No me acabo de encontrar cómodo con «Star Wars: The High Republic«. Quizás aún es pronto para juzgar el nuevo escenario en el que nos quieren contar nuevas aventuras del universo de «Star Wars«, pero lo que me han ofrecido hasta hoy no me ha sorprendido y no me parece muy diferente de lo que había hasta ahora. De hecho los villanos de la función, los Nihil, me parecen una sombra al lado de los temibles y poderosos Sith.

Viaja al pasado, a la Alta República, que fue la edad dorada de los jedi. Siglos antes de que tenga lugar la saga del Imperio y de los Skywalker, los jedi se encuentran en su momento álgido, dedicados a proteger la galaxia a medida que los pioneros de la República se abren camino por nuevos territorios.
Ahora, mientras la frontera se prepara para el lanzamiento del majestuoso Faro Starlight, la padawan Keeve Trennis va a tener que tomar la decisión más importante de su vida: completar la prueba para convertirse en caballero jedi o salvar a unos inocentes del desastre… Por otro lado, ¿podrá confiar en su más fiel aliado? ¡Entra en un rico y vasto mundo lleno de nuevos jedi, nuevos planetas, nuevas naves y nuevos males a los que enfrentarse! Como los aterradores Nihil…

Este año 2021 el prolífico universo de «Star Wars» ha crecido y ha redirigido su atención a un nuevo instante de su larga historia. Es el nuevo y flamante «Star Wars: The High Republic«, un momento jamás explorado en la cronología de esta galaxia muy muy lejana que se situa aproximadamente unos doscientos años antes de los eventos contados en «La Amenaza Fantasma«, cuando la República estaba en su apogeo bajo el liderazgo la Canciller Lina Soh, con una Orden Jedi poderosa, organizada y más numerosa que nunca . Este «Star Wars: The High Republic» es el resultado del ‘Project Luminous‘ de Lucasfilm y Walt Disney que quería encontrar nuevas historias que contar en esa longeva cronología que se extendía desde los tiempos de la Antigua República hasta centenares de años después de «El Retorno del Jedi«, superando así los límites que su propio creador, George Lucas, había imaginado. Para algunos este nuevo escenario es un necesario soplo de aire fresco para una franquicia que ya mostraba signos de fatiga, y también es la forma de crear una nueva mitología sin rendir pleitesía al legado de su creador, pero para otros es una nueva demostración de la voluntad de ‘marvelizar‘ «Star Wars» y seguir exprimiendo la gallina de los huevos de oro. Quizás los tres puntos de vista son ciertos a su manera. Por ahora «Star Wars: The High Republic» se ha limitado a libros y cómics, sin películas ni series de televisión a la vista, y parece que los primeros pasos son dubitativos y algo decepcionantes.

«Star Wars: The High Republic. El miedo no existe» («Star Wars: The High Republic: There is no Fear«) nos ubica pues en esta época dorada para los Jedis del universo «Star Wars«, mucho antes de las Guerras Clon, el Imperio y la Primera Orden. Los Jedi son protectores de la galaxia y están a punto de inaugurar la baliza Starlight (o faro Starlight según sea el traductor de los libros o de los cómics), un símbolo para atraer a los mundos de los territorios del Borde Exterior a la República, un faro de esperanza para aquellos que lo necesiten, al estilo de Deep Space Nine o Babylon 5, que seguramente tendrá un papel destacado en próximas historias de la Alta República pero que en este primer tomo apenas se presenta y poco más. Tampoco tienen un papel destacado los Nihil, un anárquico grupo de piratas con algunos trucos ocultos que se postulan como los grandes villanos de la función, que pondrán en riesgo la paz de la galaxia… y demostrará que la influencia de los jedi no es ni tan generalizada ni tan benevolente como podría parecer. Parece que la baliza Starlight y los Nihil se reservan para otra ocasión.
A lo largo de los cinco primeros números de la serie «Star Wars: The High Republic«, escritos por Cavan Scott y dibujados con notable habilidad por Ario Anindito, con el entintado de Mark Morales y el color de Annalisa Leoni, seguiremos las aventuras de la padawan, luego Caballero Jedi, Keeve Trennis y su maestro Sskeer. Cuando descubran una nave a la deriva en el espacio, con la tripulación asesinada y la carga robada, las pistas los llevarán a Sedri Menor, un pequeño planeta en la periferia de la galaxia dedicado a la labranza del que se sabe muy poco. De allí provienen las semillas encontradas en la nave asaltada, y descubrirán entre las cosechas podridas que una misteriosa plaga ha asolado el lugar y amenaza con extenderse por toda la galaxia.

El primer tomo de la serie de cómics editada por Marvel Comics y dedicados al escenario de La Alta República no han significado nada nuevo para el prolífico universo de «Star Wars«. Nuevos planetas, nuevos personajes y nuevos villanos, pero con los mismos mimbres de siempre. ¿Es eso malo? Para los aficionados a este universo de ciencia-ficción tener más de lo mismo es una fantástica noticia, pero a quienes buscamos algo nuevo, propuestas arriesgadas e ideas diferentes, lejos de la zona de confort, y esperábamos que «Star Wars: The High Republic» fuese un soplo de aire fresco a una franquicia que ya huele a rancio, nos va a saber a poco. O la cosa cambia o me temo que vamos a echar de menos a los Sith…

Star Wars: The High Republic. El miedo no existe
Autores: Cavan Scott y Ario Anindito
Traducción: Víctor Manuel García de Isusi
Fecha de publicación: Septiembre de 2021
ISBN: 978-84-1342-296-1
Formato: 16,8×25,7cm. Tapa dura. Color
Páginas: 136
Precio: 16,95 euros