Soy consciente de que reseñar un concierto de Maná no va a ser “popular” en Vianews porque muchos consideran este grupo “una banda de rock que toca baladitas”, porque para muchos Maná utiliza una fórmula reiterativa y porque para otros sólo es uno de esos grupos de moda que con el tiempo desaparecen del recuerdo…..

Ya comprobé en mis propias carnes que cuando puse por las nubes su último disco “Amar es combatir” la gran mayoría de los que nos visitáis no estuvisteis de acuerdo.

Bueno, no pretendo convencer ni contagiar lo que sé que es una impresión muy personal y tampoco quiero hacerlo con un grupo que se considera de melodías facilonas y rock populachero (no estoy de acuerdo pero soy consciente de ello). Ya sabemos que los virtuosismos no se escuchan en la radio ni se ven en masa. Lo que sí quiero es expresar mis sensaciones.

En lo que a mí respecta situaría este concierto como uno de los mejores que he visto en Zaragoza y concretamente en la Romareda y no es que haya visto pocos que ya van siendo unos cuantos y han pasado por el césped del estadio gente como Héroes del Silencio, Bruce Springsteen, Dire Straits, Tina Turner, El último de la fila y tantos otros. Sin duda muchos menos que en las verdaderas capitales de la música, pero no tan pocos como para no poder establecer un baremo.

Creo que en un concierto importa tanto el sonido que te ofrecen como el feeling que se produce entre el grupo o artista y su público. En ese sentido Maná sin duda queda como uno de los mejores conciertos en mi recuerdo. Su música les permite comenzar como un trueno rasgando la noche con las guitarras de “Déjame entrar” y “Oye mi amor” para después calmarse ya con sus canciones más líricas sin perder al público.

Este concierto suponía el inicio de su gira europea y nos convertimos por momentos, en palabras de su cantante, en el público con mejores pulmones de la misma…irónico y un guiño casi cómico pero que azuzaba al personal para que les acompañase cantando. Eso lo hicieron de maravilla puesto que este grupo se preocupa a fondo de la gente que paga la entrada para que no pese en el ánimo lo que cuesta hoy en día un espectáculo de este tipo (cosa que no se puede decir de otros más grandes y también más elitistas como REM). De lo que se trata es de dar al público lo que quiere y ellos lo dan.

El cantante, Fernando Olvera, se pasa todo el concierto animando al público para que cante o coree, nos azuzaba donde más motiva, sacó a una chica de las primeras filas (de inmejorable nombre Pilar) a compartir in situ las baladas más románticas con ellos, blandió una bandera mitad española mitad mexicana simbolizando la comunión que se producía entre ambos países en esos momentos y cuando hubo que dar las gracias supieron hacerlo uno a uno todos los componentes del grupo con una idea sencilla pero efectiva: un cartel de gracias bajo el que iban situándose uno a uno mientras los aplausos rompían la noche. Una noche perfecta para un concierto, por cierto.

El momento mágico llegó primero con la exhibición del batería Álex González, que se marcó un solo de un cuarto de hora que si no es la mejor actuación de un batería que he visto en mi vida no recuerdo otra igual y después con la demostración de efectos visuales de “Sigue lloviendo”. Álex, crecidísimo y espectacular se inventó un momento inolvidable cuando pidió que si alguno de los que veían el concierto gratis desde unos edificios frente a la Romareda le oía encendiera y apagara la luz y los susodichos lo hicieron….el jolgorio fue atronador.

Que se metieron al público quedó claro en las imágenes de la Romareda que aparecían en pantalla. ¿Faltaron por venderse 15.000 entradas? Pues menos mal, porque en el césped no cabía un alfiler o eso parecía y las gradas estaban bien nutriditas.

Y así fue avanzando el concierto durante dos horas y media con momentos para las baladas y también para un rock más potente con canciones como “Volver” o “Corazón espinado” (sólo eché de menos de su último disco “Relax”, que pienso que puede hacer explosionar un concierto tocándola en el momento adecuado. El final, en los bises fue para “En el muelle de San Blas” y “Rayando el sol”, canciones en suma que todo el mundo conoce y canta y que te convierten no sólo es un espectador pasivo, sino en participante, que es de lo mejor que se puede decir en un concierto de este tipo.

Vamos que gran concierto que recomiendo sin ninguna duda.