¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar para pagar el alquiler sin mirar la cuenta del banco con sudores fríos? «Roxane vende sus bragas» parte de una premisa tan provocadora como tristemente plausible para colarse en uno de esos rincones incómodos de la vida moderna que preferimos no mirar demasiado. Con humor negro, mala leche generacional y una honestidad que desarma, Maybelline Skvortzoff firma un cómic que habla de precariedad, deseo, poder y decisiones discutibles sin pedir perdón ni dar lecciones. Una historia que engancha por lo que promete en el título y se queda en la cabeza por todo lo que acaba contando entre líneas.Roxane vende sus bragasJaleada en el mercado francés como una de las dibujantes más prometedoras, Maybelline Skvortzoff presenta en Roxane vende sus bragas una novela gráfica dinámica y enérgica, retrato de la juventud en el que se percibe el vértigo ante el mercado laboral, el sexo como válvula de escape y la fugacidad de las relaciones. Todo ello conjugando drama y humor, y un ritmo absorbente que te atrapa desde la primera página. El grafismo fresco y desenvuelto de Skvortzoff que le ha granjeado tantos halagos se ajusta como un guante a las pulsiones de la juventud y a las andanzas de Roxane, abocada a conocer un mundo nuevo cuando se encuentra en dificultades económicas y recurre a las redes sociales para solventar su situación. «Este primer cómic publicado por Maybelline Skvortzoff es una joya de complejidad humana con un ritmo vivo pero un trazo cuidado, con esa sutil meticulosidad que congela el tiempo y confiere a las escenas una vaporosa extravagancia a lo Daniel Clowes». Liberation Maybelline Skvortzoff es uno de los talentos emergentes destacados por la Cité Internationale de la Bande Dessinée et de l’Image.

Vivimos tiempos en los que venderse es casi un requisito laboral, aunque normalmente se haga en LinkedIn y con foto en blanco y negro. «Roxane vende sus bragas» decide ir un paso más allá y hacerlo de forma literal, directa y sin eufemismos, lo cual ya es toda una declaración de intenciones. El cómic de Maybelline Skvortzoff nos invita a acompañar a una veinteañera parisina algo perdida, bastante precaria y con una relación complicada con casi todo —el dinero, el amor, su madre, ella misma— en un viaje que empieza con una idea aparentemente inocente («oye, esto da pasta«) y termina convirtiéndose en algo bastante más incómodo, turbio y revelador de lo que nos gustaría admitir.

Roxane no es una heroína ejemplar ni falta que le hace. Bebe demasiado, se droga lo justo para no parecer una campaña antidroga, trata regular a la gente que la quiere y toma decisiones cuestionables con una facilidad pasmosa. Pero ahí está parte del encanto del tebeo: Maybelline Skvortzoff no busca que la protagonista nos caiga bien, sino que la entendamos, o al menos que la miremos de frente sin apartar la vista. La venta de ropa interior usada es solo el detonante narrativo, el gancho provocador que nos arrastra a una historia que en realidad habla de algo mucho más cotidiano: la precariedad económica, la soledad, el aburrimiento vital y ese punto autodestructivo que aparece cuando no sabes muy bien qué hacer con tu vida pero el alquiler no se paga solo.

El cómic avanza encadenando escenas que oscilan entre lo incómodo, lo absurdo, lo hilarante y lo directamente desagradable, a veces en la misma página. Roxane se mueve entre citas extrañas, clientes con fantasías cada vez menos fáciles de gestionar y una vida personal que tampoco es precisamente un refugio. Hay una madre invasiva, una compañera de piso que funciona como ancla emocional y una colección de relaciones fallidas que ayudan a dibujar un retrato generacional bastante reconocible. Todo ello contado sin dramatismos excesivos ni subrayados morales, como si la autora se limitara a colocar la cámara y dejar que los personajes hagan el resto.

Uno de los temas que flotan constantemente es el del poder, especialmente el que otorga el dinero. Al principio, Roxane cree tener el control: pone precios, establece límites, decide cuándo sí y cuándo no. Pero el cómic es bastante honesto al mostrar lo frágiles que son esas fronteras cuando entra en juego alguien con más recursos, más seguridad y menos escrúpulos. Skvortzoff no convierte esto en un discurso solemne ni en una tesis cerrada, sino que lo deja caer poco a poco, casi con frialdad, lo que hace que resulte aún más inquietante. Aquí no hay grandes villanos de caricatura, sino situaciones grises que se van oscureciendo sin que nadie pulse un botón rojo de alarma.

El dibujo acompaña perfectamente este tono. Blanco y negro, trazo limpio pero nervioso, personajes con expresiones muy marcadas y un uso del cuerpo que dice tanto o más que los diálogos. Hay algo de cómic alternativo clásico, algo de slice of life sucio y una estética que encaja como un guante con el uso de chats, perfiles online y esa doble vida digital que Roxane construye casi sin darse cuenta. Cuando la protagonista consume alcohol u otras sustancias, el dibujo se deforma, se vuelve más extraño, como si el propio cómic se tambaleara con ella. No es un despliegue técnico gratuito, sino una forma muy efectiva de meternos en su cabeza.

También hay humor, negro y bastante incómodo, que funciona como válvula de escape. Skvortzoff sabe reírse de las situaciones más absurdas sin quitarles gravedad, y eso hace que la lectura sea ágil incluso cuando el contenido aprieta. Hay un momento en que la autora nos obsequia con fotogramas de «Apocalipsis Canibal» (una película la mar de desagradable) que sirven como contrapunto a la protagonista vestida y maquillada para ir a una de sus citas. Si eso no es humor negrísimo… Otro momento que me hizo especial gracia es cuando ve al chaval como un Hitler, siendo el bigote… Bueno, mejor lo ves.  La trama a lo «Eyes wide Shut» quizás se siente algo cogida con pinzas, pero ahí está.

«Roxane vende sus bragas» nos la trae Desfiladero Ediciones en un formato modesto de tapa blanda con solapas. Incluye una interesante entre vista a la autora realizada por Pablo Herranz, editor de este cómic. La traducción (de Office Orchestra, tal cual) y la rotulación son destacables. Adapta al castellano «Roxane vend ses culottes«.

«Roxane vende sus bragas» no pretende dar respuestas claras ni cerrar debates. No es un cómic aleccionador ni un panfleto sobre el sexo, la prostitución o el consentimiento, aunque todos esos temas estén ahí, latiendo bajo la superficie. Es más bien una mirada curiosa, incómoda y bastante honesta a un rincón poco visible de la economía emocional y sexual contemporánea. Una obra que se lee rápido, pero que deja poso, y que confirma que Maybelline Skvortzoff tiene una voz propia, afilada y con pocas ganas de pedir perdón. Un tebeo que te hace reír, fruncir el ceño y preguntarte, ya al cerrar el libro, si realmente estamos tan lejos de Roxane como nos gustaría pensar.

Roxane vende sus bragas
Autora: Maybelline Skvortzoff
Fecha de publicación: Noviembre de 2025
ISBN: 978-84-129440-1-3
Formato: Rústica con solapas
Páginas: 136
Precio: 17,90 euros