Estaba un poco asustado de que mi deslumbramiento con “Siega” de Neal Shusterman se convirtiese en una nueva novela juvenil pastelosa, pero el libro de Nocturna Ediciones me ha sorprendido, para muy bien.

"Siega" (Neal Shusterman, Nocturna Ediciones)Siega 
Neal Shusterman
ISBN: 9788416858248
525 páginas
Rústica con solapas
Ed. Nocturna
Preview: https://www.nocturnaediciones.com/capitulos/124.pdf
17.00 €

Antes, las personas morían por causas naturales. Existían asesinos invisibles llamados enfermedades, el envejecimiento era irreversible y se producían accidentes de los que no se podía regresar. Ahora, todo eso ha quedado atrás y sólo perdura una verdad muy simple: la gente tiene que morir. Y esa es la tarea de los segadores. Porque en un futuro donde la humanidad controla la muerte, ¿quién decide cuándo y cómo sembrarla? Citra y Rowan acaban de ser seleccionados como aprendices de segadores. ¿Su objetivo? Superar las pruebas de su mentor, sean las que sean. Aunque en el proceso renuncien a todo lo que les hace humanos.

Hay ocasiones en las que la portada de un libro es más que relevante a la hora de decidirse por él, la portada de Siega, de Neal Shusterman llamó poderosamente mi atención e hizo que me concentrase en la sinopsis. ¿Una ucronía donde la humanidad había conquistado a la muerte y unos humanos elegidos se encargaban de “cribar” a la población? Parecía una lectura potencialmente interesante, lo único que me echaba para atrás era la etiqueta “juvenil” que, en ocasiones, se refiere a libros que han degenerado directamente a una empalagosa y vergonzante historia de amor entre dos adolescentes que luchan contra el mundo y bla bla bla. Por suerte Siega NO es así.

Siega trata sobre Citra y Rowan, dos adolescentes que son tomados como novicios por el segador Faraday para que uno de ellos acabe convertido en segador, sí, hay cierta atracción romántica entre ellos, pero Shusterman pasa bastante del tema y se dedica a construir un más que interesante mundo en el que la Humanidad ha alcanado la inmortalidad y, posiblemente, haya caído en cierta decadencia por ello. Naturalmente los segadores también se ven afectados por ese estancamiento creativo de la Humanidad que cree haber descubierto todos los misterios del universo y que vive una vida cómoda, placentera y carente de emoción.

Citra y Rowan iban camino de convertirse en unos seres humanos desilusionados, que experimentan con cosas tan originales como el suicido, despachurrarse (tirar de un edificio y matarse, vamos) seguros de que el Nimbo, una autoridad informática, les traerá de vuelta a la vida sin dolor alguno.

En un mundo así Citra y Rowan deberán aprender a cribar a los seres humanos, a darles dignidad en la muerte y a desarrollar su ética de segadores, naturalmente el resto de segadores tendrá un papel importante en Siega, especialmente tras la muerte del segador Faraday que separará a ambos adolescentes hasta que ambos compitan por el mismo puesto de segador y el vencedor se vea obligado a cribar al otro.

Es muy de agradecer, en serio, que Neal Shusterman no se venza hacia el pasteleo, los soliloquios típicos de una adolescente que se siente “tonta, tonta, tona!”, aquí la potencial relación entre ambos está muy bien tratada, no es cargante y permite disfrutar de los puntos de vista de ambos personajes, aunque quizás sea Citra la que resulte protagonista de Siega.

Para terminar de darnos a conocer la ambientación de Siega Shusterman recurre a extractos de los diarios de algunos destacados segadores, lo que consituye todo un acierto, visual dado que son páginas negras, y argumental.

Por cierto que Nocturna Ediciones nos regala una edición impecable a un precio imbatible.

En definitiva, Siega se comporta como algo más que el inicio de una trilogía, es un libro con entidad propia, con un final más o menos cerrado y un desarrollo encomiable. Os lo recomiendo.