Una de las propuestas más interesantes y rompedoras de los Óscars de este año está en el apartado de mejor documental y se trata de un largometraje en el que, en clave de ironía y comedia, se nos habla del arte callejero. 

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País: Reino Unido.
Duración: 87 min.
Género: Documental, comedia.
Intervenciones: Rhys Ifans (narrador), Bansky, Thierry Guetta, Shepard Fairey, Space Invader.
Producción: Jaimie D’Cruz.
Música: Geoff Barrow y Roni Size.
Montaje: Chris King y Tom Fulford.
Distribuidora: Avalon.
Estreno en Reino Unido: 5 Marzo 2010.
Estreno en España: 8 Octubre 2010.

El otro día vi por fin “Exit through the gift shop”, un documental estrenado hace no mucho en España del que había oído y leído maravillas, pero que más allá de los círculos más entendidos no se suele comentar y no digo esto en plan “sólo el que habla de esta película entiende” sino más bien en plan “sólo a alguien que le gusta zambullirse en las propuestas menos habituales puede tener interés en ver este largometraje”.

Llevo comprobado desde hace algún tiempo que ponerte a hablar de documentales con los amigos y conocidos te sitúa instantáneamente en bajo el calificativo de “frikie”. Haced la prueba, hablad de por ejemplo “El discurso del rey”, “La red social”, “Origen” o “Cisne negro”, películas de moda en estos momentos por aquello de estar nominadas en los óscars y, de improviso, saltad a “Exit through the gift shop”, también nominada pero en el apartado de documental. Con suerte alguien la conocerá y con más suerte aún alguien la habrá visto y compartirá entusiasmo; sin embargo pienso que desde hace un tiempo los documentales cuentan con algunos títulos francamente interesantes, mucho más si cabe que las películas comerciales. A bote pronto y sin pensar mucho se me ocurren relativamente recientes los de Michael Moore por supuesto “Bowling for Columbine” (2002) y “Fahrenheit 9/11” (2004); la serie de “Tierra”, los ganadores del óscar “The wire” (2010), “Man on wire” (2009) y “Una verdad incómoda” (2006) pero hay muchos más.

“Exit through the gift shop” es el último gran documental o al menos otro más que merece la pena ver, que te deja descolocado, que te noquea y que te anima la conversación cuando coincides con otra persona que también lo ha visto.

Lo que cuenta es la historia de Thierry Guetta, un francés afincado en Los Ángeles, al que un buen día le regalan una cámara y empieza a filmar todo hasta que queda atrapado literalmente por el arte urbano por aquello de que captar el momento en que los artistas lo desarrollan supone un auténtico subidón, siempre a escondidas, a menudo de noche y con la amenaza permanente de la policía. Atrapado por completo por ese mundo clandestino decide ir cambiando de artista en artista fingiendo hacer un documental

Debo reconocer que inicias el visionado del documental con mera curiosidad y que poco a poco te va atrapando hasta empezar a desarrollar unas terribles ganas de probar por ti mismo el invento (resulta fascinante como escapan de la policía haciendo poco menos que parkour y lo mucho que inspira esa aventura que consiste en salir de noche buscando una pared donde pintar tu último soplo de ingenio sin que te descubran); pero cuando realmente la historia impacta es cuando aparece un tipo llamado Bansky, británico de nacimiento, muy popular en Londres gracias a sus pintadas y sus cabinas telefónicas retorcidas, que oculta su rostro tras un chándal amplio y que habla con un aparato que distorsiona su voz. Lo apasionante es que todos los artistas urbanos han oido hablar de Bansky y en Los Ángeles se hacen exposiciones multitudinarias a las que asisten famosos como Jude Law o Brad Pitt (en el documental se muestra una en la que pinta a un elefante al más puro estilo “El guateque”) pero nadie, absolutamente nadie ha visto nunca a Bansky.

Estos días previos a los óscars Bansky se ha dedicado a hacer campaña del documental y por ejemplo ha hecho una pintada con una gran estatuilla rodeada por tropas imperiales de Star Wars; en su día se hizo famoso por hacer unas pintadas en el muro que separa Israel de territorio palestino; es una de sus ilustraciones más famosas la del amante colgando de la ventana….Un tipo genial este Bansky que convierte “Exit through the gift shop” en una experiencia única, en todo un descubrimiento.

Los calificativos de este largometraje son rotundos: “subversivo”, “inesperado”, “transgresor”, “provocador”, “irónico” y es cierto, es todo eso, pero sobretodo yo diría que tanto el documental como el arte urbano resulta ingeniosos y que gracias a ello logran llegar al espectador, que a fin de cuentas es el destinatario de la actividad de Bansky, un tipo que desde el anonimato agita conciencias y arranca sonrisas. Pensémoslo de este modo ¿Habríamos visto un documental sobre arte urbano? No Pero de este modo, articulado de la manera que se nos muestra, a medio camino entre lo real y lo ficticio, siempre con sentido del humor e ironía, narrado como la historia de un tipo que se sumerge en una obsesión sí que lo vemos y disfrutamos.

Algo que se comenta es que no está claro que parte es ficción y que parte es real, se rumorea incluso que el actor que hace de Thierry Guetta pueda ser el propio Bansky, pero sea como fuere, si todo es una invención bendita invención que te da a conocer una porción de realidad a la que no prestas normalmente atención y que te contagia su entusiasmo y está claro que en uno u otro caso no estamos ante una menta creativa cualquiera, sino ante alguien cuya trayectoria ha sido y puede resultar apasionante.

Pienso que “Exit through the gift shop” es un entretenimiento cargado de ironía y creatividad (su primera hora es entretenidísima, luego quizás baja un poquito el listón pero sobretodo porque Guetta empieza a caerte gordo), pero además posee una importante carga de profundidad que te permite: conocer a Bansky, adentrarte en ese gran desconocido que es el arte urbano y que además te obliga a responderte a ciertas preguntas como si no sería bueno que hubiera más Banskys o incluso si no es un poco triste que aún deba haberlos en un mundo que parece que no logra desasirse de sus miserías, esas que Bansky retrata con sus graffitis llenos de ironía.

Además hay una lección de fondo, un tema latente a lo largo de todo el largometraje y es que el arte es la expresión de una mentalidad creativa, pero no todo es artístico, no todo es digno de ser considerado como arte y ese debate se pone sobre el tapete claramente cuando al final de la historia el propio Guetta se convierte en Mr. Brainswash y se prostituye artísticamente en pos de una ganancia económica ganándose la “fingida” enemistad de aquellos que han sido su propia inspiración. En este sentido me impactó la forma en que Guetta explica que lo importante para él no eran las cintas de video que filmaba sino el momento mismo de la filmación sobretodo porque se contrapone en cierto modo con el final del largo, en el que el propio Guetta monta una exposición en la que se observa que cualquier cosa le vale para llamar la atención del público. Sutilmente Bansky demuestra que una cosa puede ser arte pero la otra tomadura de pelo y ambas estar hechas por la misma persona.

En suma, una propuesta atípica pero ciertamente recomendable y sencillamente apasionante. Si se ve este documental y no entran ganas de salir a la calle a hacer pintadas es que se tiene la sangre de horchata.