El genio de Burbank, Tim Burton, se dio a conocer en el año 1982 con el cortometraje de animación stop-motion «Vincent» codirigido con Rick Heinrichs, una adaptación de un poema sobre un niño, lector de Edgar Allan Poe y seguidor del actor Vincent Price, y con «Frankenweenie», un corto de acción real donde un niño resucitaba a su perro fallecido de entre los muertos. Casi treinta años después, Burton recupera la misma historia en el largometraje «Frankenweenie«.

«Vincent» fue un cortometraje que Tim Burton imaginó mientras trabajaba para Walt Disney Pictures, una época que el director de Burbank suele recordar con desagrado porqué la compañía no le permitía dar forma a sus ideas oscuras y su universo de antihéroes retorcidos y tétricos. Durante un par de meses convenció al animador Rick Heinrichs, al animador de muñecos Steven Chiodo y al cámara Victor Abdalov para dar forma, en seis minutos en formato stop-motion y en blanco y negro, a la historia de un niño de siete años, Vincent Malloy, lector de Edgar Allan Poe y seguidor del actor de películas de terror Vincent Price (que, a su vez, prestó su voz como narrador). «Vincent» recibió numerosos reconocimientos por parte de la crítica especializada durante su proyección en algunos festivales internacionales de cine, pero la Disney la recibió con frialdad y sin ningún entusiasmo.
Dos años después Tim Burton estrenaba su segundo cortometraje, titulado «Frankenweenie» y protagonizado por Barret Oliver, Daniel Stern y Shelley Duvall. Filmado en blanco y negro con una duración aproximada de treinta minutos, narraba la historia de un chico que resucitaba a su perro atropellado por un camión de entre los muertos al estilo de «Frankenstein» de James Whale. De nuevo Burton sufrió el rechazo de la Disney, que consideraba que la cinta era «demasiado terrorífica para sus audiencias más jóvenes», e invitó al director a abandonar la compañía, aunque con «Frankenweenie» ganó algunos premios y significó el salto definitivo de Tim Burton y su peculiar lenguaje lúgubre.
Casi treinta años después, Tim Burton («Alicia en el país de las maravillas», «Pesadilla antes de Navidad», «Ed Wood», «Bitelchús»,…) regresa a la misma película, a la historia del pequeño Victor y como lleva a cabo un experimento científico para traer a su adorado perro Sparky de nuevo a la vida, lo que lo llevará a enfrentar inesperadas, y a veces monstruosas, consecuencias. Y de nuevo con Walt Disney Pictures, que ya no considera «no aptas» las películas del director de «Vincent» y el corto «Frankenweenie».
«Frankenweenie» nos cuenta como, tras la inesperada muerte de su adorado perro Sparky, el pequeño Victor se vale del poder de la ciencia para traer a su mejor amigo de regreso a la vida… con unos pocos ajustes menores. Victor intenta ocultar su creación, pero cuando Sparky logra salir, los compañeros de escuela de Victor, sus maestros y el pueblo entero aprenderán que crear una nueva vida puede convertirse en algo monstruoso.
Animada con la técnica stop-motion (fotograma a fotograma) ya empleada en esa primera «Vincent» o en «Pesadilla antes de Navidad», «Frankenweenie» está rodada en blanco y negro y renderizada en 3D, lo que eleva el estilo clásico de animación a una experiencia completamente nueva. Las voces de la versión original de la película cuentan con actores de prestigio como Winona Ryder, Catherine O’Hara, Martin Short, Tom Kenny, Conchata Ferrell, Martin Landau, Robert Capron, Charlie Tahan, Atticus Shaffer o James Hiroyuki Liao, entre otros. Y la música de Danny Elfman, como en casi todas las películas de Burton.
Nuestro querido Tim Burton, últimamente capaz de lo mejor y de lo peor, con ese estilo suyo tan propio e inconfundible que mezcla colores contrastados, el negro como emblema, ambientaciones góticas, personajes extremos cercanos al grotesco, el romanticismo (en referencia al movimiento cultural y político originado en Alemania y en el Reino Unido a finales del siglo XVIII), su icono Johnny Depp, viejas referencias catódicas, clásicos del cine pulp,… vuelve a los orígenes con «Vincent» para, quizás, reencontrar la senda correcta y rectificar un camino que se estaba torciendo. Nosotros confiamos ciegamente en él. (http://disney.go.com/frankenweenie/)

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