Cuando un emprendedor pone en marcha una iniciativa empresarial, sea cual sea la naturaleza del proyecto, una de las decisiones más importantes que deberá tomar es el primer producto que pondrá a la venta, puesto que éste identificará al nuevo sello empresarial, marcará la tendencia, seducirá a los indecisos, ratificará en su decisión a los convencidos, y señalará el camino que la empresa va a tomar.

image1Melniboné… Durante siglos, este simple nombre ha causado terror en los Reinos Jóvenes, pues sus habitantes son seres crueles, que se vanaglorian de haber convertido el dolor en una nueva forma de arte. Ahora, Melniboné está en decadencia, y algunos de los nobles de la corte del Emperador lo acusan a él, Elric, el Emperador albino, de ser el causante de esta decadencia. Un día, cuando unos espías son descubiertos en Imrryr, la capital del imperio, Elric deberá abandonar el trono de rubí desde el que reina y ponerse en la cabeza del ejército…

El pasado mes de octubre empezó su andadura Yermo Ediciones, una nueva iniciativa editorial en el mundo del cómic que arrancó motores con tres títulos tan interesantes como seductores, una magnífica carta de presentación para convencer a los indecisos que reciben todas las novedades con gesto torcido y el ceño fruncido: “El diablo de los siete mares” de Hermann e Yves H., “Ghost: Humo y penumbras” de Kelly Sue Deconnick y Phil Noto, y “Elric. El trono de rubí” de Blondel, Poli y Recht. Tres cómics muy diferentes que no dejaron a nadie indiferente y que dejaron en el aire una pregunta tan evidente como incomprensible: ¿cómo es que nadie antes había apostado por estos cómics que son, sin la menor duda, merecedores de ser publicados en nuestro país y en nuestra lengua?

El primero de estos cómics que iremos desgranando y reseñando en las próximas semanas es “Elric: El Trono de Rubí” de Julien Blondel, Didier Poli, Robin Recht y Jean Bastide, una nueva adaptación al noveno arte de las funestas acventuras de Elric de Melniboné, una de las encarnaciones más conocidas del Campeón Eterno creado por el escritor británico Michael Moorcock. Moorcock es uno de los más prolíficos autores de fantasía épica, y su obra ha obtenido los premios más prestigiosos del género, incluyendo Nebula, August Derleth, British Fantasy, World Fantasy, Campbell Memorial o el Guardian Fiction. 
Elric de Melniboné, conocido como el Lobo Blanco, el Campeón de Arioch, el Albino o Asesino de Mujeres, es una de las encarnaciones del Campeón Eterno, como también lo son Corum Jhaelen Irsei, Dorian Hawkmoon, Erekosë, Jherek Carnelian o el conde Urlik Skarsol, entre muchos otros. 
Con una primera aparición fechada 1961, en el relato “The Dreaming City” publicado en la revista “Science Fantasy”, Elric es el personaje protagonista de una serie cerrada de ocho libros (“Elric de Melniboné”, “La Fortaleza de la Perla”, “Marinero de los mares del destino”, “El misterio del lobo blanco”, “La torre evanescente”, “La venganza de la Rosa”, “La maldición de la Espada Negra”, y “Portadora de Tormentas”), emperador a su pesar, guerrero y hechicero de la decadente Isla del Dragón, albino y de naturaleza débil, portador de las espadas Tormentosa y Enlutada, inevitablemente solitario, maldito, títere de fuerzas superiores, sin control sobre su destino y condenado a servir como peón para preservar el eterno equilibrio entre el Orden y el Caos.

Antes de este primer volumen de la serie “Elric: El Trono de Rubí” de Blondel, Poli, Recht y Bastide, las aventuras del Emperador de Melniboné han visto numerosas adaptaciones al cómic, con autores tan reconocidos como Francesco Biagini y Chris Roberson (“Elric: El equilibrio perdido” publicada en castellano por Panini Comics, en el año 2012), Roy Thomas y Barry Windsor-Smith, P. Craig Russell y Neil Gaiman (“Elric: Portadora de Tormentas” publicada en castellano por Planeta DeAgostini), Walter Simonson (“Elric: La forja de un hechicero” también de la mano de Planeta DeAgostini, en el año 2007), Michael T. Gilber, Howard Chaykin, Mike ‘Hellboy’ Mignola, el ilustrador y portadista Brom, George Freeman, Jan Durseema o el pionero Jan Cawthorn, entre muchos otros, pero el mismo Michael Moorcock ha señalado, como se puede leer en el prólogo del álbum, que esta versión es la que más se ajusta a la visión que él tiene de su personaje (textualmente, “entre todas las adaptaciones gráficas de las historias de Elric, hay una muy cercana a la visión original del personaje: es la que tienes en tus manos”).

En “Elric: El Trono de Rubí” conoceremos al emperador Elric del decadente imperio de Melniboné, su nacimiento trágico, sus debilidades físicas y morales, sus fieles aliados y sus acérrimos enemigos. Tras una presentación breve, de dos páginas para la Isla del Dragón y dos páginas para el nacimiento del albino, los autores nos presentarán al pérfido Yyrkoon, la fiel Cymoril, el tétrico Doctor Burlón, el maestro de armas Dyvim Tvar, y nos esbozarán el frustrado complot de Yyrkoon ideado para deshacerse del emperador Elric y ocupar su lugar en el trono. Pero ante el fracaso de su traición, el malvado pariente desatará fuerzas que no deberían haber sido molestadas… Cincuenta y seis páginas, espléndidas, que se hacen cortas, se beben a tragos, y dejan al lector con la miel en los labios y un largo recorrido por delante de aventuras, brujería, traición, épica y espadas.

Aunque no he podido ni ver ni leer todas las visiones y versiones de la historia del Emperador albino que el mismo escritor inglés menciona en el prólogo del cómic, es un hecho que la adaptación que han llevado a cabo Julien Blondel (“Akademy”) y la tríada de dibujantes formada por Didier Poli (“Le Petit Prince”), Robin Recht (“Totendom, Julius” con Xavier Dorison) y Jean Bastide originalmente para Glénat con el título en francés “Elric: Le Trône de Rubis”, es brillante. Es una evidencia para los seguidores y lectores de las ocho novelas de Elric que el aire de decadencia que se respira la Isla del Dragón, un imperio de diez mil años de reinado interrumpido en sus últimos estertores, está reflejado con brillantez, y que la crudeza indiferente e inmisericorde del trato a sus esclavos se aprecia desde la primera página hasta la última recoge todo lo que Moorcock quería transmitir en sus novelas. A eso le añadimos el diseño de vestuario (de evidentes reminiscencias sadomasoquistas con toques de los cenobitas del “Hellraiser” de Clive Barker), la ambientación (ese fastuoso e impresionante Trono de Rubí que nos recuerda al Trono de Hierro de Desembarco del Rey), las criaturas (el arácnido y terible Aaven’kar) e incluso los objetos más pequeños o inignificantes que completan las escenas (las crueles cadenas, ganchos, pinchos y demás) para convertir este cómic en un trabajo fantástico, pero dirigido a lectores que disfrutaban más con Enki Bilal que con Crissé.
Si Blondel ha conseguido llegar hasta el alma de los libros de Moorcock, los lápices de Didier Poli, el entintado enérgico de Robin Recht y el color cálido y oscuro de Jean Bastide consiguen transmitir las sensaciones justas pese a trabajar a seis manos, demostrando que el cómic francés, el bande dessinée, tiene mayor margen de desarrollo, más recorrido y más libertad creativa que las versiones anteriores de las aventuras de Elric de Melniboné, casi todas anglosajonas.

En conclusión, que Yermo Ediciones no podía haber elegido un mejor título para dejar clara su voluntad de dejar huella en el mercado del cómic en nuestro país y que a muchos ya nos han convencido con los tres primeros títulos que han puesto a la venta, así como los dos próximos que ya nos han anunciado para noviembre. Como ya se encargaron de explicar al presentar la editorial, su intención es apostar por ediciones limitadas en formatos tradicionales pero muy cuidados, dando forma a un catálogo que aúne tanto lo mejor del cómic español actual como los grandes clásicos a ambos lados del Atlántico. El primer paso ha sido firme y seguro.

Ésta es la historia de Melniboné, la Isla del Dragón. Es una historia de tragedias, de monstruosas emociones y de elevadas ambiciones. Una historia de traiciones y altos ideales, de agonías y grandes placeres, de amores amargos y de dulces odios. Ésta es la historia de Elric de Melniboné, gran parte de la cual sólo recordaría el propio Elric en sus pesadillas. (“Crónica de la Espada Negra”)

Elric: El Trono de Rubí.
Guión: Julien Blondel
Dibujo: Didier Poli, Robin Recht y Jean Bastide
Título original: Le Tròne de Rubis
ISBN: 978-84-941742-0-9
Formato: 23,5×31,2cm. Cartoné. Color.
Páginas: 56
Precio: 16,00 euros