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La isla de Pascua es uno de los lugares más recónditos y misteriosos del planeta. Pese a estar ubicada en medio del océano Pacífico, perdida a miles de quilómetros de la isla más cercana, con vientos contrarios dominantes y fuertes corrientes marinas, su reducida superficie y los recursos limitados, la isla de Rapa Nui fue llamada por sus ancestrales habitantes «Te Pito Te Henua» («El Ombligo del Mundo»).
Poco se sabe de Rapa Nui, la tierra de los gigantescos y hieráticos moais sobre sus sobrios ahu. Nadie puede explicar para qué, ni por qué, ni en honor a quién se levantaron, ni tampoco que sucedió para que los dos pueblos nativos de la isla, los ‘Orejas largas’ y los ‘Orejas cortas’, se exterminasen mutuamente en una terrible guerra civil. Y sobre este enigma se construyó la película del año 1994, producida por Kevin Costner y dirigida por Kevin Reynolds, «Rapa Nui«.
La película, interpretada por Sandrine Holt, Esai Morales, Jason Scott Lee, Eru Potaka Dewes, Emilio Tuki Hito, Gordon Hatfield y Frenxa Reuben, entre otros, es una versión de Romeo y Julieta en la Polinesia: Nora, un guerrero de clase alta se enamora de Ramana, una hermosa joven de clase baja y ambos tendrán que luchar por su amor durante el conflicto entre las dos tribus irreconciliables que viven en Rapa Nui, los gobernantes ‘Orejas Largas’ y los sometidos ‘Orejas Cortas’.
Rodada en la misma Rapa Nui, un lugar único en el mundo, la película ofrece al espectador una explicación fabulada del colapso de civilización de la Isla de Pascua y el origen de los moais que han desconcertado a los historiadores desde el descubrimiento de la isla en el siglo XVIII por parte de navegantes holandeses. Y lo hacen en forma de parábola política, poniendo de manifiesto el tema de la lucha de clases y la inevitable revolución a la que conduce la desigualdad. En realidad la película se construye sobre elementos reales, como la ceremonia del Tangata Manu o del Hombre Pájaro, el conflicto entre los Orejas Largas y Orejas Cortas, o los moais y la tala masiva de árboles para la construcción, pero sin ningún criterio que lo respalde más allá del espectáculo cinematográfico que condensa el largo colapso de la civilización de Rapa Nui en un breve suspiro.
«Rapa Nui» consiguió un gran éxito comercial (multiplicó por más de diez su presupuesto de 20 millones de dólares) pero el tiempo la ha olvidado injustamente pues hay escenas, como la de la competición del Hombre Pájaro, que son dignas de la mejor película de aventuras.

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