El escritor norteamericano Ray Bradbury, autor de clásicos de la ciencia-ficción como “Fahrenheit 451” o “Crónicas marcianas”, falleció el pasado miércoles, a los 91 años de edad. Se nos va uno de los grandes maestros, y cada vez quedan menos.

image1El pasado miércoles fallecía Ray Douglas Bradbury (www.raybradbury.com), escritor visionario, arquitecto, diseñador, guionista y poeta, considerado uno de los máximos exponentes e innovador de la literatura de ciencia-ficción y de fantasía contemporánea.

Nació en Waukegan, en el estado norteamericano de Illinois, en 1920, y residía en Los Ángeles desde el año 1934. Autodidacta de formación (no pudo asistir a la universidad por razones económicas), sus primeras novelas se publicaron en revistas a comienzos de los cuarenta. La muerte de Bradbury deja un impresionante legado literario, y entre novelas, colecciones de cuentos, poemas y obras de teatro, ha publicado más de una quinientas obras entre las que destacan “Crónicas marcianas”, la distópica “Fahrenheit 451” y “El hombre ilustrado”.
Ha desarrollado una amplia actividad en el mundo del cine, el teatro y la televisión, aunque no ha sido un escritor al que se le haya hecho justicia en el mundo del cine. Solamente la película “Fahrenheit 451” de François Truffaut, puede ser más o menos digna de atención, si bien no se encuentra entre las mejores obras del director francés.
En 1989 fue nombrado Gran Maestro de la SFWA (la asociación de autores de ciencia-ficción norteamericanos), en 1999 recibió el SF Hall of Fame por toda su carrera y en el año 2000 obtuvo la medalla de la National Book Fundation de Nueva York.
Como arquitecto  fue autor de la primera galería comercial en Estados Unidos y del pabellón estadounidense en la Feria Mundial de Nueva York de 1964. También diseñó atracciones para Disney.
Como curiosidad merece la pena destacar que su nombre vagará por el cosmos eternamente: existe un asteroide llamado (9766) Bradbury en su honor.

Como decía el mismo Barack Obama, el presidente de los EE.UU., al anunciarse la muerte del escritor: “Su don para contar historias remodeló nuestra cultura y expandió nuestro mundo“.