Es una triste realidad que El Zorro huele a tiempos pasados, a rancio y a revistas amarillentas, y que muchos ‘millenials’ seguramente ignoran quien fue Don Diego de la Vega si no han visto las películas de Antonio Banderas. Lo mismo sucede con Tarzán, Conan, Fu Manchú, Doc Savage, La Sombra o El Hombre Enmascarado, personajes vinculados irremediablemente al ‘pulp‘ y a esas revistas baratas que marcaron la cultura popular norteamericana del siglo pasado.

Madrid, 1848. Don Vega, heredero de una acaudalada familia californiana, recibe una carta en la que anuncia la muerte de sus padres. A su regreso, Don Vega descubre que la finca familiar ahora está administrada por un ex general, Gómez.
Él confía en Borrow, un bruto sádico, para hacerse con California comprando tierras a precios bajos para revenderlas luego a un precio más alto. Los peones tienen el valor de rebelarse. Con el rostro cubierto con un pasamontañas, dicen ser «el Zorro», un mito local popular. La gente los ve como héroes. Don Vega decide seguir su ejemplo: se pone un traje negro y está decidido a hacer pagar los expolios cometidos contra su familia.

Hace más de un siglo, en el año 1919, el periodista norteamericano Johnston McCulley presentó la historia «La maldición de Capistrano» («The Curse of Caparistano«) a la revista pulp «All-Story«, que se publicó en cinco entregas. Estaba protagonizada por Don Diego de la Vega, un joven aristócrata mexicano que, vestido de negro, con un sombrero de ala ancha y un antifaz para proteger su identidad, luchaba contra las injusticias cometidas por las corruptas autoridades de la Alta California durante la dominación española y defendía a los oprimidos. Un Robin Hood de la California mexicana. Este invencible espadachín conocido como El Zorro, que dejaba una marca en forma de Z trazada con la punta de su arma en el pecho de sus enemigos, se convirtió en todo un fenómeno. Por un lado Johnston McCulley recibió el encargo de escribir otras muchas historias sobre El Zorro, hasta sumar unas sesenta hasta 1959 y, por el otro, la gran pantalla acogió con los brazos abiertos al nuevo héroe. El actor Douglas Fairbanks, ídolo del cine mudo, encarnó en la pantalla el primer Zorro en «La marca del Zorro» dirigida por Fred Niblo en 1920, y el personaje fue interpretado en otras muchas películas por actores de prestigio como Tyrone Power, Alain Delon o Antonio Banderas. También merece la pena destacar al Zorro televisivo, sobretodo la serie interpretada por Guy Williams que contó con más de ochenta capítulos entre 1957 y 1959.

«Don Vega» de Pierre Alary es una visión modernizada del Zorro de Johnston McCulley pasada por el filtro del cómic europeo. La historia de Alary se ubica unos años antes que las aventuras del Zorro que nos contaba McCulley y, de hecho, es una precuela. En concreto nos traslada hasta el año 1849, un año de transición entre la derrota del ejército mexicano ante los EE.UU., que se anexionaron el antiguo territorio español la Alta California, y la incorporación a la Unión, como un nuevo estado, en 1850. Es un año de desorden, sin estado ni ley, momento que algunos personjes sin escrúpulos se enriquecieron, aprovechando la confusión y ensuciándose las manos si era necesario.
«Don Vega» está protagonizada por Don Vega, un rico heredero de una familia noble de California, que regresa desde Madrid tras la muerte de sus padres para descubrir que un antiguo oficial de la guerra de México ha arrebatado las propiedades de su familia y pretende hacer lo mismo con muchos otros, a quienes arrebata sus tierras con amenazas y chantajes, mientras oprime y aterroriza a sus habitantes, en la mayoría humildes granjeros a quienes explota en las minas de oro. Cuenta para ello con su propio ejército personal, encabezado por su secuaz Borrow, un habilidoso espadachín tuerto que se encarga de los trabajos sucios de su patrón. Decidido a poner remedio a la situación, Don Vega se enfundará una máscara negra y emulará a un mito local, El Zorro, para recuperar sus propiedades y defender a los inocentes del general Gómez y los suyos.

Pierre Alary es uno de los autores favoritos de ViaNews. Formado en la prestigiosa escuela de artes gráficas parisina de Gobelins y curtido como animador en los estudios Disney de Montreuil (participando en «El jorobado de Notre Dame«, «Hércules» y «Tarzán«). De hecho, y como también le sucede a Juanjo Guarnido, su estilo bebe de la línea cartoon de Disney para dotar a su trazo de dinamismo, estilizado dibujo y una caracterización de personajes excelente. Su curriculum empieza a ser extenso, y su trabajo en la trilogía de «Belladona«, «Simbad» con Scotch Arleston y Audrey Alwett, «Conan le Cimmérien» con guion de Jean-David Morvan, «Mi traidor«, las dos entregas de «Silas Corey» o su personal reinterpretación del clásico de Hermann Melville «Moby Dick«, con guion de Olivier Jouvray, le han merecido numerosos elogios. Los nuestros, también. Y no tuvo ningún prejuicio por dibujar para Marvel («Spiderman Family«) cuándo tuvo la ocasión.

«Don Vega» es una historia sencilla, entretenida y digna heredera del ‘pulp‘ al que rinde homenaje. Hay acción por doquier, sin apenas espacio para la presentación de los personajes o reflexiones profundas acerca del bien y el mal, y el autor nos lanza directamente a la aventura como hacía Johnston McCulley hace cien años. Don Vega saltando por los tejados de la hacienda, enfrentándose a los hombres de Borrow, cruzando su espada con la de su antagonista en las minas de los Vega, persecuciones a caballo en la oscuridad de la noche,… Como en los tiempos de las revistas de 15 centavos, que ofrecían a los lectores emociones directas, simples y sin complicaciones. Además es fiel al Zorro original y al mito de los justicieros enmascarados, a su doble identidad, la marca que deja en sus enemigos, el afán de justicia o los aliados que le surgen en su camino. Faltarían aquí el triángulo amoroso, la guarida secreta y el mayordomo fiel, que en las historias del Zorro nunca faltaron, pero no se echan de menos. Pierre Alary nos ha ofrecido justo lo que necesitábamos.

Don Vega
Autor: Pierre Alary
ISBN: 978-84-17989-73-6
Formato: 30x22cm. Cartoné. Color
Páginas: 96
Precio: 20,00 euros