***
Sólo había escuchado y leído opiniones buenas o muy buenas sobre esta nueva entrega del Spider-man del Universo Marvel. No seré yo quien diga que no merece la pena verse, al contrario, pero si bajo un escalón o dos de esa apreciación generalizada. A pesar de que Tom Holland me encanta, a pesar de que esta vez Andrew Gardfield no me molesta (¡ojo! es mucho decir), a pesar de que la película en todo momento es entretenida y, por supuesto, se mantiene en los excelentes cánones de producción de la casa, debo enumerar una serie de peros: la fórmula en realidad repite en imagen real lo que ya vimos en «Spider-Man: Un nuevo universo» (Bob Persichetti, Peter Ramsey, Rodney Rothman, 2018) con lo que me deja un poco frío y me suena a ya visto; me preocupa ¿a qué nos lleva esta vuelta de tuerca? temo que si insisten en ella se van a ampliar ad infinutm las posibilidades argumentales, pero también las incoherencias internas y se va a perder sensación de verosimilitud (sí, ya sé que es fantástico, hablo de «verosimilitud» dentro de la lógica interna del universo Marvel en el que nos movemos) y además de eso mi principal pero es que el recurso de cierta comicidad le quita hierro a todo. Sospecho que como sucedía en el arco argumental de la Saga del Infinito en esta Saga del Multiverso lo dramáticamente potente lo dejan para el final y lo que estamos viendo son entretenimientos más o menos vacuos cuya principal misión es entretener. Mi sensación es que esta película está muy sobrevalorada por los fans por aquello de los «homenajes», las reaparaciones y los guiños. Parte de una idea interesante, pero en mi opinión está desarrollada con un guión flojito, forzado, rebuscado, sobredimensionado para el espectador por los chistecillos para incondicionales de Marvel y la acción de siempre, preocupantemente excesiva (y empieza a ser ya tónica habitual), en momentos puntuales. Vamos, en mi opinión un sí, pero no, un concepto irregularmente aprovechado.












Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja