Han pasado ya varios años desde que Mañik y el que suscribe disfrutasemos del que, posiblemente, sea el concierto más especial de nuestras vidas: el de Marah y Vetusta Morla en Sos del Rey Católico, bajo la lluvia, en un porche, desenchufados. Pero este viernes 17 de Febrero Vetusta Morla nos ha demostrado que son capaces de recrear la magia de aquel momento y más aún.

Quizás no sea fácil de explicar pero desde aquel concierto en Sos hemos intentado asistir de nuevo a un concierto de Vetusta Morla en numerosas ocasiones y siempre ha habido algún acontecimiento que lo ha impedido (un viaje, una otitis, falta de dinero…). Hasta este viernes, cuando por fin quedamos (45 minutos antes el concierto en la Estación Intermodal) para acudir a un concierto de Vetusta Morla con las entradas en el bolsillo… entradas que miré al llegar a la Estación y en las que se indicaba que éste comenzaba a las 21 horas… eran las 21:15… a correr. La maldición nos acechaba de nuevo.

Por suerte era un error de la Organización y hasta nos dio tiempo a tomar un cubatita (Mañik a cenar un perrito caliente) antes de la actuación en el Palacio de Congresos de la Expo (nunca antes había estado dentro, lujoso, muy lujoso, menudo derroche de dinero). Aún así esos errores con el horario no deberían producirse. Tirón de orejas.

Una vez acomodados en un Palacio de Congresos absolutamente abarrotado no tuvimos que esperar mucho para escuchar el primer tema de la velada: “Pequeño desastre animal”, en acústico, guitarra y voz, nada más. Ni que decir tiene que todo el palacio enmudeció para oir la canción, y que la voz de Pucho (qué voz tiene) llegó a todos… un aplauso ensordecedor al final de la canción demostró que Vetusta nos tenía donde y como querían: estábamos preparados para lo que ellos quisieran hacer de nosotros. Absolutamente entregados a los 4 minutos del comienzo del concierto. Pocos grupos, a nivel mundial, son capaces de tanto.

A partir de ese momento comenzó la parte más intimista del concierto, con un juego de luces sabiamente empleado a lo largo de todo el concierto y con un acústico en el que el público guardaba respetuoso silencio con cada tema y donde Vetusta Morla nos entusiasmaba con la revisión de sus canciones. Impresionante es decir poco, ver como la gente resistía el impulso de cantar cada canción era emocionante… Pero se veía que no sería posible mantener al público sentado durante mucho más, era cuestión de tiempo que toda esa magia de canción-respeto silencioso-aplauso-canción… saltase por los aires, y conscientes de ello (porque manejaron los tiempo del concierto a la perfección) supieron inyectar adrenalina al concierto con «Un día en el mundo», aumentando el ritmo a mitad de canción y poniendo a todo el Palacio de Congresos en pie y cantando la canción junto a ellos. Después algunos intentaron sentarse de nuevo… no hubo manera, supieron hacernos vibrar con cada canción, con cada demostración de maestría y con cada uno de sus temazos. Recuerdo con especial cariño la versión de “Valiente”, si bien es cierto que no hubo un sólo momento de respiro y que ni se pidió ni se concedió cuartel. Hacía tiempo que no me dolían tanto las manos de acompañar las canciones, aunque de la afonía sólo hacía un mes.

A día de hoy pocos artistas son capaces de hacer lo que hizo Vetusta Morla el pasado viernes, afortunadamente el mes pasado acudimos al concierto de otro de esos grupos capaces de hacer vibrar al público de esta manera, Los Marea, y os puedo asegurar que ambos grupos han dejado el listón MUY alto.

Si hay que ponerle un pero al concierto quizás sería el hecho de que no tocasen Sharabbey Road, y no será porque no se la reclamásemos, pero no es menos cierto que el espectáculo fue tan impresionante que, sinceramente, no pude salir más satisfecho del concierto… creo, porque si algo me han vuelto a demostrar Vetusta Morla es que son capaces de sorprendernos, en lo positivo, con su puesta en escena. Y ese final con «La cuadratura del círculo»… ¡¡buff!!

No quisiera acabar sin comentar que “Mapas” no me parecía un disco tan bueno como “Un día en el mundo”, pero tras oir las versiones en directo de “Los días raros”, “Lo que te hace grande”, “En el río”, “Baldosas amarillas”, “Maldita dulzura”, etc… en fin, digamos que me asquea ver cómo las radios y televisiones ningunean al que, sin duda, es el “grupo revelación” (ya me entendéis) del panorama español de los últimos años. Pero, claro, Vetusta Morla se autoedita, y eso hace que, automáticamente sean invisibles para la industria… Ellos se lo pierden. Sólo hay que verlos una vez en concierto para ser un fan incondicional.

No volveré a perderme ningún concierto de Vetusta Morla, aunque esté con 40º de fiebre. No pienso perderme de nuevo una experiencia tan intensa como esta.

Entrevista a David García (El Periódico de Aragón)