Hacía demasiado tiempo que era necesaria una serie como «Star Trek: Lower Decks«, alguien que supiera coger el abrumador y fértil material del universo trekkie y le arrancara esa patina de seriedad y compostura, ese palo metido por el culo, ofreciendo una inusitada visión caricaturizada, donde el sentido del humor acompañase las andanzas de los intrépidos miembros de la Flota Estelar. Hasta ahora solamente habíamos podido disfrutar de algo parecido con la infravalorada película «Galaxy Quest» o la serie «The Orville«, pero por fin ha llegado el momento de descubrir que sucede más allá del puente de mando de las naves de la Federación. Bajemos pues a las cubiertas inferiores.

El 8 de septiembre de 1966, a las 20:30 horas, se estrenaba «Star Trek» en las televisiones de los EE.UU. La serie de televisión creada por Gene Roddenberry ha permitido a varias generaciones viajar al espacio, la última frontera, acompañando a la nave estelar Enterprise, en su misión permanente de explorar nuevos y desconocidos mundos, de buscar nuevas formas de vida y nuevas civilizaciones, de ir audazmente donde nadie ha ido jamás. Llevamos más de cincuenta años con «Star Trek«, sumando un total de nueve series de televisiónThe Original Series«, «The Animated Series«, «The Next Generation«, «Deep Space Nine«, «Voyager«, «Enterprise«, «Discovery«, «Picard» y la reciente «Lower Decks«) y trece películas que se han estrenado en los cines de todo el mundo (las tres precuelas de J.J. Abrams, las seis películas con la tripulación de la serie original y las cuatro con TNG), y seguimos pidiendo más y más.

«Star Trek: Lower Decks» es una serie de animación para adultos creada por Mike McMahan para CBS All Access y que desde el mes de enero la cadena Amazon Prime Video emite en castellano. Es la novena serie de la franquícia «Star Trek» y se estrenó el pasado año 2020 como parte de los proyectos de expansión de la franquicia que impulsa el productor ejecutivo Alex Kurtzman. Es la primera serie de dibujos animados de «Star Trek» desde 1974, cuando finalizó la desconocida «Star Trek: The Animated Series«, y la primera temporada de diez capítulos ha satisfecho a los trekkies más exigentes, y también al público en general que no ha necesitado sumergirse en los códigos particulares del universo de «Star Trek» para disfrutar de esta serie.

El espacio, la última frontera… La serie nos invita a viajar hasta el año 2380 y unirnos a la tripulación de una de las naves menos importantes de la Flota Estelar, la U.S.S Cerritos. Conoceremos a los alféreces Mariner, Boimler, Rutherford y Tendi, los encargados del trabajo sucio y menos glamouroso de esta nave de clase California, y veremos como viven en las cubiertas inferiores, bien lejos de la nobleza del puente de mando, y como siguen adelante con sus tareas cotidianas y su vida social. Los actores Tawny Newsome, Jack Quaid, Noël Wells y Eugene Cordero ponen la voz a los cuatro personajes protagonistas.

La serie nos presenta elementos conocidos del universo trekkie, como la holobcubierta, el puente de mando, la enfermería, el rayo tractor, alienígenas, así como referencias y menciones a Q o al Enterprise, pero por primera vez aparta el objetivo de la cámara de los oficiales y del puente de mando, y dirige su atención a los mindundis, a los currantes, al personal que se encarga de hacer funcionar las naves de la Flota Estelar desde las entrañas, a esos personajes anónimos que siempre son las víctimas colaterales, aquellos pobres desgraciados que pringan miserablemente cuando una de estas naves es asaltada por invasores hostiles. Es una elección maravillosa, puesto que son ellos quienes pueden ofrecer al espectador algo nuevo que desde el primer capítulo queda explicada con claridad: la U.S.S. Enterprise se encarga de los Primeros Contactos y la U.S.S. Cerritos, de los Segundos Contactos. Del papeleo. Y en las cubiertas inferiores de la peor de las naves sobreviven Beckett Mariner, una alférez que podría ser capitana si se lo propusiera pero que se esfuerza por romper y saltarse todas las normas de la Federación, el estricto e idealista alférez Brad Boimler que sigue escrupulosamente las normas pero no acierta nunca con las decisiones que toma, el ingeniero con implantes cibernéticos y adicto al trabajo Sam Rutherford y D’Vana Tendi, una oficial científica de la raza orion muy inocentona.

¿Ofrece «Star Trek: Lower Decks» todo aquello que andábamos buscando? No. Se queda corta. A la serie de Mike McMahan le falta mala leche, mucha más incorrección, y carece de la más mínima mención al sexo. Lamentablemente es una serie norteamericana, con las limitaciones que implica eso, y se acerca más a la irreverencia ‘light’ de «Los Simpsons» que a los excesos de «Rick y Morty» o «Padre de Familia«. Sigue siendo políticamente correcta, y aunque explora el lado gamberro de la franquicia se queda bastante corto. Por ejemplo, no se atreve a explorar los encuentros sexuales entre personajes de razas distintas o a analizar las políticas de los distintos sistemas que exploran. ¡Y no hay suficientes cameos! Uno esperaría encontrar a Picard, a Kirk, a la camarera Guinan, a Worf, a Spock o a Michael Burnham, entre muchos otros, pero ni rastro de personajes emblemáticos salvo la breve aparición de Q o las de Deanna Troy y William T. Riker en el último capítulo. Muchos seguimos esperando esa rumoreada película de Quentin Tarantino, que sería el punto de no-retorno para la franquicia y nos permitiría llegar mucho más allá de donde nadie ha llegado jamás.

«Star Trek: Lower Decks» se estrenó en agosto de 2020, y tras diez capítulos («Segundo contacto», «Emisarios», «Edicto temporal», «Nave con sustancia», «La flecha errante de Cupido», «Provocaciones al límite», «Mucho ruido y poco Boimler», «Veritas», «Punto crítico» y «Toda parte es buena») finalizó su andadura en octubre. Ahora mismo se está desarrollando una segunda temporada, que se espera que llegue durante este mismo año 2021 y como nosotros hemos disfrutado mucho con la primera temporada esperamos con impaciencia la segunda.