Recuperamos una interesantísima película estrenada el año pasado del debutante en el ámbito del largometraje Nacho Vigalondo, que es una de las grandes promesas del cine español desde que en 2004 recibiera una nominación al Óscar al mejor cortometraje por «7.35 de la mañana«.

 

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Guión: Nacho Vigalondo.
País: España.
Duración: 90 min.
Género: Thriller, fantástico.
Interpretación: Karra Elejalde (Héctor), Bárbara Goenaga (chica), Nacho Vigalondo (chico), Candela Fernández (Clara).
Producción: Esteban Ibarretxe, Javier Ibarretxe y Eduardo Carneros.
Música: Chucky Namanera.
Fotografía: Flavio Labiano.
Montaje: José Luis Romeu.
Dirección artística: José Luis Arrizabalaga y Arturo García.
Vestuario: Estíbaliz Markiegi.
Estreno en España: 27 Junio 2008.

La mejor manera de acercarse a «Los cronocrímenes» es sin saber demasiado, sin esperar demasiado y siendo únicamente conscientes de que es la primera película de Nacho Vigalondo, un director que fue nominado al óscar al mejor cortometraje en el año 2004 por «7.35 de la mañana» y cuyos trabajos precedentes en el campo del corto le convierten en una personalidad prometedora en esto del cine.

Reconozco que me ha costado leer varias críticas interesantes y la recomendación de un par de personas para ver esta película, puesto que en su día el estreno no me llamó la atención (no creo que Vigalondo tuviera mucho dinero para hacer su película y mucho menos para publicitarla) y sin embargo, una vez comienzas a verla el suspense te atrapa y te va empujando a saber más y más de inicio a fin. Contribuye a ello que la película no es muy larga y el visionado se hace no solo sencillo sino entretenido aunque seguramente acaba justo en el momento preciso. Creo de hecho que si se hubiera alargado más el resultado no hubiera sido el mismo porque corría el riesgo de comenzar a ser repetitivo el argumento.

Mejor no hablar sobre el mismo  pero sí comentar que parte de una situación cotidiana para convertirse después en un interesante film de suspense de fondo fantástico pues juega con las paradojas temporales. Y ya he dicho demasiado, lo mejor es descubrir de qué va  y cómo se resuelve.

Lo que ocurre en la película se circunscribe a unas horas así que argumentalmente no hay una historia demasiado amplia, pero sí suceden muchas cosas y ese es el quiz de la cuestión, lo que la hace especial y distinta. Importa más cómo está contada, cómo nos atrapa el deseo de querer saber más y más, cómo van cuadrando los acontecimientos y cómo nosotros mismos vamos atando los cabos de la mano de Vigalondo que otra cosa.

Quien haya visto o leído “Harry Potter y el prisionero de Azkabán” encontrará un cierto paralelismo en el tratamiento del tema del tiempo (la cito porque me parece el precedente más claro y más reciente que he visto en una pantalla de cine), pero “Los cronocrímenes” en realidad conecta con una amplia tradición de la ciencia-ficción de la que recuerdo en concreto una novela de Isaac Asimov que os recomiendo: “El fin de la eternidad” y que en su día nos deparó en el colegio un interesante debate filosófico y físico que es el mismo que podría deparar esta película.

Me parece muy acertado el manejo del suspense que lleva a cabo Nacho Vigalondo y las escenas están francamente bien resueltas, siempre utilizando recursos muy visuales para que no nos perdamos (las tijeras, las vendas, la ropa de los personajes, los puntos de vista) y esencialmente el conjunto viene a ser algo así como un juego que se nos propone y que viene a ser algo así como un puzzle.

Como pegas quizás que Nacho Vigalondo no está como actor a la altura de un soberbio Karra Elejalde y que en algún momento se produce algún altibajo de interés porque parece que lo que se ve en pantalla no tiene relevancia (aunque todo lo que se ve tiene su sentido y hay que estar pendientes de ello). No obstante hay que reconocer un importante trabajo de guión para hacer encajar todas las piezas y de nuevo ese mérito recae en Nacho Vigalondo, sin duda, hasta el momento, una personalidad cinematográfica inquieta y muy prometedora.

Nacho Vigalongo recibió una nominación al goya a mejor director novel por esta película en 2009, pero fue derrotado por Santiago A. Zannou por “El truco del manco”. Viendo ambas películas y reconociendo los indudables méritos del ganador, yo hubiera premiado a Vigalondo y a esta película le hubiera otorgado alguna nominación más.