La semana pasada se estrenó en España la última película de Quentin Tarantino, que él mismo considera su obra maestra después de casi diez años de trabajo con su guión. Es su séptima película después de “Reservoir Dogs“, “Pulp fiction“, “Jackie Brown“, “Kill Bill” y “Death Proof“.

https://www.via-news.es/images/stories/cine/Resenyas/malditos-bastardos-poster.jpgDirección y guión: Quentin Tarantino.
Países: EEUU y Alemania.
Duración: 153 min.
Género: Acción, bélico.
Interpretación: Brad Pitt (teniente Aldo Raine), Diane Kruger (Bridget Von Hammersmark), Mélanie Laurent (Shosanna Dreyfus), Christoph Waltz (coronel Hans Landa), Michael Fassbender (Archie), Daniel Brühl (Frederick Zoller), Eli Roth (Donny), B.J. Novak (Smithson), Til Schweiger (Hugo Stiglitz), Gedeon Burkhard (Wilhelm Wicki), Julie Dreyfus (Francesca Mondino).
Producción: Lawrence Bender.
Fotografía: Bob Richardson.
Montaje: Sally Menke.
Diseño de producción: David Wasco.
Vestuario: Anna B. Sheppard.
Estreno en USA: 21 Agosto 2009.
Estreno en España: 18 Septiembre 2009.
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Resulta muy complicado por no decir imposible poner mal alguna película de Tarantino por multitud de razones y enumero algunas de ellas: porque siempre hay algo que destaca, que está muy pero que muy bien y que te deja abssorto en tu butaca (en “Malditos bastardos” luego comento qué es); porque hay que reconocer que el tipo se curra sus películas, es un cinéfilo empedernido y eso se nota en cada guión y en cada toma; porque los actores suelen estar bien cuando no muy bien; porque Tarantino es un macarra y los macarras caen bien y más si despliegan un humor negro negrísimo como él que hace que te descojones por el límite al que lleva sus provocaciones y porque todas y cada una de las películas que dirige son un soplo de aire fresco en una industria como la norteamericana en la que los estudios arriesgan más bien poco. Sin embargo la razón más evidente y de perogrullo es que no se le conoce película mala a este hombre aunque sí he de decir que tanto la anterior “Death proof” como esta “Malditos bastardos” me parecen un escalón por debajo de las anteriores “Reservoir dogs”, “Pulp fiction”, “Jackie Brown” y las dos “Kill Bill”que en realidad son una en dos volúmenes.

“Malditos bastardos” nos la vende Tarantino con un guiño en su última escena: “Puede que haya hecho mi obra maestra” y bueno, no sé, no es para tanto, pero está claro que con esto quiere “venderse” y además dejar claro lo orgulloso que está de un guión que le ha costado desarrollar en torno a una década. Las razones por las que el guión es bueno son casi las mismas por las que a mí no me termina de convencer (¡ojo!, no digo que la película esté mal, digo que a mí no me encandila). Al grano: el peso específico de “Malditos bastardos” no está realmente en los actores ni en lo que cuenta sino en la capacidad de Tarantino para desarrollar una historia al margen de la historia, para crear humor negro a partir del drama, para ironizar sobre la realidad y darle la vuelta y además de todo ello para hacer una película metalingüística porque habla sobre el mundo del cine y de la creación cinematográfica. Todo ello lo hace sin perder su estilo y logrando que el espectador se entretenga, casi nada al aparato, este es el cine del que más les gusta hablar a los críticos, porque da mucho juego y del que disfrutan buena parte de los espectadores pero yo creo que es querer mucho y abarcar poco. Y sí, la película tiene muchas cosas buenas, pero repito, personalmente, desde un punto de vista subjetivo, a mí no me termina de convencer, quizás porque es el trabajo de alguien consagrado tratando de superarse a sí mismo y en ese proceso creo que se centra demasiado en los mecanismo de construcción de su película y se dispersa, se olvida del alma de ésta que es lo que a mí realmente me cojea y luego lo explico mejor.

Creo que lo más desconcertante de “Malditos bastardos” (“Inglorious basterds” en inglés, con falta de ortografía hecha a idea) es que no termina de ser exactamente lo que uno se espera encontrar. A saber, no es la típica película de Tarantino ya que deriva claramente hacia la comedia negra casi en términos de parodia, aunque el tratamiento de las situaciones es dramático; no es tampoco una reformulación del cine bélico ni del cine macarrilla tipo “Los doce del patíbulo”, no es una película de acción ni bélica al uso (el cartel con el que nos la venden engaña), tampoco es una película de Brad Pitt (ocupa un papel más bien secundario y Tarantino le da vía libre para sobreactuar con la mandíbula desencajada y un lenguaje “abastardado”, valga la expresión). El caso es que uno se encuentra algo que no espera exactamente y es muchas cosas y ninguna en concreto y sí, aunque esto es un punto a favor, también lo es en contra porque cuesta asimilarla. En algún lugar he leído que era como la vuelta de tuerca de “Valkiria”, creo que eso y no decir nada es lo mismo, ambas películas solo comparten el tema nazi, el deseo de matar a Hitler y que se han hecho en el último año. Esencialmente creo que esta película es un juego cinéfilo que Tarantino ha compartido con nosotros y sí, aunque todas sus películas lo son en realidad, en esta ocasión todo queda supeditado a su interés por divertirse creando un argumento que no se ciñe a la realidad histórica aunque trata de ella y que es lo de menos porque lo demás es el propio juego de compartir guiños cinéfilos con crítica y público. Vamos, que el macarrilla de Tarantino se ha puesto juguetón y se ha montado un guión juguetón con el que se nos quiere ganar cual coleguillas que nos considera a los que pagamos la entrada. Argumentalmente la película no puede tomarse en serio porque ni es histórica (no respeta hechos reales) ni logra ser dramática (no logra trasmitir con los personajes un trasfondo dramático y esto sí me parece una laguna importante porque creo que sí lo intentaba en algún momento) ni tiene otro interés que el montar una gamberrada que todos vamos a aplaudir porque mola que a los nazis les den la badana.

La película narrativamente es bastante sencilla ya que esta vez Tarantino apenas juega con el espacio o el tiempo o los puntos de vista de los personajes. Los acontecimientos son lineales y se centran en cinco capítulos que aunque no se corresponden con escenas casi podríamos equipararlos. Ya sabéis lo que eso significa, largas tomas de diálogos en las que los personajes van hablando y lentamente se va generando una tensión interna que provoca un desenlace (película lenta para muchos, llena de tensión dramática para otros). Ahí es donde Tarantino es un maestro porque maneja sus recursos fílmicos (diálogos, cámara y actores) a la perfección y ahí están para demostrarlo la primera escena de la película (absolutamente magistral, intensa y apabullante, lo que más me ha gustado sin duda) o la escena de la taberna. No obstante no todos los capítulos me parecen igual de acertados y en concreto el último a mí particularmente no me convence e hizo que terminara el visionado ligeramente defraudado. El director propone en “Malditos bastardos” un juego que podríamos tildar de “demagógico” porque ¿quién no hubiera estado dispuesto a patear el culo a los nazis sabiendo lo que hoy sabemos? ¿quién no hubiera querido borrar del mapa a Hitler? pero para lograr lo que pretendía, que parece que su propuesta es algo así como “venid a ver la película que nos vamos a quedar bien panchos con los nazis”, debería haber hecho lo que tan bien sabe hacer y ya ha demostrado, que es dar a los personajes una profundidad dramática para que surta todo su efecto el desenlace. El caso es que comienza bien, da esa profundidad dramática a un personaje como el del Coronel Landa (Chistoph Waltz) y por un momento parece que también lo va a hacer con el propio Hitler (imponente la aparición en escena del actor que lo interpreta gritando en alemán) pero después no sólo no es así con el resto sino que personajes como el de Brad Pitt, de los que se espera más protagonismo o importancia, quedan descritos de manera muy plana y simple (sí, se me podría contraargumentar que el propio personaje lo es, pero no me convence) y eso perjudica sobretodo al último capítulo y muy en concreto a la historia de Shosanna y Zoller, que en el fondo es la espina argumental de la película. Todo esto hace que el argumento se quede como sin “alma” que decía en uno de mis primeros párrafos en esta reseña. Pienso que en gran medida sentí una cierta decepeción porque el preámbulo es tan bueno que hace más flojo el desenlace por mera comparación y el pretendido momento álgido del último capítulo me parece bastante soso precisamente porque no hay dramatismo, porque el “alma” brilla por su ausencia y porque Tarantino no se ha preocupado de que lo hubiera porque le interesaban más otras cosas.

Al margen de todo lo dicho, sí creo que hay muchas cosas buenas en esta película. La principal es la interpretación de Christoph Waltz (nominación a secundario en los óscars ya) porque su sola presencia en pantalla hace que nos quedemos absortos y pegados a la butaca, pero también gustarán todos y cada uno de los momentos que Tarantino se pone macarra: tiroteos a bocajarro, la tortura de del dedo en la pierna herida, los hombres de Aldo Raine haciendo de las suyas o el “Oso judío” bateando, aunque hay quien dice que falta gore ¿? (Está claro que hay mucho morbosillo que le gusta Tarantino por las burradas que saca en pantalla) y también hay mucha curiosidad en esta película como en todas las de este director: que si contrataron actores alemanes para que hablaran en alemán, que si aparece Rod “Los pájaros” Taylor haciendo de Winston Churchill, que si la primera escena recuerda a los westerns de Sergio Leone (desde luego al comienzo de “Érase una vez en América”), que si aparece como Oso judío Eli Roth, que es el director de las dos “Hostel”….en ese sentido “Malditos bastardos” da mucho juego ya se sea fan o detractor de Tarantino. Al menos es algo indudable, con cada película da muchísimo que hablar, sea bueno o malo y eso es porque las trabaja a fondo, porque hacer cine es algo que le divierte y eso se nota en todas las tomas.

En definitiva, una película que yo consideraría menor en la filmografía de Tarantino pero que, aun siéndolo, está por encima de lo que solemos ver y que guste o no te va a dejar con varias escenas que recordarás con gusto o con disgusto. Ya se sabe, Tarantino no es para todos los estómagos. Eso sí, yo NO creo que hayas hecho tu obra maestra, Quentin, lo siento.