Desde que en 1883 se publicase en Londres «La isla del tesoro» del escritor escocés Robert Louis Stevenson las historias de piratas se convirtieron en un género en sí mismo, que después de ciento treinta años han dejado muy poco margen para la innovación y la creación de aventuras originales.

image1Un terrible pirata llamado Robert, el Diablo de los siete mares, esconde en algún lugar un legendario tesoro, el más cuantioso del mar Caribe. Cuando La Iguana, un pillo del tres al cuatro, descubre una pista que lo puede conducir al tesoro, empieza una gran aventura que lo llevará al borde de la muerte en varias ocasiones, una aventura en la que sus caminos se cruzarán con Conrad, un marinero casado en secreto con Harriet, una rica heredera; con un viejo propietario de una plantación cuya odia a los piratas; con un joven comandante inglés dispuesto a exterminar a los piratas que infestan las aguas del Caribe… ¡y tal vez con el propio Diablo!

«La isla del tesoro» de Robert Lous Stevenson, «Sandokan» y «El corsario negro» de Emilio Salgari, «Capitán Blood» de Rafael Sabatini, «En costas extrañas» de Tim Powers, «Historias de piratas» y «Piratas y el mar azul» de Arthur Conan Doyle, «Bucanero» de Tim Severin,… Ciento treinta años de literatura repleta de piratas, corsarios, bucaneros, filibusteros, buscadores de tesoros, motines a bordo, tráficantes de esclavos, patentes de Corso,… y el margen para la invención se ha visto reducido casi a cero. Y desde la irrupción del celuloide a principios del siglo pasado, de la televisión a mediados y los videojuegos a finales, con los «Piratas del Caribe», «La isla de las cabezas cortadas», «El temible burlón», «Capitán Blood» con Errol Flynn, «El Cisne Negro», los «Piratas» de Roman Polanski, «Su majestad de los mares del Sur», «Los Goonies», la serie de televisión de los años setenta «Sandokan» protagonizada por Kabir Bedi, o la saga de videojuegos «Monkey Island» con el motor para videojuegos de aventuras gráficas SCUMM creado por Lucasfilm Games, no hay historia con piratas que no haya sido contada con anterioridad. ¡Y que decir de los cómics! Sin ir más lejos, con el reciente «Barracuda» de Jean Dufaux y Jérémy, el reeditado «Barbarroja» de Charlier, o el «Long John Silver» de Xavier Dorison y Mathieu Lauffray

Partiendo de esta premisa de extinción de las aventuras sobre piratas nunca contadas, hay que ser condescendiente con el trabajo del veterano maestro dibujante Hermann y el guionista de «El diablo de los siete mares» («Le diable des sept mers»), que no es otro que su propio hijo que, en un ejercicio de modestia al estilo Nicolas Cage (sobrino de Francis Ford Coppola realmente llamado Nicolas Kim Coppola), esconde su apellido bajo la firma de Yves H. Si la historia de este cómic repite tradiciones, detalles, gestos, modelos y tópicos del género de las historias de piratas es porqué, posiblemente, ya no hay guiones originales para producir.

«El diablo de los siete mares» de Hermann e Yves H., publicada en castellano por la jovencísima editorial Yermo Ediciones en un formato que recoge los dos álbumes publicados en Francia por Dupuis, para bien y para mal, ofrece muchos aspectos habituales del género: un tesoro repleto de inmensas riquezas que todos ambicionan, islas desiertas con secretos escondidos, un barbudo capitán pirata al más puro estilo Henry Morgan, filibusteros con pata de palo, naufragios en medio del mar Caribe, tiburones hambrientos, playas de arena fina, corsarios que siembran el terror en sus barcos coronados con la bandera Jolly Roger,… además de algunos elementos que hemos visto como se introducían recientemente, de tipo Z, que no escamitan con los muertos vivientes, el vudú y los negocios antinaturales que permiten a los hombres prolongar su vida más allá de la muerte.
La historia, que Yves H. nos presenta como un tupido y caótico tapiz formado por varios hilos entrelazados, empieza con una boda furtiva entre las plantaciones de Carolina del Sur que une en secreto matrimonio a Harriet, una joven de buena familia, y Conrad, un joven marinero que sueña con aventuras y riquezas. A su vez, la ira desatada y la sed de venganza del padre de Harriet, el poderoso y rico terrateniente Lord Somerset, o la búsqueda de un tesoro escondido por parte del pirata conocido como La Iguana, abandonado a su destino enmedio de las aguas del mar Caribe por la tripulación de su barco tras un motín. E hilvanando todos los hilos argumentales, como engranaje alrededor del que giran todas las historias de esta aventura, el sanguinario pirata Rob Murdoch, conocido como ‘El diablo de los siete mares’.

El dibujante belga Hermann Huppen, conocido artísticamente simplemente como Hermann (Bévercé, Provincia de Lieja, 17 de julio de 1938), llegó al mundo del cómic a principios de los años sesenta tras pasar por la ebanistería, el diseño e incluso el interiorismo y un periplo profesional que lo llevó desde su Bélgica natal hasta la fría Canada, y sus cincuenta años de obra incluyen joyas reconocidas y clásicos del noveno arte como «Yugurta» («Jugurtha»), «Comanche», los veintisiete álbums de la postapocalíptica «Jeremiah» o los trece números de la serie de inspiración medieval «Las torres de Bois Maury» («Les Tours de Bois-Maury»), entre muchos otros de una carrera larga y prolífica.
Aquí une su enorme talento al de su hijo Yves H., en un díptico que bebe de las fuentes tradicionales de la novela de aventuras protagonizada por un pirata temible, que esconde secretos terribles y muy tenebrosos. Lamentablemente la habilidad de Yves Hermann con los guiones, aunque su esfuerzo es encomiable, queda muy lejos del de su progenitor y en lugar de crecer a su lado provoca, al contrario, que el trabajo del dibujante pierda su fuerza habitual y se diluya. Y eso que la sinopsis argumental es, en principio, muy interesante pero se pierde en el desorden, en idas y venidas, en resoluciones extrañas.

Pese a estos aspectos negativos que no podemos obviar y que lastran el conjunto, los aficionados a las historias de piratas van a disfrutar de lo lindo con «El diablo de los siete mares» si son capaces de ignorarlos y quedarse con la esencia del género, con los cimientos y las estructuras sólidas que dan forma a las aventuras marineras clásicas que nos enamoraron durante nuestra juventud. No es Stevenson, no es Salgari, no es Verne,… pero no deja de ser una entrentenida historia de piratas muy bien editada.

El demonio de los siete mares.
Dibujo: Hermann
Guión: Yves H.
Título original: «Le diable des sept mers»
Editorial: Yermo Ediciones
Publicación: Octubre de 2013
ISBN: 978-84-941742-2-3
Formato: 29,5x22cm. Cartoné. Color
Páginas: 96
Precio: 22 euros