergio, y finalmente tenemos a Ardian Syaf que se encarga de dibujar algunas portadas y al que aún le queda camino hasta igualar a Arthur Adams.

Los diseños de Sergio son una auténtica maravilla, son tan espectaculares que, de verdad, estoy deseando que algún trabajo suyo caiga en mis manos. El problema es que si Aneke iba a ser la encargada de dibujar la serie… recordemos, una miniserie de 4 números… ¿por qué los diseños de personajes no los ha hecho ella? El caso es que Aneke dibuja de maravilla, su trabajo en Damsels o en Legenderry es buena prueba de ello, pero aquí me da la impresión de que no se siente cómoda dibujando a unos personajes que no ha creado ella y que, en muchas ocasiones, no son sencillos de dibujar con fluidez.

En cuanto a la edición de Yermo lo primero sería reconocer y agradecer la apuesta por publicar material de BattleStar Galactica (a ver si se animan y nos traen a Doctor Who también), no es sencillo publicar un material que, a priori, tiene la etiqueta de secundario. Lo siguiente ya sería aplaudir la edición, por su calidad en líneas generales, y luego, como me gusta hacer, criticar que no haya artículos sobre la serie original, la siguiente o sobre los propios autores, aunque considero que un artículo sobre la serie original es más que necesario, no veáis cómo ha cambiado mi opinión sobre esta historia tras refrescarme la memoria al documentarme para la reseña.

En definitiva, Steampunk Battlestar Galactica 1880 es una lectura entretenida, repleta de detalles y necesitada del doble de páginas, pero también es un canto a la añoranza de aquellos que flipamos en colores con las historias, cualquiera, de la nave de combate Galactica.